Clifford R. Shaw: las seis conclusiones sobre delincuencia juvenil y entorno social
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Resumen
El documento recoge las seis conclusiones de Clifford R. Shaw, figura de la Escuela de Chicago, sobre la delincuencia juvenil a partir de historias de vida de delincuentes. Explica cómo la desorganización social, el aprendizaje de la conducta criminal como tradición y la inestabilidad de las zonas de transición favorecen la consolidación de carreras criminales. Es un material útil para comprender la criminología sociológica y sus implicaciones penitenciarias.
Puntos clave
- Según Shaw, los delincuentes no difieren significativamente del resto de la población en inteligencia, condición física y rasgos de personalidad.
- En las áreas criminales, los mecanismos de control social sobre el niño están muy desintegrados y a veces padres y vecinos aprueban la conducta delictiva.
- El comportamiento delictivo se aprende y se transmite como una tradición, de los más mayores a los más jóvenes.
- Las carreras criminales se consolidan cuando el individuo se identifica con el mundo delictivo e interioriza sus valores, especialmente por contacto con delincuentes en la calle o en correccionales.
- Las tasas de delincuencia más altas se dan en las zonas de transición (interstitial areas), caracterizadas por alta movilidad social y desorganización crónica.
- En estas zonas existe un vacío normativo: falta conciencia de vecindad y ciudadanía, y se produce un conflicto permanente entre la cultura invasora y la invadida.
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Las Conclusiones de Clifford R. Shaw sobre la Delincuencia Juvenil y el Entorno Penitenciario
Clifford R. Shaw, oficial de libertad condicional y figura clave de la Escuela de Chicago, utilizó las historias de vida de delincuentes para realizar sus investigaciones, llegando a las siguientes conclusiones fundamentales en el ámbito de la criminología sociológica y sus implicaciones penitenciarias:
I. Factores Individuales y Desorganización Social
1. Ausencia de Diferencias Significativas
Los delincuentes no difieren en términos significativos del resto de la población en cuanto a inteligencia, condiciones físicas y rasgos de la personalidad.
2. Desintegración del Control Social
En las áreas criminales, las tradiciones convencionales e institucionales, la opinión pública y demás mecanismos que permiten el control sobre el comportamiento del niño se hallan muy desintegrados. Además, padres y vecinos suelen incluso aprobar la conducta delictiva, de modo que el niño crece en un mundo social en el que el crimen es una forma de conducta aceptada y apropiada.
3. Oportunidades Delictivas frente a Empleo
De hecho, los barrios ofrecen numerosas oportunidades e incentivos para la actividad delincuencial, en contraste con las escasas perspectivas de empleo en la industria privada. Aquella (la actividad delincuencial) se inicia, y muy pronto, en el niño como un juego callejero más.
II. Aprendizaje y Transmisión de la Conducta Criminal
4. El Crimen como Tradición Aprendida
El comportamiento delictivo se aprende y se transmite, como las propias técnicas criminales, a modo de tradición. Los menos jóvenes enseñan a los más jóvenes y cada barrio hace gala de su peculiar idiosincrasia criminal, que conserva durante largos períodos de tiempo. Los mecanismos habituales del control social son incapaces de frenar este proceso.
5. Consolidación de la Carrera Criminal
Las genuinas carreras criminales se consolidan paulatinamente cuando el individuo se identifica con su mundo delictivo e interioriza la filosofía de vida de este y los valores del grupo criminal del entorno. El contacto continuo de jóvenes y adultos delincuentes, en la calle o en los correccionales, y el rechazo o la estigmatización de la propia comunidad son factores decisivos.
III. La Importancia de las Zonas de Transición
6. Las Zonas Intersticiales y el Vacío Normativo
Las tasas de delincuencia más elevadas son las de las zonas de transición (interstitial areas), porque la alta movilidad social de las mismas genera un estado crónico de desorganización que hace imposible el aprendizaje de valores y disciplina (control social). Estas áreas carecen de una población estable y homogénea, estando sometidas a una permanente amenaza de «invasión» que procede de la zona de los negocios, habitándolas quienes no pueden trasladarse a otras menos deterioradas (emigrantes, clases bajas...).
Existe en las mismas, por ello, un total vacío normativo: falta la propia conciencia de vecindad y ciudadanía de sus residentes. Ni el joven se puede identificar con normas válidas, ni cabe el control efectivo de su comportamiento; antes bien, la pugna continua entre la cultura invasora y la invadida provoca un conflicto individual o colectivo permanente.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las zonas de transición según Clifford R. Shaw?
Son áreas intersticiales situadas entre la zona de negocios y zonas residenciales mejores, con población inestable y heterogénea. Su alta movilidad genera una desorganización crónica que dificulta el aprendizaje de valores y disciplina.
¿Los delincuentes son diferentes del resto de la población según Shaw?
No. Shaw concluye que los delincuentes no difieren de forma significativa del resto de la población en inteligencia, condiciones físicas ni rasgos de personalidad.
¿Cómo se transmite la conducta criminal según Shaw?
Se aprende y transmite como una tradición: los jóvenes aprenden de los más mayores y cada barrio mantiene una idiosincrasia criminal propia durante largos periodos.
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