Las Grandes Alianzas Europeas Antes de la Primera Guerra Mundial
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El Sistema de Alianzas Europeas (1870-1914)
En esa época, la paz tenía la fragilidad de un cristal. Para mantenerla, se recurrió a un impresionante despliegue de maniobras diplomáticas, que tuvo por resultado la constitución de diversas alianzas, que dejaron el continente europeo dividido en bloques de poder. Claro que la red de pactos era tan compleja, que desorientaba aún a los más expertos. Por este motivo, deberemos conformarnos con hablar de las principales alianzas, sin adentrarnos en más profundos laberintos.
Tras la guerra de 1870-71, entre Francia y Alemania, en la que esta última había obtenido una lucida victoria, los bloques políticos se hicieron más sólidos y pasaron a constituir una pieza clave de la política internacional en la zona.
Otto von Bismarck y la Diplomacia Alemana
Otto von Bismarck, Canciller alemán, fue la figura más destacada e influyente del período situado entre 1870 y 1890. Los éxitos guerreros habían dado al joven Imperio alemán la categoría de primera potencia militar en Europa. Sin embargo, este prestigio traía aparejadas algunas dificultades. Francia, derrotada, comenzó a alimentar un hondo resentimiento y un gran deseo de revancha. Pero eso no era todo. Para mantener el sitial recientemente ganado, Alemania necesitaba contar con buenos aliados. Empeñado en conseguirlos, Bismarck puso en acción su formidable genio diplomático, propiciando un acercamiento hacia Austria.
Ya años atrás, en 1866, el ejército prusiano había vencido a los austriacos, pero había tenido el buen tino de no imponer condiciones demasiado humillantes a los derrotados. De esta forma, la Alemania unificada, que contaba con Prusia como núcleo principal, tenía la puerta abierta para entenderse con su antiguo enemigo.
La Liga de los Tres Emperadores (Armonía)
En 1872 se celebró una entrevista en Berlín, entre los emperadores Guillermo I de Alemania y Francisco José, del Imperio austrohúngaro. También el zar de Rusia, Alejandro II, quiso participar en el encuentro y así nació lo que se conoce como la "armonía de los tres emperadores". En esta liga, Alemania tuvo el rol predominante y Bismarck, muy satisfecho, declaró que Europa reconocía al nuevo imperio alemán como el baluarte de la paz general.
Ruptura de la Liga y la Triple Alianza
La armonía de los tres emperadores no duró mucho tiempo. La manzana de la discordia fue un conflicto que estalló en los Balcanes.
En 1877 Rusia entró en guerra con los turcos que dominaban la península, logrando la victoria. Tras el enfrentamiento, se firmó el Tratado de Berlín. En dicho acuerdo, a pesar de que Rusia ostentaba la calidad de vencedora, no obtuvo todas las ventajas que esperaba. Durante la conferencia de paz, Bismarck no hizo nada por apoyar las pretensiones rusas. El zar, resentido, acusó a Bismarck de haber "olvidado sus compromisos". La armonía de los tres emperadores se había trizado.
A partir de ese momento, Bismarck comprendió que debía preocuparse no sólo de Francia, sino también de Rusia. La salida más aconsejable fue reforzar su amistad con Austria, con la que firmó un nuevo tratado secreto, de carácter defensivo. A este pacto se incorporó más tarde Italia, con lo que nació la Triple Alianza, firmada en Viena el 20 de mayo de 1882.
El Camino hacia la Triple Entente
Francia y Rusia quedaron virtualmente aisladas luego de la constitución de la Triple Alianza. Esto no agradó para nada al zar.
A pesar de los roces que habían tenido, el zar Alejandro III (coronado en 1881) se resistió a cortar definitivamente sus vínculos con la vigorosa Alemania. Bismarck hizo valer sus buenos oficios y este emperador ruso firmó un acuerdo con Guillermo I, por el cual se comprometió a mantenerse neutral en el caso de que una potencia extranjera atacase a Alemania. Dicho pacto secreto fue el último triunfo diplomático de Bismarck, quien fue alejado de su cargo en 1890.
En Alemania también había subido un nuevo emperador, Guillermo II, que encarnaba la ambición imperialista que, por ese entonces, alimentaba el pueblo alemán.