Historia del Movimiento Obrero en España: De la Precariedad a la Organización (1840-1898)
El Movimiento Obrero en España: Inicios y Desarrollo (1840-1898)
Los Inicios del Movimiento Obrero (1840-1868)
Los trabajadores del siglo XIX se encontraban en una situación de gran fragilidad. Ante esta precariedad, desde 1830 comenzaron a crear asociaciones de ayuda mutua. En ellas, los obreros aportaban dinero para socorrer a quienes sufrían accidentes o enfermedades. Las primeras asociaciones obreras se formaron en ciudades como Barcelona, Málaga y Alcoy. Inicialmente, estas asociaciones estaban prohibidas, siendo el derecho de asociación una de las principales reivindicaciones del movimiento obrero.
A partir de 1855, la Junta Central de Directores de la Clase Obrera dirigió, desde la clandestinidad, diversos movimientos obreros. Destaca la primera huelga general, que tuvo lugar ese mismo año en Cataluña. En esta huelga, los trabajadores exigían el derecho de libertad de asociación, un horario laboral estable y la limitación del despido libre, entre otras demandas.
El Sexenio Revolucionario y la Llegada de la AIT (1868-1874)
La Revolución de 1868 restauró el derecho de libertad de expresión y de asociación. Ese mismo año, se fundaron los primeros núcleos españoles de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), de la mano de figuras como Giuseppe Fanelli y Mijaíl Bakunin.
En 1871, Karl Marx y Bakunin protagonizaron un enfrentamiento debido a sus divergentes ideologías revolucionarias:
- Marx defendía la construcción de una sociedad igualitaria mediante la creación de un partido político obrero que tomara el poder del Estado.
- Bakunin, por su parte, propugnaba la destrucción total del Estado, de toda propiedad y de las autoridades, descartando la vía política y organizando la sociedad mediante la federación de comunas libres.
Este enfrentamiento produjo una división en la AIT: por un lado, los socialistas o marxistas; por otro, los anarquistas o bakuninistas. En España, con unos 30.000 trabajadores afiliados a la AIT, la división también se manifestó. El bando marxista, liderado por Paul Lafargue, se extendió principalmente por Madrid y Bilbao, mientras que el anarquista se hizo fuerte en Cataluña y Valencia. A pesar de la legalización de la AIT, ambos bandos siguieron actuando en la clandestinidad debido a las políticas represivas del gobierno de Cánovas.
La Restauración: Marxismo y Anarquismo en España (1875-1898)
El periodo de la Restauración se caracterizó por la despreocupación de las cuestiones sociales, reflejada en el alto índice de analfabetismo, ya que las escuelas de las órdenes religiosas estaban dirigidas a las clases media y alta.
El Movimiento Marxista
Tras la disolución de la Primera Internacional, Marx instó a los socialistas a crear partidos políticos independientes en cada país. Así, en 1879 se fundó clandestinamente el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), dirigido por Pablo Iglesias. Con la llegada al poder de Sagasta y la aprobación de la Ley de Asociaciones, el PSOE pudo inscribirse oficialmente como partido político.
La primera acción destacada de Iglesias fue organizar una huelga de tipógrafos en Madrid, que dejó a la ciudad sin periódicos. Los tipógrafos despedidos se dedicaron entonces a la divulgación de las ideas socialistas. Sin embargo, el partido crecía lentamente debido a su rigidez organizativa y su firme jerarquía, buscando siempre actuar dentro de la legalidad.
En 1888 se fundó la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al PSOE. A partir de 1890, comenzaron a organizarse las casas del pueblo, centros de reunión y propaganda del partido. Se estableció la celebración del Primero de Mayo como Día Internacional del Trabajo. En 1910, Pablo Iglesias obtuvo el primer escaño del partido en el Congreso de los Diputados.
El Movimiento Anarquista
El movimiento anarquista tuvo mayor impacto que el socialista, especialmente en Cataluña y Andalucía. Su principal impulsor en España fue Anselmo Lorenzo. Las ideas anarquistas se basaban en la libertad absoluta y la bondad de la sociedad libre como obra de la naturaleza.
A diferencia del movimiento socialista, el anarquismo carecía de una organización burocrática y sus afiliados discrepaban sobre el método de lucha. Algunos optaban por la "propaganda por el hecho" y otros por la "acción directa". Estos últimos se inclinaron hacia el terrorismo, sobre todo en Barcelona durante la década de 1890. Estos actos violentos llevaron a la creación de un cuerpo de policía especial dedicado a contrarrestar las "acciones directas".
En 1897, Cánovas del Castillo fue asesinado por un anarquista, lo que marcó un punto de inflexión, tras el cual las actividades terroristas disminuyeron. En Andalucía, se desarrolló un fuerte anarquismo revolucionario. En 1883, una huelga en Jerez derivó en actos violentos, que la policía atribuyó a una sociedad secreta anarquista llamada "Mano Negra", llevando a numerosas detenciones. A pesar de la represión, el movimiento anarquista andaluz no se detuvo.
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