Historia de la Península Ibérica: Neolítico, fenicios, griegos, celtas, íberos y romanización
Resumen
El texto recorre la historia antigua de la Península Ibérica desde el Neolítico (hacia el 5000 a.C.) hasta la romanización. Explica la llegada de la agricultura y la ganadería, la presencia de fenicios y griegos y sus asentamientos costeros, y las características de íberos y celtas. Termina con el proceso de romanización, su organización provincial, sus transformaciones económicas y sociales y su legado.
Puntos clave
- El Neolítico (hacia el 5000 a.C.) supuso el paso de una economía depredadora a una productora basada en la domesticación de animales y el cultivo.
- Los fenicios fueron los primeros colonizadores, con enclaves como Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga) o Sexi (Almuñécar), y su influencia se mantuvo hasta el siglo VI a.C.
- Los griegos, liderados por Focea, tuvieron una presencia menos intensa, con asentamientos como Marsella y pequeños establecimientos en la costa mediterránea.
- Los íberos (siglos VI a II a.C.) desarrollaron una cultura urbana, acuñaron moneda propia y tuvieron sistemas de escritura propios.
- Los celtas (siglos V a I a.C.) ocupaban el interior y la cornisa cantábrica, con un desarrollo menos complejo que el ibérico.
- La romanización (siglo II a.C. al V d.C.) fue un proceso gradual de integración en el Imperio, con provincias como Baetica, Tarraconensis y Lusitania.
1. Neolítico
2.ª etapa más larga (epipaleolítico, mesolítico y Edad del Cobre). ~5000 a.C. Primeras comunidades neolíticas por la difusión de corrientes de Oriente y por la evolución de pueblos autóctonos. Se sustituye una economía depredadora por una economía productora (domesticación de animales, cultivo, cestería, tejidos y herramientas).
- Agricultura y ganadería: formación de pueblos.
- Transformación medioambiental y cultural.
- Intercambios e innovaciones tecnológicas: cambios económicos, sociales y religiosos.
- Sedentarización: no nómadas.
- Neolitización ligada a la llegada de colonos con innovaciones (cuevas de L'Or, Chaves...).
- Cerámica cardial y arte macroesquemático; cambio de ideas; metalurgia.
2. Griegos / Fenicios
Fenicios: presencia más temprana, duradera e intensa. Desde Tiro se lideraron expediciones buscando materias primas (por el estrecho de Gibraltar) y para controlar rutas comerciales. Fundaron asentamientos que funcionaron como enclaves comerciales y de control: Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga), Sexi (Almuñécar), entre otros. Ejercieron una fuerte influencia económica, cultural y social; introdujeron la escritura (símbolos) y favorecieron el desarrollo de la cultura tartésica. Su presencia se mantuvo hasta el siglo VI a.C. Posteriormente, los cartagineses desarrollaron poder en el área y fundaron Cartago Nova (Cartagena).
Griegos: presencia menos intensa que la fenicia. La ciudad líder fue Focea; los focenses fundaron asentamientos como Marsella y pequeños establecimientos comerciales en la costa mediterránea (por ejemplo en el área de Alicante y Cataluña). En el siglo VI a.C. tuvieron una importancia notable en la producción numismática.
3. Celtas e íberos
La península estuvo ocupada por pueblos conocidos a través de la arqueología; compartían rasgos culturales y lingüísticos, pero constituían entidades políticas diferentes.
Íberos (siglos VI a II a.C.)
- Presencia: sur de Francia y alto Guadalquivir; importante cultura urbana en torno a ciudades-estado (por ejemplo Cástulo).
- Sociedad: dividida en tribus y jerarquizada, con estructuras económicas y militares.
- Economía: agricultura y ganadería; explotación minera; artesanía y metalurgia.
- Relaciones: comerciaban con los pueblos colonizadores; acuñaron moneda propia; desarrollaron urbanismo y arte funerario o religioso.
- Cultura escrita: existieron sistemas de escritura ibérica.
Celtas (siglos V a I a.C.)
- Presencia: interior de la península y la cornisa cantábrica.
- Desarrollo político, económico y social más limitado que el ibérico.
- Economía: pueblo ganadero que también practica la agricultura; uso del bronce y del hierro en herramientas; la minería favorece el comercio.
- Áreas: Soria, Guadalajara, Teruel y Zaragoza aparecen asociadas a poblaciones de tradición celta.
- Oposición a la conquista romana: episodios como Numancia y Segeda.
- Inscripciones celtíberas como testimonio epigráfico.
4. La romanización
Periodo: desde el siglo II a.C. hasta el siglo V d.C. Fases principales: conquista, principado (alto imperio) y antigüedad tardía.
Concepto: la romanización fue un proceso de transformación gradual por el que los habitantes de la península fueron asumiendo costumbres y formas de organización política romanas, convirtiéndose en ciudadanos del Imperio.
Organización administrativa y provincial
- Inicialmente la península se dividió en dos provincias: Citerior y Ulterior.
- Tras la conquista romana se configuraron provincias como Baetica, Tarraconensis y Lusitania.
- En la antigüedad tardía surgieron provincias como Carthaginensis, Gallaecia y Balearica.
- Al frente de cada provincia había un gobernador.
Transformación económica y social
- Economía: generalización del uso de la moneda, explotación minera, desarrollo agroalimentario, artesanía y comercio.
- Organización social romana: aristocracia (senado local y caballeros), trabajadores libres (negociantes y propietarios), esclavos, artesanos y campesinos.
- Ciudades: revitalización urbana; las colonias se convirtieron en centros administrativos y jurídicos.
- Infraestructuras: construcción de templos, calzadas, acueductos, etc.
- Legado: huella del latín y del derecho romano; cuna de intelectuales.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué fue la romanización de la Península Ibérica?
Fue un proceso gradual por el que los habitantes de la península asumieron costumbres y formas de organización política romanas, convirtiéndose en ciudadanos del Imperio. Abarcó desde el siglo II a.C. hasta el siglo V d.C.
¿Qué colonias fenicias se mencionan en el texto?
El texto menciona Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga) y Sexi (Almuñécar), entre otros. Estos asentamientos funcionaron como enclaves comerciales y de control de rutas.
¿Cuál era la diferencia entre íberos y celtas?
Compartían rasgos culturales y lingüísticos, pero eran entidades políticas diferentes. Los íberos tuvieron una cultura urbana más desarrollada, mientras que los celtas tuvieron un desarrollo político, económico y social más limitado.
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