El Humanismo y la Evolución del Pensamiento en la España del Siglo XVI
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El Humanismo y la Nueva Concepción del Mundo
El hombre moderno cree que, a través de la ciencia y la técnica, puede dominar la naturaleza. Un rasgo distintivo de esta nueva época es el racionalismo.
Nace la idea de progreso: el mundo puede avanzar indefinidamente y el ser humano superarse en el terreno moral. Bajo esta premisa, el saber hace mejor al hombre.
Neoplatonismo
Es la concepción filosófica según la cual la realidad material es reflejo de otra espiritual superior, que se alcanza mediante el conocimiento o por otros caminos que conducen a lo espiritual (el amor, la belleza, etc.).
El Humanismo en España
En España, el humanismo alcanza su mayor apogeo en el primer tercio del siglo XVI, cuando llegan importantes humanistas italianos y las universidades de Alcalá de Henares y de Salamanca se convierten en centros de referencia.
La influencia de Erasmo de Rotterdam
El humanismo español de principios de siglo está influenciado por las ideas del holandés Erasmo de Rotterdam, quien defendía una religión libre de supersticiones, pura, íntima y personal.
La Reacción Católica y la Censura
El erasmismo decae como consecuencia de la reacción católica ante el peligro protestante.
- Concilio de Trento (1545-1563): La Inquisición se vuelve inflexible y persigue todas las ideas consideradas sospechosas.
- Control del saber: En 1558 se prohíbe a los españoles estudiar en universidades extranjeras sospechosas.
- Índice de libros prohibidos: En 1559 se publica el primer índice, iniciando una estricta censura previa a la publicación.
Los libros, que se habían difundido gracias a la imprenta, empiezan a ser vistos por el poder como un peligro. Esta persecución también ocurre en la Europa protestante, donde se castiga a pensadores como el español Miguel Servet, quemado en la hoguera en 1553.
Sociedad y Cultura
La mayoría de la población era analfabeta, por lo que era común la lectura en voz alta en grupo, especialmente de libros de caballerías. Se mantenía la literatura oral y, ocasionalmente, se disfrutaba de espectáculos teatrales de compañías ambulantes que representaban obras cómicas. Los grupos alfabetizados se concentraban en las ciudades, principalmente entre aristócratas, eclesiásticos y burgueses.