Juan Ramón Jiménez: Evolución y Etapas de su Obra Poética
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Juan Ramón Jiménez: Vida y Obra
Juan Ramón Jiménez fue un autor que se entregó completamente a su poesía, encerrado en su “torre de marfil”. Su obra estuvo dedicada “a la minoría siempre”. Tras la muerte de su padre, sufrió problemas económicos y una crisis nerviosa por la que tuvo que ser internado en algunos psiquiátricos en Francia, donde conoció la poesía simbolista y a poetas de la Generación del 27.
Trayectoria literaria
Su obra se puede dividir en tres etapas fundamentales:
- 1.ª etapa: Sensitiva.
- 2.ª etapa: Intelectual.
- 3.ª etapa: Verdadera (que abarca hasta su muerte).
Primera época: Etapa sensitiva
Abarca desde sus primeros poemas hasta 1915-1916. Son obras muy influenciadas por Bécquer y el Modernismo, tales como Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904). Evoluciona hacia una poesía más barroca y modernista por la adjetivación y el uso del alejandrino en Elegías (1907-1908). Es un modernismo intimista e interior que termina con Sonetos espirituales (1914-1915). A esta época corresponde también la escritura de Platero y yo, colección de poemas en prosa que tiene como protagonista al burro Platero.
Segunda época: Etapa intelectual
En un libro escrito en 1915 titulado Estío, encontramos el primer paso claro hacia una nueva poesía. Juan Ramón Jiménez se casó con Zenobia Camprubí en 1916 y, con motivo de este viaje, escribió Diario de un poeta recién casado, publicado en 1917. Esta obra abre un segundo periodo en la poesía de Juan Ramón:
- La poesía se va desnudando, es poesía pura, más intelectual y difícil.
- El autor elimina los adornos innecesarios, el argumento o el sentimiento.
- Son poemas cortos y densos, dirigidos a una minoría.
- En esta etapa incluimos obras como Eternidades (1916) y Piedra y cielo (1917).
Esta poesía apunta a la realidad profunda o escondida de las cosas.
Tercera época: Etapa final (Suficiente y verdadera)
Formalmente hablando, Juan Ramón Jiménez alcanza un dominio del verso libre y un lenguaje profundo de hermetismo sustancial. Fue un perfeccionista, obsesionado con la perfección formal, y no daba nunca por acabado un poema. En esta época destaca En el otro costado, donde aparece uno de sus poemas importantes titulado Espacio y Dios deseado y deseante.