Historia y Evolución de la Constitución Nacional Argentina: Reformas Clave
Origen y Fundamentos de la Constitución Nacional Argentina
La Constitución de la Nación Argentina que nos rige es la sancionada por los constituyentes reunidos en Santa Fe el 1 de mayo de 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898, 1957 y 1994.
La provincia de Buenos Aires, por aquel entonces separada de la Confederación Argentina, no envió representantes a la Asamblea General Constituyente. Recién con la modificación de la Constitución Nacional en 1860, Buenos Aires se integra a la Nación Argentina y jura esta nueva Constitución. La Carta Magna fue modificada en 1866 y 1898, sin que el espíritu de la misma fuera alterado.
La Reforma de 1949 y el Constitucionalismo Social
En 1949, durante el gobierno de Perón, la Constitución Nacional es profundamente modificada. Esta "nueva Constitución", a la vez de introducir en su articulado la posibilidad de reelección del Presidente de la República (que permitió que Perón fuera reelecto por votación popular), introdujo elementos del constitucionalismo social.
El Proceso de 1957 y el Artículo 14 bis
Derrocado Perón por un golpe militar en 1955, el gobierno de facto surgido del mismo, mediante una proclama del 27 de abril de 1956, resolvió declarar vigente la Constitución sancionada en 1853 con las reformas de 1860, 1866 y 1898, con exclusión de la de 1949. Este mismo gobierno militar convocó a una asamblea constituyente, que se realizó en Santa Fe en 1957 y que modificó la Constitución Nacional introduciendo el artículo 14 bis. Este artículo fue "rescatado" de la "Constitución peronista" de 1949; en él se plasman muchos principios del nuevo derecho constitucional.
El Pacto de Olivos y la Reforma de 1994
En 1983 se restaura el sistema democrático; el presidente constitucionalmente electo, Raúl Alfonsín, intentó (sin éxito) reformar la Constitución Nacional. Su sucesor en el Poder Ejecutivo Nacional, el presidente constitucional Carlos Menem, lanzó a la sociedad nuevamente la idea de la reforma de la Ley Suprema en 1993.
Es así como Menem logró la aprobación de los partidos opositores, amenazándolos con llamar a una consulta popular que nunca se efectuó, argumentando la aprobación del pueblo según sus encuestas a la reforma de la Constitución Nacional con cláusula de reelección presidencial incluida.
El jefe del partido Radical, Alfonsín, mantuvo contactos con Menem para elaborar una futura Constitución producto del acuerdo entre los dos partidos tradicionales de la política argentina. La reunión final donde se selló el acuerdo se lo conoce como el Pacto de Olivos. Así, Alfonsín pudo introducir gran parte de su propio proyecto de Constitución que había quedado en un intento fallido durante su gobierno.
Sancionada la ley, se realizaron elecciones para elegir diputados constituyentes y, finalmente, el 25 de mayo de 1994 comenzó a sesionar en las ciudades de Santa Fe y Paraná, y por un plazo de 90 días, la Convención Nacional Constituyente que introdujo importantes cambios a la Constitución de 1853, aunque sin alterar su espíritu.
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