La Guerra Civil Española: El Derrumbe de la República y el Ascenso de Franco
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El Derrumbe de la República y el Ascenso de Franco
5.1. La Zona Republicana
5.1.2. Derrumbe del Estado republicano
El gobierno de la República tardó en reaccionar ante el golpe de Estado. Se sucedieron varios gobiernos, hasta que José Giral comenzó a organizar la resistencia. Aprobó la entrega de armas a los civiles, organizados en milicias por los partidos, y disolvió un ejército que había quedado considerablemente mermado. Después, con el objeto de regularizar las milicias, se propuso la creación de un ejército de voluntarios.
La revolución social avanzaba, creándose comités y juntas controladas por los sindicatos y los obreros por toda la zona republicana. Esta situación casi produjo el desplome del gobierno de la República, sumamente debilitado. En agosto, Francisco Largo Caballero, secretario general de la UGT, fue llamado para formar gobierno, pues era considerado por la opinión pública como la única persona capaz, en esos difíciles momentos, de unir a los republicanos, burgueses y obreros en un esfuerzo común.
5.1.3. Largo Caballero recompone el Estado
Largo Caballero, apoyado en principio por todas las fuerzas republicanas, formó un nuevo gobierno en septiembre de 1936 integrado por republicanos, socialistas y, por primera vez, comunistas. En noviembre se sumaron a este gobierno cuatro ministros anarcosindicalistas.
El objetivo de Largo Caballero era crear una gran alianza antifascista que permitiese recomponer el poder del Estado y hacer frente a los sublevados, para lo cual impulsó la militarización de las milicias de los partidos y creó el Ejército Popular sobre la base de las Brigadas Mixtas.
A pesar del empeño de Largo Caballero, terminó enemistándose con los comunistas y los anarcosindicalistas. Con los primeros, debido a que trató de dirigir la guerra de manera personal; con los segundos, el distanciamiento respondía a la actitud que estos mostraban, ya que aunque por una parte participaban en el gobierno, por otra actuaban de manera independiente, colectivizando tierras y negándose a integrar sus milicias en el ejército regular.
Las distintas aspiraciones políticas de los partidos que apoyaban la república provocaron un fuerte enfrentamiento interno. Los anarcosindicalistas y partidos como el POUM defendían la guerra revolucionaria, lo cual no era compartido, entre otros, ni por comunistas ni por republicanos. En Cataluña esta disparidad de planteamientos desencadenó un enfrentamiento armado, conocido como Los Sucesos de Mayo, que terminó con la derrota de los anarcosindicalistas y la disolución del POUM.
Comenzó entonces una nueva disputa por el liderazgo dentro de la República que enfrentó a los seguidores de Largo Caballero con los comunistas.
Llegó Negrín y la situación se agravó por la falta de alimentos.
5.2. La Zona Sublevada
Los que respaldaban el alzamiento se encontraban políticamente divididos, pero aceptaron la supremacía del ejército, el cual se convirtió desde muy pronto en la columna vertebral del nuevo Estado surgido con el conflicto.
5.2.1. Francisco Franco: Generalísimo
Los sublevados crearon en Burgos una Junta de Defensa Nacional con el cometido de gobernar los territorios ocupados. Estaba integrada por militares y presidida por el general más antiguo, Miguel Cabanellas. La Junta prohibió los partidos políticos, suspendió la Constitución de 1931 y paralizó la Reforma Agraria.
Pronto surgió la necesidad de establecer un mando único para dirigir la guerra. Pero el general Sanjurjo, el líder del alzamiento, había muerto en un accidente aéreo días después de iniciarse este (el 20 de julio de 1936). Franco consiguió, por un lado, el respaldo de la mayoría de los generales debido a sus exitosas acciones militares, y por otro, obtuvo el respaldo de Hitler y Mussolini, lo cual lo convertía en el mejor representante para negociar los apoyos internacionales necesarios para sostener la guerra.
El día 1 de octubre de 1936 se nombraba a Franco, mediante decreto, Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de los Ejércitos Españoles. La Junta de Defensa Nacional fue sustituida por una Junta Técnica del Estado, con sede en Valladolid y Burgos, dividida en comisiones mandadas por militares en las que también había civiles.
5.2.2. La creación del Partido único
Los partidos activos en esta zona eran Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera, y la Comunión Tradicionalista. La CEDA y otros grupos monárquicos también fueron tolerados.
A la hora de organizar un nuevo poder político, los sublevados se inspiraron en los estados italiano y alemán. Se creó un partido único y se dotó al Jefe del Estado de plenos poderes. El 19 de abril de 1937 Franco decretó la unificación de los partidos políticos tolerados, naciendo de este modo Falange Española Tradicionalista y de las JONS, con Franco como Jefe del Partido y Jefe del Estado. Los carlistas y falangistas que se opusieron a esta unificación de partidos fueron condenados o desterrados.
El partido adoptó como uniforme la camisa azul, propia de la Falange, y la boina roja, característica de los carlistas, y como saludo el mismo que utilizaban los fascistas italianos, levantando el brazo al estilo de los antiguos romanos. Se creó una dirección integrada tanto por militares como por civiles y se respetó la influencia de la Iglesia Católica.
6. Apoyos Internacionales
- En Francia, la mayor parte de la población estaba con la República, aunque sus gobernantes se opusieron a prestarle ayuda frente a los sublevados.
- Los partidos obreros de todo el mundo, con la URSS a la cabeza, respaldaron la República.
- México, gobernada por el Partido Nacional Revolucionario (PNR) y con Lázaro Cárdenas como presidente de la República, apoyó activamente a la República Española, convirtiéndose este país en destino para un buen número de españoles republicanos exiliados.
- En Gran Bretaña, el alzamiento de Franco fue percibido mayoritariamente como un freno para la expansión mundial del comunismo.
- El catolicismo tradicional fue favorable a los sublevados. De hecho, el Papado se pronunció muy pronto a favor de Franco.
- Alemania, Italia y Portugal se mostraron abiertamente favorables a Franco.