Legado Filosófico Escolástico: San Agustín, Santo Tomás de Aquino y Guillermo de Ockham
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San Agustín: Síntesis de Platonismo y Cristianismo
San Agustín vivió en el siglo IV, en los últimos tiempos del Imperio Romano. Llevó a cabo una síntesis fundamental entre el platonismo y el cristianismo. Sus obras principales son: Confesiones y La Ciudad de Dios.
Para Agustín, fe y razón colaboran estrechamente para alcanzar la única verdad. Sostenía que existen ideas eternas e inmutables, presentes en la mente divina, las cuales podemos conocer gracias a la iluminación divina y a un profundo proceso de introspección. La presencia de estas verdades eternas en nuestra alma es, para él, una demostración de la existencia de Dios.
El ser humano se inclina tanto hacia Dios como hacia el pecado. De esta dualidad surgen dos ciudades: la Ciudad Terrena (representando el pecado) y la Ciudad de Dios (el bien moral). Agustín postula que, al final, triunfará la Ciudad de Dios, pero para ello se requiere la gracia divina.
Santo Tomás de Aquino: Armonía entre Cristianismo y Aristotelismo
Nacido en Italia en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino llevó a cabo una síntesis monumental entre el cristianismo y el aristotelismo. Sus obras más conocidas son: Suma Teológica y Suma contra Gentiles.
Tomás de Aquino defendió que razón y fe son distintas, pero poseen puntos en común y no pueden contradecirse, ya que ambas provienen de Dios. La fe, según él, no puede equivocarse. El conocimiento comienza con la experiencia sensible, y a partir de ella, captamos las formas o universales mediante la abstracción.
Una de sus contribuciones más célebres es la demostración racional de la existencia de Dios a través de las «cinco vías». El esquema empleado es el siguiente: partiendo de los hechos de la experiencia, se entiende que estos se deben a una causa, esta a otra anterior y así sucesivamente. Sin embargo, la cadena de causas no puede ser infinita; debe haber un principio absoluto a partir del cual se sigue todo lo demás, y este no puede ser sino lo que entendemos por Dios.
Para Santo Tomás, la felicidad es el fin propio del ser humano y solo se alcanza plenamente en Dios. Además, postuló la existencia de una ley natural que procede de Dios y que sirve de guía para las leyes de cada Estado.
Guillermo de Ockham: La Crisis de la Escolástica y la Navaja de Ockham
Guillermo de Ockham, filósofo inglés del siglo XIV, representa un punto de inflexión y la crisis de la escolástica.
La Navaja de Ockham o Principio de Economía
Este principio establece que es preferible optar siempre por la explicación más sencilla, que será probablemente la más certera. En su visión, Dios es un ser ilimitado y omnipotente; su voluntad carece de límites. Por ello, no pueden existir ideas ejemplares que limiten la voluntad divina.
Conceptualismo de Ockham
Para Ockham, las esencias universales no son realidades externas, sino conceptos mentales que se forman en nuestra mente al percibir similitudes entre las cosas individuales. El conocimiento de la realidad se basa en la intuición directa e inmediata del objeto presente.
Dentro de una proposición, los términos suponen o hacen las veces del objeto intuido. Existen tres clases de suposición:
- Material: Se refiere a la palabra misma.
- Personal: Se refiere al objeto real.
- Simple: Se refiere al concepto general.
El universal es, por tanto, un acto del entendimiento con el que se representan cosas individuales entre las que se constatan semejanzas. Ockham concluyó que los argumentos demostrativos de la existencia de Dios no son concluyentes desde la razón pura, abriendo una brecha entre fe y razón que marcaría el fin de la escolástica clásica.