Historia y claves de la Transición española y la Constitución de 1978

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 6,4 KB

La reforma política y la oposición

La Transición española (1975-1982) es el proceso mediante el cual España pasó de una dictadura a una democracia. Este periodo se inicia tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 y la coronación de Juan Carlos I.

El Gobierno de Arias Navarro: El inmovilismo

Inicialmente, el Rey mantuvo a Carlos Arias Navarro como Presidente del Gobierno. Su gestión se caracterizó por el continuismo ("franquismo sin Franco"), lo que decepcionó a la oposición y generó una gran conflictividad social. Aunque se aprobaron tímidas leyes (como la de reunión o la de asociaciones), eran insuficientes al no legalizar partidos. La tensión culminó en los Sucesos de Vitoria (marzo de 1976), donde la represión policial causó cinco muertos. Ante la falta de avances y la pérdida de confianza real, el Rey forzó la dimisión de Arias en julio de 1976.

El giro de Adolfo Suárez y la Ley para la Reforma Política

El nombramiento de Adolfo Suárez sorprendió a todos por su pasado falangista, pero demostró ser el motor del cambio. Su estrategia consistió en usar la propia legalidad franquista para desmantelar el régimen ("de la ley a la ley"). Su gran instrumento fue la Ley para la Reforma Política (LRP) de 1977, que establecía la soberanía popular y unas Cortes bicamerales elegidas por sufragio universal. Sorprendentemente, las Cortes franquistas aprobaron su propia disolución (el "harakiri" institucional) y el pueblo español la ratificó en referéndum en diciembre de 1976 con un 94% de votos a favor.

La oposición y la ruptura pactada

La oposición, unida en la "Platajunta" (Coordinación Democrática), exigía inicialmente una ruptura total. Sin embargo, ante la fuerza de las reformas de Suárez, aceptaron una ruptura pactada. El momento crítico fue la legalización del PCE en la Semana Santa de 1977. Tras la matanza de los abogados de Atocha por la extrema derecha, la actitud responsable de Santiago Carrillo convenció a Suárez de que no habría democracia real sin los comunistas.

Las elecciones generales y la consolidación democrática

Tras la legalización de los partidos y la disolución del Movimiento Nacional, se convocaron las primeras elecciones libres.

Las elecciones del 15 de junio de 1977

Fueron las primeras elecciones democráticas desde 1936. La participación fue masiva (casi el 80%). Los resultados configuraron un sistema de "bipartidismo imperfecto":

  • UCD (Unión de Centro Democrático): Liderada por Suárez, ganó sin mayoría absoluta. Representaba el centro reformista.
  • PSOE: Liderado por Felipe González, se consolidó como la gran fuerza de la izquierda, superando al PCE.
  • PCE y AP (Alianza Popular): Obtuvieron resultados modestos, lo que demostró que el electorado rechazaba los extremismos.
  • Nacionalismos: En el País Vasco (PNV) y Cataluña (Pactem per Catalunya) tuvieron un gran éxito, planteando la necesidad de resolver la cuestión autonómica.

Los Pactos de la Moncloa (1977)

El nuevo gobierno de la UCD tuvo que enfrentar una economía devastada por la crisis del petróleo de 1973 (inflación del 26%, paro creciente). Para salvar la democracia, se firmaron los Pactos de la Moncloa, acuerdos entre gobierno, partidos y sindicatos para:

  • Saneamiento económico: Controlar la inflación y devaluar la peseta.
  • Reformas políticas y sociales: Despenalizar el adulterio, legalizar anticonceptivos y ampliar la libertad de prensa.

Este consenso fue vital para estabilizar el país antes de redactar la Constitución.

La segunda legislatura y el fin de la UCD (1979-1982)

En 1979, tras aprobarse la Constitución, se celebraron nuevas elecciones que volvió a ganar la UCD. Sin embargo, este periodo fue de enorme inestabilidad debido a la crisis económica, el terrorismo de ETA (los "años de plomo") y las divisiones internas en el partido de Suárez. Agotado, Suárez dimitió en enero de 1981. Durante la sesión de investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, se produjo el intento de golpe de Estado del 23-F. El fracaso del golpe reforzó la democracia. Finalmente, la descomposición de la UCD llevó a las elecciones de 1982, donde el PSOE ganó por mayoría absoluta, marcando para muchos historiadores el final de la Transición con la llegada de la izquierda al poder de forma pacífica.

La Constitución de 1978 y el Estatuto de Gernika

Tras la victoria de la UCD en 1977, el objetivo prioritario fue la creación de un marco jurídico que superara definitivamente el franquismo. Se formó una ponencia de siete "padres de la Constitución" que representaban el amplio espectro político, lo que obligó a una política de consenso y renuncia. El texto final fue aprobado de forma abrumadora en referéndum el 6 de diciembre de 1978.

Características esenciales del marco constitucional

La Constitución define a España como una Monarquía Parlamentaria y un Estado social y democrático de Derecho. Esto implica que la soberanía reside en el pueblo y no en el monarca. Entre sus 169 artículos destacan la separación de poderes, la abolición de la pena de muerte (salvo en el ámbito militar inicial) y la aconfesionalidad del Estado, garantizando la libertad de culto.

Un punto crucial fue la organización territorial. Frente al centralismo anterior, el Artículo 2 reconoce tanto la unidad indisoluble de la nación como el derecho a la autonomía de sus nacionalidades y regiones.

El Estatuto de Autonomía del País Vasco (Gernika, 1979)

El País Vasco presentaba una situación compleja por la alta abstención en el referéndum constitucional (promovida por el nacionalismo). Para encauzar esta realidad, se redactó el Estatuto de Gernika. Este texto devolvió al País Vasco sus instituciones históricas, estableciendo un Parlamento y un Gobierno vasco liderado por el Lehendakari. Lo más significativo fue el reconocimiento del Concierto Económico, que otorga capacidad recaudatoria propia a las Diputaciones Forales, y la creación de una policía integral, la Ertzaintza. Su aprobación en 1979 fue un hito para la estabilidad, aunque sectores radicales (ETA y HB) lo rechazaron por considerarlo insuficiente.

Entradas relacionadas: