Las Guerras Carlistas y el Sexenio Democrático en la España del siglo XIX
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Guerras Carlistas al final del reinado de Fernando VII se publicó la Pragmática Sanción (1830), que eliminaba la Ley Sálica para la sucesión de Isabel. Carlos no lo aceptó. Al morir Fernando VII le sucedió Isabel, y Carlos se rebeló, empezando las Primeras Guerras Carlistas, que obligaron a Isabel a buscar apoyo en los liberales y nombrar Jefe de Gobierno a Martínez de la Rosa. Carlos reivindicó sus derechos al trono y fue proclamado rey en varios lugares mientras se producían levantamientos carlistas en todo el país.
Bandos enfrentados
- Bando carlista (absolutista): Austria, Prusia, Rusia y Estados Pontificios.
- Bando isabelino (liberal): Portugal, Inglaterra y Francia.
Las Guerras Carlistas
Primera Guerra Carlista (1833-1840)
En 1833 grupos de guerrilleros carlistas, bajo el mando de Zumalacárregui y otros bajo Cabrera, recibieron apoyo de tropas de la Cuádruple Alianza. Al morir Zumalacárregui, Espartero los venció, provocando la separación de los carlistas. Maroto firmó con Espartero el Convenio de Vergara (1839), en el que debían entregar las armas al ejército liberal y se respetaban los fueros vascos. En 1840 la derrota de la parte carlista que seguía la guerra, dirigida por Cabrera, puso fin al conflicto.
Segunda Guerra Carlista (1846-1849)
Surgió a causa del incumplimiento del matrimonio entre Isabel II y Carlos VI. La derrota del carlismo obligó a Cabrera a exiliarse en Francia.
Tercera Guerra Carlista (1872-1876)
Estalló tras la expulsión de Isabel II y la llegada del nuevo rey, Amadeo de Saboya. Carlos VII entró en España en 1872, provocando un nuevo conflicto. La derrota de la amenaza carlista se produjo en 1876.
La Revolución de 1868 y el Sexenio Democrático (1868-1874)
Causas
En los últimos años del reinado de Isabel II, con el apoyo del partido moderado, el general Prim dirigió el movimiento militar «La Gloriosa», que trajo consigo el exilio de la reina. Supuso el fin del reinado borbónico y el inicio del Sexenio Revolucionario.
Consecuencias
Se aprobó una nueva Constitución (1869) que sustraía el poder político al rey, y las Cortes encargaron la regencia a Serrano, quien nombró presidente a Prim. Este consiguió la aceptación de Amadeo como futuro rey. Muchos problemas precipitaron la abdicación de Amadeo I.
Primera República Española (1873-1874)
Fue una experiencia corta de 11 meses, caracterizada por una fuerte tensión política y social, en la que se sucedieron cuatro presidentes diferentes y se redactó la Constitución más avanzada de España. Comenzó con el fin del reinado de Isabel II en 1868. El vacío de poder que provocó lanzó la idea de una República, visto el desgaste de la Monarquía, pero el hueco de la jefatura del Estado fue ocupado por Amadeo I. El fracaso de su gestión en 1873 provocó la proclamación de la Primera República.
Constitución de 1869
Perfilaba un régimen de libertades muy amplio si se la compara con otras europeas de la misma época. Se proclamaba la Soberanía Nacional y se confirmaba el Sufragio Universal Masculino. Se garantizaba la libertad de enseñanza y de culto. La Monarquía se mantuvo como forma de gobierno, correspondiendo al rey el poder ejecutivo y la facultad de disolver las Cortes. Concluida, Serrano asumió una regencia temporal y Prim se convirtió en el nuevo Jefe de Gobierno y ministro de Guerra.
Gobierno Provisional
El Gobierno Provisional, presidido por Serrano y compuesto por unionistas y progresistas, entre ellos Prim, redactó la Constitución de 1869 (Sexenio Democrático).
Desarrollo del Sexenio Democrático
La revolución de 1868, llamada «La Gloriosa», acabó con el reinado de Isabel II. La figura más destacada fue el general Prim, que promovió el Pacto de Ostende (1866), en el que se aliaron progresistas, unionistas y demócratas para derribar a la reina. Con la revolución se perseguían dos objetivos: derrotar a Isabel II y convocar Cortes Constituyentes por sufragio universal. Isabel II marchó a Francia, iniciándose el Sexenio. El Gobierno Provisional, presidido por Serrano, dejó fuera a los demócratas, que dominaban las Juntas Revolucionarias, las cuales fueron disueltas. Se redactó la Constitución, que establecía como forma de Estado la Monarquía sin Borbones.
Entre 1869 y 1870 se aprobó la Regencia de Serrano. Una vez aprobada la Constitución, Serrano fue nombrado regente y Prim jefe de Gobierno, y el candidato de Prim, Amadeo, fue elegido rey. En este periodo se estableció la peseta como moneda, se promulgó la Ley de Minas y se rebajaron los aranceles aduaneros. La Monarquía Democrática de Amadeo no llegó a consolidarse a causa del asesinato de Prim, la Tercera Guerra Carlista y la división de los progresistas, y el rey abdicó.
Impacto económico de las Guerras Carlistas
La crisis económica y la situación del campo catalán hicieron aumentar el bandolerismo, lo que permitió movilizar un importante número de hombres. En efecto, las consecuencias de la centralización administrativa de los moderados, al volver a establecer las quintas (obligación de servicio militar lejos de casa) y poner en marcha los consumos (impuestos muy elevados sobre el precio de los productos como el aceite de oliva, la carne, la cerveza...), facilitaron el mantenimiento y el carácter accidentalmente carlista de la lucha, y también el tributo de tener que pagar la entrada a las ciudades de determinadas mercancías.