Historia y crisis política en Nicaragua: Del sandinismo a la actualidad

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Evolución política de Nicaragua: Del triunfo sandinista a la transición de 1990

En el año 1984 se realizaron elecciones presidenciales, en las cuales Daniel Ortega resultó vencedor con el 67% de los votos. Seis años después, en 1990, las nuevas elecciones dieron como ganadora a Violeta Barrios de Chamorro, candidata contraria al sandinismo y con apoyo norteamericano. En este punto se considera que finalizó el proceso revolucionario.

Es aquí cuando se produjo el acontecimiento conocido como “la piñata”, en donde varios altos mandos del FSLN confiscaron y pasaron a propiedad personal una serie de viviendas de distintos portes, mansiones, empresas y propiedades confiscadas que habían pertenecido a los Somoza y sus allegados políticos y militares; se estima que fueron unas 5000. Este hecho generó quiebres dentro del FSLN.

Durante el gobierno del FSLN se llevaron adelante algunos cambios relevantes a nivel económico y político, siendo uno de los principales un esbozo de reforma agraria. También resultó relevante la participación de la corriente católica Teología de la Liberación, apoyando al FSLN, en un contexto donde religión y revolución se unieron bajo una misma bandera política.

El retorno al poder y la crisis de 2018

Durante la década de los 90, se sucedieron gobiernos contrarios al FSLN, hasta que en 2006 volvió al poder Daniel Ortega como presidente y Rosario Murillo (su esposa) como vicepresidenta. Con su llegada al poder, se sucedieron una serie de decisiones políticas y económicas que aumentaron un descontento popular que venía en ascenso:

  • Rebajas a las jubilaciones.
  • Ajustes fiscales.
  • Aumento de la represión policial.

Cuando en marzo de 2018 una movilización popular en el centro de Managua, que se manifestaba en contra de la rebaja de las jubilaciones, fue duramente reprimida por las fuerzas policiales y militares, se evidenció a nivel internacional la crisis social, económica y política que vive el país. El gobierno de Ortega manejó la situación bajo una dura represión, que ha dejado un saldo de más de 400 fallecidos, incluyendo efectivos policiales. Algunas imágenes de cadenas internacionales de prensa dejaron entrever los distintos equipamientos o armas que poseen los dos bandos, siendo muy precarias las armas utilizadas por los grupos que se enfrentan al gobierno.

Control estatal, paramilitarismo y el proyecto del canal

Además, el surgimiento de paramilitares apoyando la causa del gobierno ha causado quejas a nivel nacional e internacional. La toma de iglesias y universidades dejó a la luz que el gobierno de Ortega pretende controlar el país a cualquier precio. Su argumento central es que el movimiento que actualmente lo quiere derrocar es parte de una conspiración norteamericana que busca desestabilizar un gobierno de izquierda.

Por otro lado, se acusa a Ortega de corrupto y de llevar adelante políticas económicas que solo favorecen a un grupo muy pequeño de personas. Es clave comprender en este contexto las intenciones del gobierno chino de construir un canal que atraviese el país. Los avales de la construcción, el impacto ambiental y los beneficios económicos de esta obra de infraestructura millonaria han generado una gran conflictividad, siendo muchos sectores de la población contrarios a dicho proyecto.

Repercusiones internacionales y aislamiento

A nivel internacional, ha habido una condena casi generalizada a las políticas represivas del gobierno de Ortega, debido a la crudeza de los enfrentamientos, la cantidad de fallecidos, presos políticos y control militar. La prensa no encuentra libertades plenas para trabajar y el acceso a internet se ha visto mermado.

En ese marco, muchos partidos y movimientos de izquierda a nivel latinoamericano se han encontrado en la encrucijada de tener que darle la espalda a un movimiento revolucionario que hasta hace pocos años apoyaban. La figura de Ortega, concentrando excesivamente el poder, ha perdido apoyo internacional. Incluso el ex presidente de Uruguay, José Mujica, quien compartió ideales de izquierda con Ortega, condenó en junio los sucesos en Nicaragua ante la BBC de Londres.

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