El Lenguaje Técnico y Científico: Características y Usos en la Comunicación Especializada
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1. Caracterización del Lenguaje Técnico y Científico
El llamado lenguaje técnico y científico no es otra cosa que la utilización de la lengua en determinados ámbitos profesionales. Se trata, por tanto, de un nivel de uso, cuyas peculiaridades se basan esencialmente en el léxico.
Su existencia responde a las exigencias terminológicas propias de cada ciencia y se forma, como cualquier sistema de signos, por pura convención.
Toda ciencia tiene, así, su propio corpus lexicológico, creado por y para los especialistas en ella, que son los únicos que pueden llegar a dominarlo, si bien siempre existen términos que se popularizan y se integran en la lengua común.
No hay diferencias reales entre el lenguaje técnico y el científico. Si algo los distingue es la orientación del discurso: teórico-descriptivo el científico y encaminado a la práctica el técnico.
2. Rasgos Lingüísticos Clave
A. Rasgos Generales
1. Carácter Normativo
Lo primero que hay que señalar es que el lenguaje científico es plenamente normativo, es decir, no incumple las reglas del sistema lingüístico en el que se encuadra.
2. Objetividad
Se caracteriza por ser un lenguaje objetivo, ya que transmite una información que no se basa en impresiones o sensaciones personales, sino que es producto de una experiencia y puede ser demostrada.
Lingüísticamente, dicha objetividad se manifiesta a través de algunos rasgos, como:
- Ausencia de la primera persona: Tanto en los pronombres como en los verbos, a no ser que algo se exponga como opinión y no como axioma. Es frecuente, sin embargo, la aparición de verbos en primera persona del plural, pero su valor es puramente sociativo y tiene una finalidad didáctica: «Consideremos ahora...»
- Tendencia a la impersonalización: A la indeterminación del agente: «En este caso, se opera con términos...»
3. Ordenación Lógica de los Contenidos
Han de existir en la disposición de la información el rigor y el orden necesarios para que el texto sea coherente. Cada párrafo debe apoyarse en el anterior y dar pie al siguiente, de manera que el receptor pueda seguir la línea discursiva. Lo más frecuente es que se trate de textos analíticos, con una afirmación inicial y una explicación o desarrollo posterior.
4. Predominio de la Función Referencial
Se limitan a transmitir información.
5. Formalización
Creación de sistemas de símbolos propios de cada ciencia: numeración, formulación química, etc.
B. Nivel Fónico
Dado que el uso de los fonemas es absolutamente normativo, lo único que podemos señalar aquí es el predominio de la entonación enunciativa. Si aparece la interrogación, lo hace para plantear una cuestión o problema, como elemento didáctico.
C. Nivel Morfosintáctico
Destacan en este campo rasgos como los siguientes:
- Adjetivación especificativa: Los adjetivos que aparecen suelen ir pospuestos y tienen un valor eminentemente descriptivo. No suele haber epítetos, cuyo valor es enfático.
- Presente de indicativo descriptivo: La forma verbal dominante suele ser el presente de indicativo de carácter descriptivo, ya que se alude a fenómenos, hechos u objetos que son. Naturalmente, aparecen otras formas que habría que analizar en cada caso.
- Predominio de la subordinación: Como forma de relación oracional. Es destacable la abundancia de proposiciones adverbiales mediatizadoras (condicionales, causales, finales, concesivas y consecutivas), que son las que mejor sirven para expresar las relaciones lógicas.
D. Nivel Léxico-Semántico
Ya hemos señalado que la característica más sobresaliente del lenguaje científico es la existencia, en cada disciplina, de un vocabulario propio y especializado. El grado de dificultad de intelección de los términos nos indicará el nivel de especialización de cada texto.
La palabra nacida en el seno de una ciencia, utilizada por los expertos en ella —difícil, por tanto, para el profano— y dotada de un sentido muy preciso, es lo que se denomina un tecnicismo.
La creación del vocabulario científico sigue distintos caminos:
- Helenismos: Palabras creadas a base de prefijos o sufijos griegos: cronología, termómetro.
- Cultismos latinos: virus, célula, óvulo.
- Barbarismos: Sobre todo, anglicismos: robot, láser.
- Palabras de la lengua corriente: A las que se da una acepción unívoca y concreta.
- Acrónimos: ADN, IBM.
La cualidad semántica más destacada es la univocidad y precisión. Cada término ha de referirse a un solo objeto o concepto y ha de evitarse cualquier ambigüedad.