De que habla el soneto fue sueño ayer mañana sera tierra

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Nos encontramos ante el poema “Fue sueño ayer, mañana será tierra” compuesto en 1648 por uno de los el máximos exponentes del estilo conceptista en el Siglo de Oro, Francisco de Quevedo, que nacíó en Madrid en 1580. Es un soneto de carácter lírico que pertenece a la corriente literaria del Barroco, donde destaca el uso de metáforas originales, bien con una finalidad embellecedora o degradante


En este poema, el autor parte del tema de la muerte y del tópico literario del tempus fugit. Mediante el uso de anáforas y hipérbaton, se presenta el concepto de que nacer es empezar a morir y que la vida es un caminar inexorable hacia la muerte. En este soneto, el uso de la palabra sueño hace referencia a la vida, mientras que la tierra hace referencia a la muerte.


En cuanto a la estructura externa, como bien especifica su forma, se trata de un soneto. Asimismo, este es considerado un soneto perfecto ya que cumple estrictamente con las normas de este. Por eso, el soneto está formado por catorce versos endecasílabos que están divididos en dos cuartetos y dos tercetos de rima consonante.


Por otro lado, en cuánto a la estructura interna, podemos dividir el soneto en dos partes: dos cuartetos y dos tercetos. En la primera parte del soneto, es decir, los dos cuartetos, el autor aún no a muerto. No obstante, este ve como se aproxima una batalla entre su vida y la muerte. Esta primera parte sería un ejemplo claro de la fugacidad de la vida, y como resultado, del tópico literario del tempus fugit. En segundo lugar, los dos tercetos transcurren cuando el autor ya ha fallecido. En este periodo, el autor habla como si fuera el alma.


Por lo que al lenguaje se refiere, este soneto es una evidencia perfecta del conceptismo ya que podemos ver reflejadas todas las carácterísticas propias de este como del estilo del Barroco.

En primer lugar, destaca el uso de la antítesis. Podemos observar un claro ejemplo de esta figura retórica en el primer verso del primer cuarteto: ¡Fue sueño ayer, mañana será tierra!. El uso de esta figura retórica se hace con el objetivo de enfatizar el paso acelerado del tiempo..

A continuación, la metáfora destaca por encima de todas las figuras retoricas. En el primer verso del segundo cuarteto observamos: “Breve combate de importuna guerra”. Esta es una metáfora que alude a la lucha contra la muerte, es decir, cada día es un breve combate conocido como la vida. En el segundo verso de este mismo cuarteto, nos encontramos con otra: “en mi defensa, soy peligro sumo”. Esta también hace referencia a la muerte, pero aclama que aún no ha llegado su hora para morir ya que aun se defiende bien contra esta.


A modo de conclusión, el objetivo de Quevedo en este soneto es transmitir la realidad sobre la vida. Es decir, que la vida es una lucha constante contra la muerte, donde, al final, la muerte siempre es la vencedora. Es por eso que el autor personifica a la muerte como un ser junto con el tópico del tempus fugit, carácterístico del Barroco. Esto, además, lo vemos reflejado en el abundante uso de las metáforas. Asimismo, el pesimismo y el conceptismo propio de Quevedo son lo que catalogan este poema en el Siglo de Oro.


También podríamos encontrar algunas similitudes de Quevedo con Luis de Góngora ya que ambos escribían en la estructura propia del soneto y se caracterizaban por usar la metáfora y el hipérbaton como medio comunicador.  

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