Historia de Hispania: Romanización y el Dominio Visigodo en la Península

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Introducción a la Hispania Antigüa

El estudio de la península ibérica durante la antigüedad abarca procesos fundamentales como la llegada de Roma y la posterior irrupción de los pueblos germánicos. A continuación, se examinan las etapas clave que transformaron el territorio.

Los Visigodos en Hispania

El siglo V marcó el final del Imperio romano. Hacia el año 412, los visigodos entraron e iniciaron su dominio en la Galia (Francia); desde allí, tres años más tarde, comenzó la ocupación de Hispania. Los visigodos hicieron un pacto con Roma para expulsar a los pueblos que habían llegado antes. Cuando en el 476 se acabó el Imperio romano de Occidente, Hispania quedó dividida en varios territorios:

  • Los suevos: se quedaron con la parte de Galicia, León y el norte de Portugal.
  • Los visigodos: las dos mesetas y la Tarraconense.
  • Los bizantinos: el sur.
  • Las tribus locales: el norte cantábrico.

Los visigodos eran un pueblo de procedencia germánica; por lo tanto, su lengua y sus costumbres no eran romanas. Se trata de una sociedad de guerreros, donde el poder estaba controlado por los nobles, quienes eran los que elegían al rey a través de una monarquía electiva. En ella existían leyes de origen visigodo y leyes romanas para los de origen hispano-romano; con el tiempo, se unificaron y desaparecieron las diferencias.

La crisis que se inició en el siglo III cambió el perfil de Hispania: la población abandonó las ciudades y residió en villas, propiedades de los nobles. Los esclavos eran poco abundantes, como consecuencia aparecieron los colonos, que eran los que trabajaban las tierras. El decaimiento del comercio y la artesanía se generalizó.

La Hispania Romana y el Proceso de Romanización

Aparecieron en el siglo III a. C. A fines de ese siglo, Roma y Cartago firmaron un tratado en virtud del cual se repartían su influencia sobre el territorio de Hispania: Roma el norte del Ebro y Cartago el sur. En el año 218 a. C., las legiones romanas llegaron por primera vez a la península. La conquista duró 200 años, hasta que las tropas romanas consiguieron someter el último foco de resistencia de cántabros y astures.

Durante esos 200 años se produjo una adaptación al modo de vida romano por parte de las sociedades conquistadas, lo que se conoce como romanización. Ello supuso un cambio de vida en aspectos tan similares como la lengua, la religión, el comercio y la moneda. El latín sustituyó rápidamente a las diferentes lenguas indígenas, que desaparecieron con la excepción del vasco o euskera.

Sociedad y Organización Territorial

Los romanos eran politeístas, creían en varios dioses y sus dioses eran de origen griego. En tiempo de Augusto, Hispania seguía dividida en dos provincias (Citerior y Ulterior). Más adelante, Hispania se dividió en cinco provincias:

  • Gallaecia
  • Lusitania
  • Tarraconensis
  • Cartaginensis
  • Baetica

En cuanto a las ciudades, vivían en colonias (ciudades creadas por autoridades).

Infraestructuras y Comercio

El proceso de romanización hubiese sido imposible si no hubiese existido una red de comunicación. Tomando como punto de partida la propia Roma, empezaron a construirse las primeras calzadas, facilitando el transporte de mercancías y el de tropas. Esta red se complementó con un amplio sistema de puertos y una moneda común para todo el imperio.

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