Interpretación Literaria del Poema A un olmo seco
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El Olmo Viejo y la Simbología de la Decadencia
Machado describe el olmo viejo junto al río Duero con relativa objetividad, aunque no evita alguna exclamación (“¡El olmo centenario, en la colina!”), y recalca la idea de destrucción a través de una cuidada elección de adjetivos: “viejo”, “hendido”, “podrido”, “blanquecino”, “carcomido”, “polvoriento”. Todos ellos evocan la idea de muerte, olvido y tristeza. Por eso destaca la metáfora “álamos cantores”, puesto que evoca la libertad y la alegría a través del sonido de los trinos.
Contraposición y Personificación del Paisaje
Esta contraposición de ideas se acentúa con la presencia de las “hormigas” y “arañas” que parecen contribuir a la muerte del árbol (“urden sus telas”, “ejército de hormigas”), frente a los álamos que alegran la vida, pues “guardan el camino”. Crea así A. Machado un ambiente sereno que completa con la personificación “lame el Duero”, un ambiente casi idílico al que contribuye el epíteto “pardos ruiseñores”.
El Vocativo y la Urgencia del Tiempo
Posteriormente, el autor se dirige al olmo mediante un vocativo (“olmo del Duero”) y se vale de hipérbatos que le permiten insistir mediante las anáforas con referencias temporales (“antes que...”), en la necesidad de anotar en su “cartera” este hecho extraordinario antes de que llegue la muerte del olmo.
La Gradación de la Destrucción y el Eco de Manrique
Así, observamos una meditada gradación descendente desde:
- Una primera transformación en herramientas de madera útiles (“melena de campana” o “yugo de carreta”).
- Una segunda transformación en la que el olmo es aún de provecho: en fuego (“ardas en alguna mísera caseta”).
- Finalmente, la destrucción total: el río lo empujará "hasta la mar", donde morirá, en una imagen que recuerda los versos de Manrique y la simbología del río y el mar como imágenes de la vida y la muerte, respectivamente.
El Verso Suelto y el Sinsentido de la Muerte
Esta muerte queda expresada contundentemente en el verso 24, que había quedado suelto en el esquema rítmico del poema. No cabe duda de que ha querido dejarlo suelto para representar el sinsentido de la muerte, la ruptura de la vida: “antes que el río hacia la mar te empuje”.
Verbos de Destrucción y Desesperación
A esta sensación de desesperación contribuyen también los verbos elegidos: “te derribe”, “te conviertan”, “ardas”, “te descuaje”, “tronche”, “te empuje” que aluden, igual que los adjetivos anteriores, a la destrucción y muerte.
La Esperanza del Milagro de la Primavera
Machado manifiesta su deseo personal en los tres últimos versos a través del yo poético en primera persona y la elección de las palabras “corazón” y “milagro” ("Mi corazón espera") enfatiza la esperanza y la emoción de ese milagro “de la primavera”.
Contexto en Campos de Castilla y la Influencia de Leonor
Como sabemos, el poema pertenece a Campos de Castilla: hay referencias al Duero y describe el paisaje castellano. Es, además, un claro ejemplo de la peculiar visión machadiana del paisaje porque tiñe este con su estado emocional. Se trata de un poema anterior a la muerte de Leonor. Como es sabido, este hecho condiciona la naturaleza de los textos de Campos de Castilla: antes de esa muerte, el libro se sitúa en Soria y se describe el paisaje y los habitantes castellanos, mientras que después, el escenario pasa a ser Baeza y el paisaje andaluz.
Realismo y Esperanza: El Sentido Final del Poema
Además de una reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte, “A un olmo seco” es un canto a la esperanza por la recuperación de su amada. Pero a la vez, el poema es de un realismo penetrante, porque el autor es consciente de que tanto en el olmo, como en su mujer, por dentro, “tejen sus telas grises las arañas”.