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La literatura desde la Guerra Civil
La Guerra Civil española determino un corte radical con los planteamientos literarios que se habían desarrollado en España en el primer tercio del siglo XX. Durante la contienda, los escritores relegaron la experimentación artística y la renovación formal que había fructificado hasta entonces y se comprometieron con uno de los dos bandos en conflicto.
En la Guerra Civil predomino una literatura de de propaganda ideológica, al servicio de los intereses republicano o nacional, en la que no primaba, en general, la calidad literaria.
Finalizado el conflicto, la transmisión del mundo cultural anterior se vio entorpecida con la muerte de algunos pensadores, artistas y escritores (como Lorca) y el exilio de muchos otros (del grupos del 27 solo permanecieron en España Dámaso Alonso, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre).
Además, desde 1939, con la dictadura de Franco se implantó una censura que controló, durante años, la divulgación de obras españolas contrarias a la ideología dominante e impidió la difusión de obras extranjeras.
Desde la Guerra Civil, la evolución de la literatura española ha estado ligada a las sucesivas transformaciones políticas y sociales vividas en el país.
En esa evolución pueden distinguirse las siguientes etapas:
Literatura de posguerra
En los años cuarenta se dieron dos orientaciones generales:
Por un lado, se desarrollo una literatura de exaltación de las ideas dominantes.
Por otro, se produjeron obras que reflejan la angustia por la situación que se vivía, aunque no contenían crítica social directa.
Literatura social
A partir de los años cincuenta, la aceptación de España en las instituciones internacionales favoreció una cierta apertura ideológica que facilito la publicación de obras de testimonio y de denuncia que acordaban los problemas sociales del momento.
Renovación formal
El desarrollo económico de los años sesenta, debido, sobre todo, a la emigración y al turismo, dio lugar a cambios en las costumbres y permitió la entrada de influjos literarios extranjeros, que determinaron una renovación formal.
Últimas tendencias
A partir de 1975, con la llegada de la democracia, la creación literaria se desprendió de toda forma de censura: los autores comenzaron a expresarse libremente y aparecieron orientaciones diversas que se renuevan continuamente.
Miguel Hernández
Miguel Hernández sobresale en la lírica escrita durante la Guerra Civil por la calidad e intensa emoción que traspasa toda su producción poética.
Los temas de la poesía de Miguel Hernández son el amor, la muerte, el dolor y el compromiso social y político.
Trayectoria poética
Primeras obras

La producción hernandiana se inicia con Perito en lunas (1933), obra de influencia barroca y vanguardista. El rayo que no cesa (1936) contiene poemas que expresan el sufrimiento del amor no correspondido a través de imágenes surrealistas y de símbolos, como el rayo, y elementos minerales o puntiagudos, como el cuchillo.
Poesía comprometida
Durante la guerra escribió sobre la dignidad del pueblo en lucha. Viento del pueblo (1937) es un canto de exaltación y alabanza, pero El hombre acecha (1939) refleja ya el pesimismo por la muerte y los horrores de la guerra.
Últimos poemas
Escrito en la cárcel, Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) retoma el tema amoroso, pero desde el dolor por la ausencia de la mujer y del hijo, y por la falta de liberad. La intensa emoción de estos poemas se expresa con recursos del neopopularismo.


Evolución de la lírica hasta 1975
A pesar del exilio y la censura, la lírica fue el único género literario que mantuvo ciertos vínculos con la tradición literaria anterior a la guerra.
Desde la Guerra Civil, la lírica española ha evolucionado del garcilasismo y el desarraigo de posguerra hacia la poesía social y la revolución formal.
Principales etapas
Poesía de posguerra
En los años cuarenta, se desarrollo una poesía arraigada, desvinculada de la realidad del momento e inspirada en Gracilazo, que abordo temas como el amor, la naturaleza, la religión, la exaltación de la patria, etc., en metros y estrofas clásicos. Autores como Luís Rosales, Luís Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo publicaron estas composiciones en la revista Gracilazo, y José García Nieto, en Escorial.
Paralelamente se desarrollo una poesía desarraigada, que expresaba el dolor ante el sufrimiento en poemas llenos de subjetividad y escritos en verso libre. Las obras más significativas de esta orientación son Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, y Sombras del Paraíso (1944), de Vicente Aleixandre, así como las de los autores que publicaron sus poemas en la revista Espadaña.
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Poesía social
En la década de los cincuenta, muchos poetas desarraigados llegaron a considerar la poesía como un instrumento de denuncia social y abandonaron en sus composiciones la situación de España, la solidaridad, la lucha por la libertad y las injusticias sociales, con un lenguaje sencillo y coloquial cercano al prosaísmo. Se inscriben en esta tendencia, entre otros, Blas de Otero (Pido la paz y la palabra, 1955), Gabriel Celaya (Cantos iberos, 1995) y José Hierro (Cuanto sé de mí, 1957).
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Poesía de renovación formal
En los años sesenta se produjo una renovación formal y temática en la poesía. EN ella irrumpió un grupo de poetas, la promoción del sesenta, que sin olvidar las cuestiones sociales, trató temas personales. Estos escritores consideraban la pesia como un acto de conocimiento y buscaron nuevas formas de expresión. En esta línea de renovación destacan Jaime Gil Biedma, Ángel González, Claudio Rodríguez y José Ángel Valente.
A finales de la década surgió una nueva promoción de poetas, los llamados novísimos que incorporaron asuntos y formas propios del cine, el comic, la televisión…, y condujeron a una mayor ruptura con la tradición literaria. El nombre del grupo procedente de la antología Nueve novísimos poetas españoles, publicada en 1971, por el critico M. ª Castellet, que reunía composiciones de Pere Gimferret, Ana M. ª Moix, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Antonio Martínez Sarrión, Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Leopoldo M. ª Panero y José M. ª Álvarez.

José Hierro
La poesía de José Hierro refleja la evolución de la lírica española contemporánea, pues aborda problemas existenciales y temas sociales, a la vez que manifiesta un permanente afán de renovación expresiva.
En su obra, José Hierro sigue dos caminos: el reportaje y las alucinaciones.
Líneas poéticas
Reportajes

José Hierro denomina reportaje a los poemas en los que refleja su tiempo desde el yo o desde el nosotros. En ellos predomina la narración, pues parten de situaciones cotidianas o de frases hechas. Su léxico sencillo, próximo al habla, los acerca a la prosa, aunque tienen un ritmo cuidado y una intensa emoción lírica.
Alucinaciones
Los poemas denominados alucinaciones crean un mundo irreal, cargado de subjetividad. Las imágenes se ensalzan sin conexión aparente y las cosas se personifican al proyectarse en ellas las emociones del autor.

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