La Guerra Civil Española: Orígenes, Fases Militares y Consecuencias
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Estallido y División
Entre el 17 (Marruecos) y el 18 de julio de 1936, una fracción del Ejército, secundada por la Falange y los carlistas, intentó tomar el poder. El golpe fracasó en urbes clave como Madrid y Barcelona gracias a la acción armada popular y las milicias obreras unidas a fuerzas de seguridad leales, dividiendo el país trágicamente en el bando republicano y el bando sublevado/nacional.
Aproximación Historiográfica
La comprensión del conflicto ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo:
- Propaganda política inicial: En la posguerra, los libros se limitaban a justificar posiciones: una «cruzada» contra el comunismo o una lucha antifascista del pueblo.
- Hispanistas de los años 60: Historiadores extranjeros como Hugh Thomas y Raymond Carr rompieron el mito, analizando científicamente que la guerra fue producto del fracaso estructural de las reformas republicanas.
- Renovación española (años 70 en adelante): Sin la censura, autores como Tuñón de Lara, Salas Larrazábal, Julián Casanova o Paul Preston aportaron datos rigurosos sobre el ejército, las intervenciones extranjeras y la represión sistemática. Recientemente, ha surgido un revisionismo neofranquista (como Pío Moa) que busca blanquear el golpe sin rigor académico.
Fases Militares Clave
Objetivo Madrid (Julio 1936 - Marzo 1937)
Franco utilizó ayuda directa alemana e italiana para trasladar su letal Ejército de África, arrasando Badajoz y rescatando a Moscardó en el Alcázar de Toledo. Los sublevados esperaban contar con simpatizantes infiltrados (la «quinta columna») en Madrid. El gobierno huyó a Valencia, delegando la defensa en el general Miaja, las milicias anarquistas y las Brigadas Internacionales. Con el famoso lema «¡No pasarán!», resistieron heroicamente, logrando que las batallas de cerco nacional (Jarama, Guadalajara) fracasaran. En el sur, se tomó Málaga, provocando la masacre de miles de refugiados civiles conocida como «la Desbandá».
El Frente Norte (Abril - Octubre 1937)
Franco desvió su fuerza pesada para conquistar las ricas minas e industria del norte. En este periodo se produjo el devastador ataque de la Legión Cóndor en el Bombardeo de Guernica (26 de abril de 1937). Las fuerzas republicanas intentaron maniobras desesperadas para aliviar este frente mediante grandes ofensivas (Batalla de Brunete y Belchite), pero la cornisa cantábrica terminó cayendo por completo.
1938: El año decisivo
Los ejércitos franquistas cortaron la España republicana por la mitad al alcanzar el Mediterráneo en Vinaroz (abril). La República lanzó todo su potencial al mando de Vicente Rojo para intentar reconectar su territorio, cruzando el río en julio e iniciando la mastodóntica Batalla del Ebro. Fue una guerra de desgaste brutal de tres meses que se cobró 70.000 bajas, sentenciando definitivamente a la República.
Final (1939)
Cataluña cayó en medio de un masivo éxodo de republicanos hacia Francia. El jefe de gobierno, Juan Negrín, deseaba prolongar la guerra para empalmarla con la Segunda Guerra Mundial, pero el coronel republicano Casado organizó un golpe de estado interno en Madrid buscando un trato blando. Franco exigió sumisión absoluta y, el 1 de abril de 1939, se firmó el último parte de guerra.
Las Terribles Consecuencias
Humanas y Demográficas
Se produjo un exilio de medio millón de personas (especialmente tras la caída de Cataluña), provocando una enorme fuga de cerebros: élites intelectuales y científicas marcharon a México y Francia. Demográficamente, se contabilizaron 458.000 muertes, sumando bajas en frentes, represión planificada, miseria, hambre y epidemias, además del declive brutal de la natalidad.
Socioeconómicas
La destrucción y paralización del tejido industrial español fue absoluta, retrocediendo el país a una arcaica sociedad rural. España perdió sus reservas de oro (gastadas en armamento soviético) y sufrió la destrucción de ciudades y vías férreas. La renta per cápita no se recuperó hasta bien entrados los años 50. A nivel social, la oligarquía terrateniente y financiera recuperó su hegemonía, suprimiendo los derechos laborales previamente logrados.