Historia de Al-Ándalus y la Evolución de los Reinos Cristianos Peninsulares
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Al-Ándalus: La conquista musulmana de la península ibérica. Emirato y Califato de Córdoba
La conquista musulmana se debió a la confluencia de dos procesos: la crisis interna de la monarquía visigoda y el movimiento de expansión de la fe islámica iniciado por Mahoma.
La monarquía visigoda estaba dividida por una disputa entre el rey Roderico (el Don Rodrigo de las crónicas) y Agila o Egila, hijo del rey anterior llamado Witiza.
Los musulmanes controlaban el norte de África desde el año 708 y, ante la debilidad de la monarquía visigoda, el gobernador de Marruecos, Muza, decidió enviar una expedición dirigida por Tarik para ocupar Hispania. Los musulmanes vencieron a los visigodos en la batalla de Guadalete (711) e iniciaron una rápida conquista, pues ofrecieron a los vencidos la posibilidad de una rendición pactada o capitulación: respetaban propiedades y derechos a cambio de pagar tributo.
Hispania pasó a denominarse Al-Ándalus, convirtiéndose en una provincia dirigida por un Emir y con capital en Córdoba. Entre las etapas de su evolución política destacan:
- 1) Emirato o validato dependiente (711-756): Dirigida por un emir que depende del Califa Omeya de Damasco. Los musulmanes fracasan en su intento de conquistar Francia y son derrotados en Poitiers (732).
- 2) El Emirato independiente (756-929): En el año 750, el Califa Omeya de Damasco y su familia fueron asesinados. Pero el joven Abderramán I (Abd al-Rahman) logró huir refugiándose en Al-Ándalus, donde sus partidarios le nombraron Emir el año 756. Se independizó del nuevo califato dirigido por la familia de los Abasíes.
- 3) Califato Omeya de Córdoba (929-1031): Abderramán III se proclamó Califa el año 929, dando lugar a la época de mayor esplendor político, económico y cultural de Al-Ándalus, destacando también las victorias militares de Almanzor.
Al-Ándalus: Reinos de taifas. Reino Nazarí
En el año 1031, una rebelión acabó con el último califa cordobés, Hixam III. La crisis provocó que Al-Ándalus quedase dividido en territorios independientes conocidos como reinos de taifas. Como consecuencia de las tensiones sociales, algunos reinos de taifas como los de Toledo, Zaragoza o Sevilla alcanzaron prosperidad económica. Sin embargo, su debilidad militar fue aprovechada por los reyes cristianos para extender la Reconquista (Alfonso VI de Castilla tomó Toledo en el año 1085).
La unificación Almorávide (1090-1145)
El temor llevó a los reyes taifas a solicitar ayuda a los almorávides, musulmanes estrictos que habían formado un imperio en Marruecos. Su principal dirigente, Yusuf ibn Tasufin, llegó a la península el año 1086 y derrotó a los cristianos en la batalla de Sagrajas. Los almorávides unificaron Al-Ándalus uniéndola a su imperio.
La unificación Almohade (1146-1232)
Los almohades (los unitarios), rivales de los almorávides, llegaron a la península desde el norte de África y establecieron su capital en Sevilla. Vencieron a los cristianos en la batalla de Alarcos (1195), pero fueron vencidos por una alianza de reyes cristianos en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), lo que abrió el valle del Guadalquivir a la conquista castellana.
El reino Nazarí de Granada (1237-1492)
Fue fundado por Mohamed Ben Nazar, del linaje árabe de los Ibn Nasr (de donde procede el nombre de Nazarí). Comprendía desde Málaga a finales del siglo XV; las disputas entre Muley Hacén y su hijo Mohamed XII (Boabdil) permitieron la conquista del reino granadino por los Reyes Católicos.
Al-Ándalus: Economía, sociedad y cultura
Se produjo una revitalización económica. Las ciudades volvieron a jugar un papel fundamental como centros económicos, estimulando la producción artesanal y el comercio. Había mercados (zocos y alhóndigas) y centros artesanales (alcaicería). Esto se vio favorecido por la recuperación del uso de la moneda y con la integración de Al-Ándalus al circuito económico islámico que se extendía desde el oriente asiático al Mediterráneo.
Los pilares de la economía andalusí eran:
- La agricultura: Alcanzó gran desarrollo gracias a la introducción de nuevas técnicas hidráulicas (acequias, canales, norias), que mejoraron los regadíos, y con la llegada de nuevos cultivos como arroz, caña de azúcar, hortalizas, cítricos y algodón.
- La actividad artesanal: Floreció en ciudades como Córdoba o Toledo, donde se expandieron los talleres de productos textiles, cerámica y artículos de lujo como la seda o los perfumes.
- El comercio: Destacaba la conexión con el norte de África, de donde llegaban oro, marfil y esclavos.
La organización social
En Al-Ándalus convivieron musulmanes, judíos y cristianos. La estructura social estaba organizada en base a criterios religiosos, étnicos y económicos:
- Musulmanes: Los clanes de origen árabe formaban la aristocracia o jassa. La población campesina estaba formada por beréberes norteafricanos y por hispanos convertidos al islam (conversos conocidos como muladíes).
- No musulmanes: Judíos y cristianos conocidos como mozárabes, que solían vivir a las afueras de las ciudades o arrabales. Su relación con los musulmanes fue empeorando con el tiempo.
- Esclavos o esclavones.
La cultura de Al-Ándalus
Fue fruto de la fusión de elementos orientales e hispánicos, con el árabe como lengua vehicular. La producción intelectual tuvo autores destacados en diversas disciplinas:
- En filosofía destacó Averroes.
- En matemáticas, se introdujo en Occidente la numeración india conocida como arábiga.
- La medicina estaba más avanzada que la cristiana.
- En literatura brilló el poeta Ibn Hazm, autor de la obra El collar de la paloma.
El arte islámico
La principal manifestación artística fue la arquitectura, dividida en tres grandes periodos:
- 1) La etapa Omeya o califal (siglos VIII-X): Cuyas obras más representativas son la Mezquita de Córdoba y el palacio de Medina Azahara.
- 2) El arte taifa y almohade (siglos XI-XIII): Con obras como la Aljafería de Zaragoza, la Giralda y la Torre del Oro en Sevilla.
- 3) El arte nazarí de Granada (siglos XIV-XV): Cuya obra cumbre es el conjunto fortaleza de La Alhambra.
Los reinos cristianos en la Edad Media: Organización política, Régimen Señorial y Sociedad Estamental
A comienzos del siglo XI, los territorios cristianos representaban un tercio de la Península y estaban distribuidos en tres entidades políticas: el reino de Navarra, el reino de León y los Condados Catalanes. A la muerte del rey Sancho III de Navarra en 1035, su reino fue repartido entre sus hijos: Fernando I, que se proclamó rey de Castilla, y Ramiro I, rey de Aragón.
El modelo político era la monarquía feudal, basada en relaciones de vasallaje y en el régimen señorial. El rey era el primus inter pares (primero entre iguales) y actuaba con una concepción patrimonialista. En el siglo XII se unieron Aragón y Cataluña formando la Corona de Aragón, y en el siglo XIII, Castilla y León formando la Corona de Castilla.
El organismo más importante era la Curia Real, un consejo integrado por la alta nobleza y el alto clero. A partir de 1188, a la nobleza y al clero se le unieron los representantes de las ciudades; así nacieron las Cortes Medievales en el reino de León, en las que estaban representados los tres estamentos sociales (nobleza, clero y estado llano) y tenían carácter consultivo.
El Régimen Señorial fue el sistema de propiedad característico de la monarquía feudal. Los señoríos eran territorios concedidos por el rey a un noble o a una institución. Podían ser señoríos territoriales o solariegos, o señoríos jurisdiccionales.
La Sociedad Estamental fue el modelo social propio del Medievo. Se estructuraba en tres grupos sociales o estamentos: nobleza, clero y Estado Llano. La división social era rígida, desigual y con normas diferentes para cada estamento. La nobleza y el clero gozaban de privilegios, como no pagar impuestos.
Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del reino de Navarra al final de la Edad Media
En la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), los reinos cristianos peninsulares presentan una estructura política parecida basada en tres instituciones: monarquía, Cortes y municipios.
La Corona de Castilla
En Castilla se produjo el fortalecimiento de la monarquía. Para gobernar, los reyes se sirvieron de una administración cada vez más centralizada compuesta por:
- Curia Regia (Consejo Real).
- Cortes.
- Audiencia o Chancillería (para administrar justicia).
- Hacienda (para recaudar impuestos, dirigida por un Mayordomo).
- La Corte (lugar donde residía el rey y su familia, dirigida por un Condestable).
En la administración territorial destacan las merindades y los adelantamientos. Los municipios se organizan en concejos o ayuntamientos, dirigidos por un regidor.
La Corona de Aragón
La Corona de Aragón no era un estado único, sino una unión de reinos (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca), en la que cada territorio conservaba sus instituciones y leyes propias o fueros. Los reyes tenían que pactar con las Cortes de cada territorio (pactismo). Entre las instituciones principales destacaban la Curia, las Cortes (Corts), la Diputación (en Aragón) y la Generalitat (Cataluña y Valencia). Debido a su concepción territorial, en cada territorio el rey tenía un representante o Virrey, y los territorios se dividían en veguerías.
El Reino de Navarra
En Navarra, el Rey debía pactar con las Cortes, la Diputación de los Tres Estados y la Cámara de Comptos. Navarra fue finalmente incorporada a Castilla en 1512 (haciéndose efectivo en 1514) por Fernando el Católico.