La Ilustración y el Renacimiento: evolución de la historiografía, opinión pública y pensamiento crítico

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La Ilustración

Para Fontana, «La Ilustración sería esencialmente el pensamiento crítico, desconfianza hacia el saber establecido y el consentimiento universal: la defensa de la razón contra la convicción, del saber transformador contra la tradición» (Fontana, 2002:84).

El siglo XVII vio la aparición de la «opinión pública», y se produjo así «una 'industria de la información' que multiplicó las impresiones de cartas, folletos, gacetas y, en general, de textos breves y accesibles a un público extenso, que se ocupaban de la crítica política o reproducían todo tipo de noticias del momento» (Fontana, 2002:84). Esto llevó a que, en Francia y en Italia, las cortes se abocaran a poner a su servicio historiadores para combatir las críticas. Fontana relata que Luis XIV tenía diecinueve historiadores, incluido Racine, a su servicio.

Figuras y funciones historiográficas en la Ilustración

Se pueden citar en esta etapa a Secondat (Montesquieu), Voltaire, los hermanos Condillac, Diderot y Turgot, entre otros. En Francia, durante la etapa de la Restauración, la Historia cumplió el papel de asimilar la herencia de la Revolución y de proporcionar las bases para la nueva sociedad burguesa.

También Inglaterra, en el contexto de la abolición de la monarquía absoluta y del paso a un sistema político representativo —dominada la escena por una aristocracia agraria capitalista y por una clase empresaria mercantil orientada al comercio exterior, la expansión colonial y la financiación de la guerra— necesitaba una legitimación para el nuevo orden social que se había establecido. Influidos por El contrato social de Rousseau y Leviathan de Hobbes, «la nueva sociedad necesitaba un modelo explicativo que, por un lado, se expresara en términos del gobierno representativo nacido de la revolución de 1688, y que, por otro, asociase el interés con la conciencia e hiciera posible establecer la base de 'confianza' — de 'trust' — sin la cual era imposible el funcionamiento del mundo de los negocios» (Fontana, 2002:93). Quien elaborará la fundamentación histórica de esta nueva sociedad será John Locke.

El Renacimiento

Durante el Renacimiento la innovación en la historiografía se dio en las ciudades-estado italianas. Si bien se continuaron elaborando crónicas y relatos de carácter religioso —en el marco de la Reforma y la Contrarreforma—, los textos históricos fueron perdiendo su carácter «mitológico» y adquirieron mayor rigor metodológico, sobre todo por la labor de dos órdenes religiosas: los jesuitas y los benedictinos. En general, la Historia se dio la mano con el auge de la filología, de modo que el estilo literario fue una inquietud destacada de esta etapa.

Funciones políticas y formación de funcionarios

La historiografía pasó de cumplir una función ejemplificadora y moralizante a tener una función política. «El renacimiento de los estudios literarios estuvo asociado a las necesidades derivadas del ascenso de la autonomía de las ciudades, que exigía que se formaran cancilleres, jueces y funcionarios, a la vez que buscaba fundamento histórico en los viejos modelos de la polis griega y la república romana» (Fontana, 2002:66).

La situación política de Florencia y la obra de Maquiavelo serán, en particular, quienes inicien esta función política de la Historia. Contemporáneo de Maquiavelo, Francesco Guicciardini escribió Historia de Italia, en la cual abarca toda Italia y el contexto europeo para tratar de explicar las acciones de los soberanos de otros países que invaden el suyo.

La historiografía indiana en Castilla

En Castilla (España) se produjo una eclosión de la historiografía indiana, producto de los relatos de quienes habían estado en las «nuevas Indias» y que, como cronistas, habían registrado la conquista española en América. Entre los escritos de esta tradición pueden citarse Cartas de Relación de Hernán Cortés, Décadas del Orbe Novo de Pedro Márquez de Anglería y los relatos de Bartolomé de las Casas y de Tomás de Mercado.

Referencias citadas

  • Fontana (2002): citas mencionadas en el texto.

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