Historia y Corrientes Literarias de la España de Posguerra
Introducción a la Literatura de Posguerra
En los años 30 comenzó la producción de una poesía comprometida con la realidad. Esta producción no se caracterizó por su calidad, pero destaca Miguel Hernández, cuya vida y obra sirven de puente entre dos etapas de la literatura española: tuvo protagonismo con el grupo del 27 y abrió el camino de la poesía de posguerra. Abandona la escuela para cuidar cabras, su primer hijo muere poco después de nacer, es encarcelado y condenado a cadena perpetua y muere tuberculoso en prisión a los 32 años.
Su poesía está impregnada de un hondo contenido humano: temática amorosa, de su mujer e hijo, el dolor, contraste de un profundo vitalismo, unido al amor y a la solidaridad, con cierta esperanza de un futuro mejor. Sufre una evolución ideológica desde el catolicismo hasta la militancia republicana y comunista. Alcanza su plenitud con El rayo que no cesa, Viento del pueblo y Cancionero y romancero de ausencias (escrito en la cárcel).
La Poesía en los Años 40
Poesía Arraigada
Por un lado, surge una poesía neoclasica: amor, religiosidad, imperio. En esta línea están los poetas agrupados en torno a la revista Garcilaso (1943). Encierran una visión del mundo coherente, ordenada y serena. Luis Rosales, Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco, Dionisio Ridruejo.
Poesía Desarraigada
Aparece una línea existencialista, centrada en la angustia humana. Los poetas están lejos de la armonía y serenidad, para ellos el mundo es un caos angustioso. Estilo más directo y menos preocupado por los rigores estéticos. Sus escritores también están agrupados en una revista, Espadaña, fundada en 1944, año en el que se escriben los libros más destacados de la corriente: Hijos de la ira (Dámaso Alonso) y Sombra del paraíso (Aleixandre). Cernuda, Blas de Otero, José Hierro.
Movimientos de Vanguardia
Al margen de estas dos tendencias, clasificadas como arraigada y desarraigada, surgen dos movimientos que reivindican la poesía vanguardista:
- Postismo: 1945, Carlos Edmundo de Ory. Buscaba la sorpresa por medio de la ruptura de la lógica, el humor, un lenguaje lúdico e imágenes irracionales.
- Grupo Cántico: 1947. Poetas en torno a la revista Cántico, que mantenía en la posguerra el entronque con el 27 y cultivó una poesía de rigor estético, barroca y de refinamiento formal. Pablo García Baena.
La Poesía Social en los Años 50
En 1947 se publica Tranquilamente hablando (Celorrio/Celaya), iniciando así un proceso de cambio: la colectividad pasó a ser el problema central y la angustia personal adoptó un tono social.
Sus poetas hicieron hincapié en la poesía como comunicación y presentaron la tragedia del hombre actual de manera comprometida, señalando la injusticia dominante y proponiendo la realización de un ideal superador. La poesía social denunció la realidad ante el silencio impuesto por el poder, trató de concienciar sobre ella y planteó una supresión del estadio histórico. Tono sencillo y coloquial, lenguaje cotidiano y tendencia al prosaismo.
Llegarán a la conclusión de que no se puede transformar el mundo con libros de poemas, dado que la poesía no conquistaba amplia audiencia. La poesía social sufrió su propio cansancio, lo que se acentuará en la década siguiente.
Autores Clave de la Poesía de Posguerra
- José Hierro: Uno de los más destacados poetas de posguerra. Poesía testimonial, fundada en el tiempo personal y en el tiempo histórico y colectivo. Concibe la poesía como conocimiento. Con las piedras, con el viento, Cuanto sé de mí, Cuaderno de Nueva York.
- Gabriel Celaya: Considerado pilar de la poesía social, aunque su producción lírica va de lo existencial a lo experimental. Llega a su cima con Cantos iberos (1955). A partir de los 60 inicia una poesía vanguardista y experimental, Función de uno, equis, en.
- Blas de Otero: Nace con el propósito de sacudir las conciencias y compartir con la humanidad su “tragedia viva”, residida en la propia conciencia o en la sociedad. Ángel fieramente humano, Redoble de conciencia; expresan la angustia de un hombre frente a la muerte. Poesía social: Pido la paz y la palabra y Que trata de España.
La Novela de Posguerra y el Exilio
Las consecuencias políticas, económicas y sociales influirán y condicionarán la creación novelesca.
El Exilio
Muchos comparten aspectos: la rememoración del conflicto bélico y de la España que abandonaron, los nuevos lugares y la reflexión sobre la existencia humana.
- Ramón J. Sender: Se dio a conocer con Imán, relato sobre la desastrosa guerra de Marruecos que había marcado su generación. Novelas realistas de agilidad narrativa y trabazón argumental. Réquiem por un campesino español.
- Max Aub: El laberinto mágico; integrado por 6 novelas, examina los orígenes, el desarrollo y las consecuencias de la guerra civil. Juego de cartas.
- Francisco Ayala: Publica en los 40 dos libros de cuentos, Los usurpadores y La cabeza del cordero, centrados en la violencia y el abuso del poder. Muertes de perro y El fondo del vaso, centradas en las dictaduras militares.
- Manuel Andújar: 8 novelas bajo el título de Lers y pėnars (Lar y penates). De esta serie destaca Vísperas, aludida a los años previos a la guerra civil.
- Rosa Chacel: Obras con cuidado estético. Memorias de Leticia Valle y Barrio de Maravillas.
La Novela en el Interior y el Tremendismo
En los primeros años, la vida literaria quedó reducida a la producción propagandística de los escritores del nuevo régimen. Se instituyó una gran censura que vigilaba la heterodoxia política y las desviaciones de la moral nacional-católica.
- Nada (1945), de Carmen Laforet: visión oscura, violenta y triste de la abatida sociedad española. La autora vierte en la obra su propia experiencia como estudiante en la Barcelona gris de la posguerra. Temas como las relaciones familiares, sórdidas y crueles, el contraste entre ricos y pobres o la falta de futuro de los personajes.
- La familia de Pascual Duarte (1942), de Camilo José Cela: narrador que justifica su biografía criminal mientras espera ser ejecutado. Es una crítica a la situación social degradada, que ha hecho posible su personalidad deforme.
La Novela Social en los Años 50
Esta década supone el renacer de la novela española; aparece una nueva generación que desarrollará un nuevo tipo de novela, asumiendo un compromiso social. El realismo social se subdivide en dos grandes tendencias:
1. La Novela Social Objetivista
Basada en las teorías de la psicología conductista. Atención a lo externo, lo observable: acciones y palabras. Técnicas: reducción al mínimo de la presencia del autor, que se limita a narrar lo que ocurre, sin opinar. Limitación del protagonismo de los personajes. No hay héroes ni antihéroes, predomina la situación, el contexto. Se prefiere el personaje colectivo. Eliminación de la introspección y del análisis psicológico. Ausencia de monólogos interiores, caracterización externa de los personajes, los cuales se definen por lo que hacen o dicen. Disolución del argumento en una serie de anécdotas. El argumento es una acumulación de pequeñas situaciones intrascendentes. Sencillez estilística, concentración espacial y temporal. Argumentos en cortos períodos de tiempo.
El tema básico es la sociedad española de ese momento, con varios subtemas:
- El mundo rural: Tema frecuente. Los bravos (Jesús Fernández Santos), La zanja (Alfonso Grosso).
- La clase obrera: Denuncia de la situación de los trabajadores. Central eléctrica (J. López Pacheco).
- La burguesía: Retratos de jóvenes abúlicos y alienados de familias acomodadas. Juegos de manos (Juan Goytisolo).
2. El Realismo Crítico
Con postura más comprometida, vinculada a su ideología política. Mayor explicitación de la intencionalidad crítica (se nota más la postura del autor) y utilización de personajes representativos de una clase social. Destaca La colmena (1951), de Cela. Retrata el Madrid amedrentado y corrupto de posguerra. Es el inicio de la novela social de la década. Es importante Miguel Delibes, enemigo del dogmatismo y la intolerancia, de la injusticia y de la explotación del hombre y de la naturaleza. Su obra se convirtió en una defensa de la dignidad humana. Destaca su Trilogía del campo.
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