Juan Ramón Jiménez: Evolución y Etapas de su Poesía Pura
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1.2 Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez, figura clave del novecentismo, renueva la poesía al buscar una forma pura y sin sentimentalismos. Nació en Moguer en 1881 y se trasladó a Madrid, donde su salud se vio afectada por la muerte de su padre. Vivió períodos en un sanatorio y se casó en 1917 con Zenobia Camprubí. Exiliado al inicio de la Guerra Civil, continuó su obra en América y recibió el Premio Nobel en 1956, aunque su vida estuvo marcada por la muerte de su esposa en el mismo año.
Etapas de su producción poética
Su poesía se divide en tres etapas fundamentales:
1. Etapa Sensitiva (1889-1915)
Esta fase está influenciada por Bécquer, el simbolismo francés y Rubén Darío. Sus obras se centran en paisajes que reflejan el alma del poeta, explorando temas como la melancolía, el amor idealizado y la muerte.
- Rimas y Arias tristes: predomina la tristeza y la personificación del paisaje.
- Jardines lejanos: intensifica la atmósfera sensual y doliente.
- Estío: el autor se aleja del modernismo para buscar una poesía más depurada y concreta.
2. Etapa Intelectual (1916-1936)
La poesía de Juan Ramón Jiménez se transforma después de su viaje a América, donde el mar se convierte en un símbolo de la vida, la soledad y la eternidad. Su evolución espiritual lo lleva a buscar la trascendencia a través de la belleza, alejándose de la musicalidad y el ornamentalismo del modernismo.
- Diario de un poeta recién casado (1916): inicia una poesía depurada y estilizada, sin anécdotas, centrada en lo esencial.
- Piedra y Cielo y La estación total: busca la sublimación poética y presenta al poeta como un dios-creador.
3. Etapa Verdadera (1937-1958)
Durante el exilio en América, Juan Ramón Jiménez se retrae en su búsqueda de belleza y perfección, aspirando a la trascendencia. Se identifica con Dios, entendiendo a este como una presencia tanto interna como externa, que habita en el ser humano y en la naturaleza. Considera su obra como un reflejo de este "dios" que ha creado, viéndose a sí mismo como el dios de su propia creación.