Historia del Constitucionalismo en España: De las Cortes de Cádiz a la Segunda República
Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,85 KB
El Origen del Constitucionalismo en España: Del Estatuto de Bayona a la Pepa
El proceso constitucional en España comienza con el Estatuto de Bayona (1808), que en realidad era una carta otorgada por Napoleón Bonaparte durante el reinado de José I. Por ello, se dice que es la Constitución de 1812 (“La Pepa”) la primera de la historia española.
La Constitución de 1812: El Hito Liberal
Esta constitución nace durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) en las Cortes de Cádiz. Liberales y absolutistas trataban de organizar el país y liquidar las viejas estructuras del Antiguo Régimen. Esta constitución, eminentemente liberal, se dirigía por primera vez a los españoles de ambos hemisferios y defendía la soberanía nacional.
- El poder legislativo recaía en manos de unas Cortes unicamerales (esta y la de 1931 son las únicas con carácter unicameral).
- Se estableció la división de poderes y un Estado confesional.
- Se hablaba de un sufragio universal masculino, pero en realidad era censitario.
Estuvo vigente de 1812 a 1814 y del 1820 al 1823.
El Reinado de Isabel II y el Estatuto Real de 1834
Tras la muerte de Fernando VII, con la regencia de María Cristina de Borbón, se promulgó el Estatuto Real (1834), un claro retroceso respecto a “La Pepa”. Fue una carta otorgada extremadamente moderada que devolvía la soberanía al rey bajo la bicameralidad, acababa con la división de poderes y contemplaba un sufragio muy restringido. Se supone que era confesional, aunque no se expresaba explícitamente. Estuvo vigente hasta 1837.
La Constitución Progresista de 1837
En el año 1837 se promulgó la Constitución de 1837, de carácter progresista. Respecto al Estatuto Real, se establecía la soberanía nacional, pero se mantenía la bicameralidad entre el Senado y el Congreso. El sufragio se amplió ligeramente y también los derechos individuales. Además, se estableció la no confesionalidad.
La Década Moderada y la Constitución de 1845
En 1843, Isabel II se convierte en reina y se inicia la Década Moderada (1844-1854), diciendo adiós a cualquier ideal liberal avanzado. La Constitución de 1845, de corte muy moderado, defendía la soberanía compartida y mantenía la bicameralidad de 1837. El sufragio fue extremadamente restringido y se declaró el Estado confesional sin libertad de culto. Estuvo vigente hasta 1868, excepto en el Bienio Progresista (1854-1856).
El Sexenio Democrático y la Constitución de 1869
En 1868 se produjo la Revolución Gloriosa y con ella el destronamiento de Isabel II. Se inició el Sexenio Democrático (1868-1874) y se promulgó la Constitución de 1869. Esta proclamaba la monarquía democrática y la soberanía nacional. Reconocía derechos individuales y un sufragio universal masculino. Fue, sin duda, la constitución más democrática hasta ese momento, pero tan solo estuvo vigente cuatro años. En 1873, durante la Primera República, surgiría un nuevo proyecto constitucional.
La Restauración y la Constitución de 1876
Con la llegada de Alfonso XII, muy controlado por Cánovas del Castillo, se promulgó la Constitución de 1876, que ha sido hasta hoy la de mayor duración. Esta contemplaba la soberanía compartida sin separación de poderes, la confesionalidad del Estado con una discreta libertad de culto y un sufragio censitario hasta 1890, que pasaría a ser universal masculino (aunque en la práctica estaba viciado). Sin embargo, esta constitución fue simplemente un elemento simbólico, ya que la Restauración fue un periodo de gran corrupción y manipulación del pueblo a través del Sistema Canovista.
La Segunda República y la Constitución de 1931
No sería hasta el inicio de la Segunda República (1931-1936) cuando encontraríamos una constitución al nivel de “La Pepa”: la Constitución de 1931. Esta defendía la soberanía nacional con separación de poderes y una sola cámara de representación: el Congreso de los Diputados. Por primera vez se iba a instaurar el sufragio universal con voto femenino y una organización territorial autonomista. Fue una constitución bajo un mandato demasiado radical para la España del momento, que no estaba preparada para avanzar tanto en tan poco tiempo. Esto desembocaría en la fatídica Guerra Civil.