Historia de España en el Siglo XIX: De la Revolución Francesa a la Abolición de la Esclavitud

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 7,36 KB

La expansión de la Revolución Francesa: Expansión napoleónica y respuestas en España

La Revolución Francesa de 1789 difundió por Europa los principios de libertad, igualdad jurídica y soberanía nacional. Tras el periodo revolucionario llegó al poder Napoleón Bonaparte, quien se proclamó emperador en 1804 e inició una política expansionista por gran parte del continente. Su objetivo era consolidar el dominio francés y aislar económicamente al Reino Unido mediante el Bloqueo Continental.

Para invadir Portugal, aliado británico, Napoleón firmó con España el Tratado de Fontainebleau (1807), que permitía el paso de tropas francesas. Sin embargo, aprovechó la situación para ocupar España. La crisis política se agravó con el Motín de Aranjuez (1808), que provocó la abdicación de Carlos IV en favor de Fernando VII. Ambos fueron obligados por Napoleón a renunciar al trono en las Abdicaciones de Bayona, tras lo cual nombró rey a su hermano José I.

Guerra, Juntas y Cortes de Cádiz

La ocupación francesa provocó el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 y el inicio de la Guerra de la Independencia (1808-1814). El conflicto enfrentó a los franceses con el ejército español, las guerrillas y las tropas británicas. Tras una primera fase de éxitos españoles, como la Batalla de Bailén, Francia ocupó gran parte del país. Finalmente, la resistencia española y la ayuda británica permitieron la derrota de Napoleón.

Ante la ausencia del rey surgieron Juntas Locales y Provinciales, que asumieron la soberanía y organizaron la resistencia. Más tarde se creó la Junta Suprema Central, que convocó las Cortes de Cádiz. Reunidas desde 1810, estas impulsaron reformas liberales y aprobaron la Constitución de 1812, que establecía:

  • La soberanía nacional.
  • La división de poderes.
  • La monarquía constitucional.
  • El sufragio universal masculino indirecto.

Aunque fue derogada en 1814, marcó el inicio del liberalismo en España.

La Primera Guerra Carlista: Causas y consecuencias en Navarra

La Primera Guerra Carlista (1833-1840) comenzó tras la muerte de Fernando VII. La Pragmática Sanción había permitido heredar el trono a su hija Isabel II, pero los partidarios de Carlos María Isidro rechazaron esta decisión. El conflicto tuvo una dimensión dinástica y otra ideológica, ya que enfrentó a los liberales, defensores de Isabel II, con los carlistas, partidarios del absolutismo, la religión católica y los fueros.

Navarra fue uno de los principales focos del carlismo debido al apoyo de campesinos, clero y pequeña nobleza, que veían en los fueros una garantía de sus privilegios tradicionales. El general navarro Tomás de Zumalacárregui organizó un eficaz ejército carlista y logró importantes victorias durante los primeros años de la guerra.

El conflicto terminó prácticamente con el Convenio de Vergara (1839), que facilitó la integración de gran parte de los carlistas en el ejército liberal. La consecuencia principal para Navarra fue la aprobación de la Ley Paccionada de 1841. Navarra dejó de ser un reino para convertirse en una provincia foral integrada en España. Aunque conservó ciertas competencias fiscales y administrativas, perdió gran parte de sus instituciones políticas tradicionales. La guerra supuso el triunfo del liberalismo y el inicio de una nueva etapa en la historia navarra.

Intentos de democratización: La Revolución de 1868 y la Primera República

Durante el reinado de Isabel II se desarrolló un sistema político liberal muy limitado, caracterizado por el predominio de los grupos moderados y el fraude electoral. El descontento político y la crisis económica provocaron la Revolución de 1868, conocida como "La Gloriosa". El levantamiento obligó a Isabel II a exiliarse y abrió una etapa de búsqueda de un sistema más democrático.

Tras la revolución se aprobó la Constitución de 1869, la más democrática del siglo XIX español hasta ese momento. Reconocía amplios derechos y libertades y establecía el sufragio universal masculino. Las Cortes eligieron rey a Amadeo I de Saboya, que llegó al trono en 1871. Sin embargo, la falta de apoyos políticos, la oposición de carlistas y republicanos y la inestabilidad general provocaron su abdicación en 1873.

Tras su renuncia se proclamó la Primera República (1873-1874). El nuevo régimen intentó implantar reformas democráticas y avanzar hacia un modelo federal, pero tuvo que enfrentarse a numerosos problemas: divisiones internas, la Tercera Guerra Carlista, la guerra de Cuba y el movimiento cantonalista. La inestabilidad impidió consolidar la República. En enero de 1874 un golpe militar puso fin a la experiencia republicana. A finales de ese mismo año se produjo la Restauración borbónica con la llegada al trono de Alfonso XII. Aunque breve, la Primera República representó el primer intento de implantar un sistema plenamente democrático en España.

Auge y abolición de la esclavitud

Durante el siglo XIX la esclavitud siguió teniendo una gran importancia en las colonias españolas, especialmente en Cuba y Puerto Rico. El crecimiento de las plantaciones de azúcar y otros productos de exportación incrementó la demanda de mano de obra esclava procedente de África. La esclavitud generó enormes beneficios económicos para los propietarios de plantaciones y para sectores comerciales vinculados al tráfico de esclavos.

Sin embargo, a lo largo del siglo XIX se extendieron las ideas abolicionistas, impulsadas por movimientos humanitarios, liberales y democráticos que defendían la igualdad de todos los seres humanos. La presión internacional también contribuyó al avance del abolicionismo. Muchos países occidentales habían iniciado ya procesos de supresión de la esclavitud y del comercio de esclavos. En España, el debate fue intenso debido a los intereses económicos existentes en las colonias.

La abolición se produjo de forma gradual:

  • En Puerto Rico fue aprobada en 1873, durante la Primera República.
  • En Cuba, donde los intereses esclavistas eran mayores, la abolición definitiva no llegó hasta 1886.

Con ello desapareció legalmente una institución que había desempeñado un papel fundamental en la economía colonial española durante siglos.

Entradas relacionadas: