El impacto del teléfono móvil en el entorno escolar: retos y oportunidades
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El papel del teléfono móvil en la vida cotidiana
Hoy en día, el teléfono móvil es un objeto que forma parte de nuestras vidas, puesto que cada persona, desde los doce años aproximadamente, adquiere uno. La gente lo utiliza en todos los lugares y en todo momento porque nos facilita mucho la vida, nos permite comunicarnos con otras personas y, además, se pueden descargar en él muchas aplicaciones como, por ejemplo: juegos, reproductores de música o redes sociales.
La realidad en los centros educativos
Actualmente, en los centros de enseñanza de primaria y secundaria, está prohibido el uso del móvil dentro de las clases. Sin embargo, mucha gente hace uso de él, aunque esto haya causado numerosas peleas o discusiones entre alumnos y profesores.
Ventajas del dispositivo en el aula
Según opiniones y charlas entre alumnos, padres y profesores, el móvil es un objeto que, si se mira desde el punto de vista positivo —es decir, a la hora de buscar información, hacer trabajos o fotografiar apuntes—, tiene muchas ventajas porque puede ser muy útil. No obstante, en muchos institutos los profesores han dejado a sus alumnos utilizarlos en clase. También está permitido usarlo cuando te encuentras enfermo y necesitas llamar a tus padres para que acudan a recogerte, aunque algunos centros disponen de teléfonos en conserjería.
El desafío de la distracción
Pero el gran problema y la gran desventaja de los móviles es que son utilizados la mayoría de las veces como un instrumento de ocio y diversión. Por lo tanto, los adolescentes están en clase distraídos sacándose fotos, escuchando música o chateando con otras personas mientras el profesor está explicando. Incluso puede ser utilizado para hacer vídeos a los profesores o gastar bromas de mal gusto.
Conclusión: hacia un uso responsable
En conclusión, el uso del teléfono móvil en clase, siempre y cuando el profesor lo sugiera y sea para una función educativa, debería estar permitido en los centros educativos. Pero, en cambio, si se hace un mal uso de él y el profesor no ha autorizado su empleo, debe tener la consecuencia de una falta grave o incluso la expulsión.