La Ilustración en el Siglo XVIII: Orígenes, Principios y su Desarrollo en España
A lo largo del siglo XVIII, el modelo económico, social y político del Antiguo Régimen fue duramente criticado por una serie de pensadores que conocemos como ilustrados.
Las Nuevas Ideas Ilustradas
La nueva corriente de pensamiento ilustrado, de origen esencialmente francés, se expandió rápidamente por Europa, hasta el punto de que el siglo XVIII es conocido como el Siglo de las Luces. La característica básica del pensamiento ilustrado es una ilimitada confianza en la razón.
Los ilustrados sometieron a crítica los principios en los que se basaba la sociedad estamental, negando la transmisión hereditaria de cualquier virtud o privilegio y afirmando la igualdad y el derecho a la libertad de todos los seres humanos. Criticaron también la rígida organización económica, la falta de libertad para comprar, vender, establecerse o progresar, y defendieron un sistema social que garantizara la propiedad y la libertad de comercio e industria.
Entre sus principales exponentes, Montesquieu planteó la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), y Rousseau defendió el principio de soberanía popular, afirmando que el poder emana del libre consentimiento de los ciudadanos, expresado mediante el voto.
La Ilustración Española
La introducción y difusión de las nuevas ideas ilustradas en España fue lenta y difícil. La ausencia de amplios grupos burgueses, el anquilosamiento y el conservadurismo de los medios intelectuales universitarios, y el enorme peso de la Iglesia obstaculizaron la difusión de esta nueva corriente de pensamiento hasta la segunda mitad del siglo.
A partir de 1750-1760, surgió una generación de pensadores que, en sus escritos, reflejaban las preocupaciones ilustradas y empezaron a criticar el modelo social imperante en la España del siglo XVIII. Aunque no formaban un grupo homogéneo, coincidían en el interés por la ciencia, el espíritu crítico y la idea de progreso.
Entre los ilustrados españoles más destacados se encuentran:
- Benito Jerónimo Feijóo
- Pedro Rodríguez de Campomanes
- José Cadalso
- Gaspar Melchor de Jovellanos
- Conde de Aranda
- Conde de Floridablanca
- Pablo de Olavide
- Antonio de Capmany
Muchos de estos ilustrados eran miembros de la pequeña nobleza y, a menudo, permanecían aislados. Todos ellos estaban convencidos de que únicamente la mejora del nivel cultural de la población podía sacar al país de su atraso. Por ello, hicieron de la educación un objetivo prioritario.
La segunda preocupación básica de los ilustrados españoles fue la cuestión económica. Eran conscientes de que el atraso del país, en relación con otras potencias europeas, provenía de la gran cantidad de tierras amortizadas en manos de la nobleza y el clero. Por ello, se esforzaron en estudiar la situación real del país y en proponer una serie de reformas que contribuyeran al crecimiento económico.
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