Hume frente a Descartes: El Giro Empirista en la Filosofía Moderna
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El Conocimiento de los Hechos y la Crítica a la Causalidad
El conocimiento de los hechos queda limitado a nuestras impresiones actuales y a nuestros recuerdos actuales de impresiones pasadas. No puede haber conocimiento de un hecho futuro, ya que no poseemos una impresión de lo que sucederá. Por ejemplo: estamos seguros de que la lluvia mojará; sin embargo, Hume observó que, en estos casos, nuestra certeza se basa en una inferencia causal.
La Idea de Causa como Sucesión Constante
La idea de causa es la base de todas nuestras inferencias acerca de hechos de los que no tenemos una impresión actual. La idea de causa no es una idea verdadera, ya que no existe una impresión para la conexión entre dos fenómenos; solo hay una sucesión constante en el pasado. Nuestro conocimiento de los hechos futuros es, por tanto, suposición y creencia.
Descartes rechaza toda creencia que no esté fundada en la evidencia racional. Consideró como una verdad evidente en sí misma, como una idea innata, que todo evento tenga una causa. Para Hume, esa proposición no es una verdad de razón, ya que solo la experiencia muestra los efectos que siguen a los eventos; el principio de causalidad para él es una suposición incomprobable.
Divergencias Ontológicas: El Mundo y la Divinidad
La ontología difiere también de la de Descartes. Para Descartes, hay tres tipos de realidad: mundo físico, seres humanos y Dios. Para Hume, la existencia de un mundo físico formado por sustancias extensas es una creencia generada por los hábitos de la razón.
La Crítica a la Existencia de Dios
El mismo criterio aplica Hume a la existencia de Dios. Descartes sostiene que el ser humano puede llegar a conocer la existencia de Dios con argumentos racionales y con ideas evidentes. La crítica de Hume niega la validez de los dos argumentos causales cartesianos y el argumento ontológico basado en la idea de un ser perfecto, el cual queda invalidado porque tal idea no proviene de ninguna impresión sensible.
Antropología: La Disolución del Yo Sustancial
Finalmente, Hume difiere de la antropología cartesiana. Para Descartes, el ser humano es una sustancia consistente en pensar; consideraba indubitable la existencia de un yo. Para Hume, la existencia del yo como sustancia no puede justificarse apelando a una intuición, ya que solo tenemos intuición de nuestras ideas e impresiones, y ninguna impresión es permanente e invariable.
Conclusión: El Haz de Impresiones
El yo es un haz de impresiones cambiantes. Así es como Hume llega al fenomenismo y al escepticismo.