El habla popular y la estructura narrativa en Los santos inocentes de Miguel Delibes

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4) El habla popular en Los santos inocentes, de Miguel Delibes

El escritor cede la palabra a los personajes para que cada uno encuentre su propia voz. Se pasa de un lenguaje estilizado y literario a una adecuación entre registro y personaje. Esta novela rural incorpora un léxico propio del campesinado y un lenguaje denotativo con palabras de significado concreto. El lenguaje se convierte en reivindicación, porque la muerte del campo supone la muerte del lenguaje rico; toda esa sabiduría popular es la herencia perdida del hombre.

Delibes introduce fragmentos de oralidad hasta en los dominios del narrador, rompiendo con las normas tradicionales del discurso narrativo. Desde un punto de vista morfosintáctico, la oralidad se muestra en distintos rasgos:

  • Uso de pronombres sin función ni significado que refuerzan el carácter coloquial.
  • Presencia de la proforma léxica "a ver" con valor de muletilla al final de las frases.
  • Función poética y uso de estilo indirecto libre.
  • Uso del artículo ante nombre propio o el uso de "me se" por "se me".

Se emplean vocablos significativos de diferentes campos semánticos del mundo rural y de la casa (oficios de la finca, mundo vegetal, caza), pronunciados con familiaridad. Este léxico de campesinos es, a menudo, desconocido por un ciudadano de cultura media y ámbito urbano. El autor manifiesta lo oral mediante:

  • Repeticiones anafóricas con valor lírico.
  • Interjecciones como "ae".
  • Vulgarismos y reiteraciones de carácter popular.
  • Abundancia de onomatopeyas.

Los discursos son desarticulados, otorgando al autor un gran mérito, destacando la omisión de los verba dicendi. Esta obra contiene una evidente revolución formal que permite una lectura amena e intensa, utilizando el lirismo y la denuncia como un grito que pide justicia.

4) La estructura en Los santos inocentes, de Miguel Delibes

La composición de Los santos inocentes comenzó en 1963, cuando Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, acababa de renovar el panorama literario hispánico por aunar magistralmente un sentido crítico hacia la decadente sociedad española y una lograda originalidad formal. El resultado final de esta novela de Delibes parece, por su novedoso estilismo, un producto de los renovadores años 60 más que de los 80.

Lo que a simple vista se antoja novedoso tiene un poso de antigüedad, pues la estética de Los santos inocentes recuerda al poema narrativo medieval. El texto se aleja de los juegos florales de los Siglos de Oro, prefiriendo la llaneza sincera de la narración oral del medioevo. Parece escrito para ser leído ante un auditorio, secuenciado en seis libros para facilitar la tarea del hipotético juglar.

Características estructurales:

  • Unidad poemática: Cada libro tiene sentido en sí mismo y en relación con los demás.
  • Diálogos: Caracterizan a la perfección a cada personaje, con su forma peculiar de expresarse, incluidas coletillas y usos vulgares.
  • Aura legendaria: La estructura contribuye a acrecentar el tono propio del poema épico castellano.
  • Narrador: Se sitúa al mismo nivel que los personajes de baja condición, enriqueciendo el texto con expresiones coloquiales, muletillas y errores ortográficos.

Existe una cierta descompensación narrativa entre los cuatro primeros libros y los dos últimos. El cuarteto inicial es rico en elementos descriptivos, mientras que los dos últimos libros se centran más en la anécdota. En cuanto a su estructura interna, la obra tiene una tripartición clásica:

  • Planteamiento: Libros 1º a 3º.
  • Nudo: Libros 4º y 5º.
  • Desenlace: Libro 6º.

Como señalaba el propio Delibes, esta es una novela “mitad poética, mitad tremenda”.

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