La Integración de España en la Unión Europea: Del Tratado de Maastricht al Euro
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El programa de convergencia y la creación del euro
Desde su ingreso en la CEE, España ha participado, como un miembro con clara vocación europeísta, en los procesos de reforma de las instituciones europeas, que han tenido como objetivo acelerar el proceso de integración comunitaria y el reforzamiento de los órganos de decisión.
El hito del Tratado de Maastricht (1992)
El hito más importante ha sido la firma del Tratado de Maastricht (1992), por el que la CEE adoptó el actual nombre de Unión Europea y aprobó tres grandes ejes de actuación para alcanzar la anhelada integración:
- Política: Se establecieron las bases para adoptar una política exterior común, que no ha dado sus frutos.
- Social: Se aprobó la creación de los fondos de cohesión que, sufragados por los países más ricos, están destinados a reducir la diferencia con los Estados con renta más pobre a través de su crecimiento. España, al ser uno de los países con renta inferior a la media europea, ha sido uno de los principales beneficiarios.
- Económica: Tras la aprobación en 1987 del Acta Única Europea, se acordó establecer para 2002 una unión monetaria e implantar una divisa única: el euro.
Criterios de convergencia y política nacional
Para formar parte de esta comunidad se requería cumplir unos criterios de convergencia económica que pasaban por reducir la deuda pública y la inflación. Por ello, el gobierno de Aznar aplicó una política liberal de privatizaciones y ajuste presupuestario.
Finalmente, el compromiso español con el proyecto europeo se ha manifestado en el respaldo al proceso de ampliación hacia el norte y este de Europa (28 miembros) y en la adopción del fracasado Tratado Constitucional Europeo.
Impacto de los fondos FEDER e infraestructuras
La recepción de fondos FEDER ha permitido a España financiar la construcción de numerosas infraestructuras, reduciendo así las diferencias históricas con los países más ricos de Europa. Destaca la construcción de la red de autovías y de trenes de alta velocidad que comenzó en 1992 con la línea Madrid-Sevilla.
De hecho, en la actualidad, España es el segundo país con más kilómetros de alta velocidad tras Japón. Además, se han desarrollado importantes inversiones en la modernización de los puertos más importantes (Bilbao, Valencia, Barcelona).