Industrialización en Andalucía: Auge y Declive en el Siglo XIX

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Los Problemas de la Industria en Andalucía: El Fracaso de las Primeras Iniciativas y un Desarrollo Desigual

Inicialmente, Andalucía se mantuvo a la cabeza del proceso industrializador debido a la confluencia de una serie de factores favorables:

  • Alto crecimiento demográfico, por encima de la media española.
  • Estrecha y antigua vinculación comercial con el Reino Unido a través de Gibraltar, comercio de los puertos de Cádiz y Málaga y por la presencia de un importante grupo de industriales británicos en Sevilla y Jerez de la Frontera.
  • Relación tecnológica con el Reino Unido: a Cádiz llegaron algunas de las primeras máquinas de vapor de Watt a fines del siglo XVIII.
  • Grandes recursos mineros, sobre todo plomo, cobre e hierro.
  • Acumulación de capitales provenientes de la agricultura.
  • Mano de obra barata y abundante, proletarizada por el fracaso de la desamortización en la creación de una clase media propietaria y rural.
  • Notable burguesía comercial, avanzada en ideas, fundamentalmente establecida en Cádiz y Málaga.

Pero a pesar de unas expectativas iniciales muy prometedoras, la industrialización en Andalucía fue desequilibrada: dispersa en pequeños núcleos muy separados entre sí y sin responder a las necesidades reales del mercado. Las primeras iniciativas industrializadoras del siglo XVIII se vieron frenadas por la inestabilidad propiciada por la Guerra de la Independencia, por el estancamiento que representó el reinado de Fernando VII y por el negativo impacto de la pérdida de las colonias americanas sobre el comercio.

Superadas estas dificultades a partir de los años 30, se asistió a una primera industrialización, que comenzó por el desarrollo de la siderurgia, coincidiendo con la inestabilidad política en el norte a causa de las guerras carlistas.

La Siderurgia Andaluza

La siderurgia andaluza fue la más importante de España entre 1833 y 1866. Se centró en el eje Málaga-Marbella, Sevilla y Almería:

Eje Málaga-Marbella

En 1826, Manuel Agustín Heredia, exportador de vinos y aceites, junto a otros comerciantes, constituyó en Marbella "La Concepción", fábrica de hierro con tres altos hornos -primeros de España-. En 1833 entró en funcionamiento en Málaga "La Constancia", altos hornos que utilizaban el método de afinación inglesa. Hacia 1840, Heredia era el primer industrial siderúrgico español. Juan Giró creó en Marbella en 1841 la ferrería "El Ángel" con tres altos hornos para hierro colado.

Sevilla

En 1840 Narciso Bonaplata levantó en El Pedroso la fundición "San Antonio" y en la capital se crearon los talleres mecánicos de "Portilla Hnos. & White" en 1857.

Almería

La entrada en funcionamiento de la ferrería San Ramón en La Garrucha fue la última de un conjunto de pequeñas industrias siderúrgicas.

A partir de 1862, con el cierre de la fundición de "El Ángel", sobrevino la decadencia. El hierro andaluz, con un alto coste de combustible, dejó de ser rentable y las fundiciones se vieron abocadas al cierre.

La Industria Textil Andaluza

La industria textil andaluza presentó a partir del segundo tercio del siglo XIX un amplio crecimiento favorecido por el arancel de 1841 que prohibía la importación de paños extranjeros para facilitar la creación de una industria pañera nacional. La manufactura textil andaluza incorporó la mecanización en los sectores tradicionales (lana y lino) y desarrolló un moderno sector algodonero, dependiente del consumo interno.

En Antequera se desarrolló una importante industria lanera y en Málaga se instalaron varias fábricas de telas de algodón promovidas por las familias Heredia y Larios, como la "Industria Malagueña", fundada en 1846, que al comienzo de los años sesenta era la segunda industria algodonera "a la inglesa" de España. En Cádiz se formó en 1846 la "Empresa Gaditana de Hilados y Tejidos del Algodón al Vapor", propiedad de miembros de destacadas familias burguesas locales, y que daba trabajo a 250 operarios.

La industria textil andaluza vivió su etapa de mayor esplendor hacia mediados de siglo, pero la falta de mercado exterior, lo reducido de su demanda interna y las crisis económicas de la segunda mitad del XIX la condujeron a una decadencia a partir de los años ochenta. Durante el siglo XIX pervivieron en Andalucía industrias tradicionales como los curtidos, los vinos, los aceites y la molienda de cereal.

La elaboración del vino en la comarca de Jerez se adaptó a los nuevos modos de producción industrial, sin abandonar la esencia de los métodos tradicionales. La producción aumentó al tiempo que las trabas administrativas se reducían, con medidas como la abolición del gremio de vinateros en 1834. A partir de ese momento la producción se concentró en grandes bodegas. Al verse Francia afectada por la filoxera, el sector vitivinícola jerezano vivió un momento de expansión, entre 1868 y 1892, aunque la llegada de la plaga a España provocó una crisis pasajera.

La Industria Azucarera

La industria azucarera se concentró en Granada. Las fábricas de azúcar a partir de la caña y, posteriormente, de la remolacha, tuvieron gran importancia en la costa y en la vega. A principios del siglo XX esta industria se extendió por varias poblaciones de la región.

La Industria Naval

La industria naval gaditana había tenido un origen militar. Al centro de reparaciones y construcciones militares del Arsenal de la Carraca se sumaron en 1870 los astilleros de Matagorda -Puerto Real, propiedad de la compañía Trasatlántica- y los de Cádiz.

Minería

Andalucía había sido desde la Antigüedad una región minera. La riqueza en minerales metálicos de plomo, cobre e hierro fueron conocidos por todas las civilizaciones históricas. Las leyes de minas del siglo XIX supusieron la desamortización del subsuelo. La Ley Minera de 1868 facilitó las concesiones, que podían ser realizadas por los gobernadores civiles de las provincias con carácter perpetuo. A partir de ese momento los concesionarios pasaron a ser verdaderos y únicos propietarios de las minas.

La mitad de los capitales invertidos en minas fueron españoles, aunque las empresas mineras más rentables quedaron en poder de compañías extranjeras capaces de introducir en Andalucía modernos sistemas de producción europeos y grandes cantidades de capital. Estas se hicieron con la explotación de todos los yacimientos mineros, con el objetivo de sacar el máximo beneficio con la menor inversión y el menor tiempo posible para surtir a las industrias de países occidentales. Con esto hubo un nuevo colonialismo que creó fabulosos negocios pero que solo dejó en Andalucía exiguos salarios y graves problemas sociales y medioambientales.

Entre 1861 y 1910 la minería andaluza suministró la octava parte de la producción mundial de plomo, la décima de cobre y la tercera parte de la producción de piritas de hierro y cobre para obtener azufre. En 1910 la minería daba empleo en actividades de laboreo y funciones de fundición o transformación industrial del mineral, lo que nos proporciona una idea de la importancia de esta actividad económica en Andalucía.

Los Ferrocarriles

Los ferrocarriles andaluces estuvieron condicionados por el trazado radial determinado por la legislación nacional y por las necesidades de exportación de productos agrícolas y mineros. El 23 de septiembre de 1829, José Díaz obtuvo del gobierno de Fernando VII la primera concesión de España para construir un ferrocarril, que uniese Jerez con el Puerto de Santa María, con vistas a la exportación del vino jerezano. Pero, diversas dificultades fueron aplazando el proyecto y no será sino hasta 1854 cuando entre en funcionamiento el primer tramo entre Jerez y el Puerto de Santa María.

La línea Córdoba-Sevilla se puso en marcha en 1859 y se conectó con Madrid en 1861, tras superar el difícil obstáculo de Despeñaperros. La apertura de la línea Córdoba-Málaga tuvo una importante repercusión económica pues permitió el intercambio del carbón de la sierra con los productos agrícolas de la costa. A partir de 1877 la compañía MZA controló la mayor parte del trazado ferroviario andaluz. De gran trascendencia para la economía y la sociedad andaluza fueron los ferrocarriles mineros de Huelva y de Almería, que conectaban los distritos mineros del interior con los puertos costeros.

Banca y Comercio

Numerosas entidades financieras (Bancos y Cajas de Ahorros) surgieron durante el siglo XIX, así el Banco de San Fernando de Cádiz en 1846 y el Banco de Málaga en 1856.

En el comercio, Andalucía, con un nivel de consumo muy bajo, quedó relegada al papel de suministradora de materias primas: exportaba vino, minerales metálicos, metales -especialmente plomo-, aceite y pasas. Los principales puertos fueron Cádiz, Málaga y Almería.

El Fracaso de la Industrialización Andaluza

A finales del siglo XIX, el inicial impulso industrial andaluz había quedado frenado. Un conjunto de motivos explican este fracaso:

  • La caída de precios en el mercado internacional de productos poco elaborados de los que era productora Andalucía: hierro, metales, tejidos de algodón.
  • Las escasas iniciativas empresariales, con una burguesía relativamente débil.
  • La falta de capitales, debido a su desplazamiento a otras regiones.
  • El colonialismo económico de los intereses extranjeros, única fuerza inversora en el caso de la minería, pero volcada en la explotación de minerales para el mercado exterior.
  • La falta de un mercado andaluz, debido a la carencia de una red de ferrocarriles o carreteras internas y al bajo nivel adquisitivo de los andaluces.

Todo ello determinó que las enormes expectativas que se habían despertado a comienzos del siglo XIX no cuajasen y Andalucía, cien años después, no había perdido su perfil fundamentalmente agrario.