La Gran Transformación Demográfica y Agrícola Mundial (1870-1914)

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1. La Explosión Demográfica y los Movimientos Migratorios

Desde 1870 hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la población europea aumentó un 50%, pasando de 300 a 450 millones de habitantes. La emigración exterior explica también el fuerte crecimiento demográfico en algunos lugares, como EE. UU., que multiplicó por 15 su población desde comienzos del siglo XIX. También hubo una intensa emigración a los nuevos países latinoamericanos, que multiplicaron su población por cuatro. Asimismo, se produjeron importantes oleadas de emigrantes hacia la Rusia asiática, Oceanía o África del Sur, aunque muchas de estas se realizaron a la fuerza.

Factores y Causas de la Emigración

La causa de la emigración de más de 20 millones de europeos solo en esta etapa es, sobre todo, la búsqueda de nuevas expectativas de mejora. La Ley Lincoln de 1862 (el Homestead Act), aseguraba a cada familia de colonos la propiedad de lotes de 65 hectáreas. Cada beneficiario se comprometía a cultivar su parcela por un periodo no menor de cinco años. La emigración se vio considerablemente facilitada por:

  • Las condiciones de libertad provocadas por las oleadas revolucionarias.
  • La mejora de las comunicaciones y el abaratamiento del transporte.

El enorme crecimiento demográfico que permitió crecer a los países europeos, además de proporcionar emigrantes, se debió a un descenso continuado de las tasas de mortalidad, mientras que las de natalidad se mantenían aún altas o descendían más lentamente. Además de las mejoras científicas y sanitarias, para que se produjese este fenómeno fue imprescindible un desarrollo de las actividades agropecuarias. Así, a lo largo del siglo XIX, fueron desapareciendo las hambrunas periódicas.

2. La Revolución Agrícola: Europa frente a los «Países Nuevos»

En Europa, la agricultura estaba bastante estancada y era poco rentable. En cambio, en los «países nuevos» (EE. UU., Canadá, Argentina, Australia…) se desarrolló una agricultura basada en la libre iniciativa de campesinos propietarios de grandes extensiones, con una estructura de la propiedad sin lastres feudales o tradicionales.

Estos países se especializaron para abastecer al mercado europeo, sobre todo de cereales, con una amplia mecanización obligada por la extensión de las explotaciones y la escasez de mano de obra, con lo que sus rendimientos eran enormes. Además, con la mejora de los medios de transporte, las distancias pasaron a ser un factor secundario, llegando a cualquier mercado a precios muy competitivos.

La Reacción Europea y el Uso de Abonos

La competencia de los «países nuevos» provocó la reacción del sector en Europa, al principio reclamando y consiguiendo de los gobiernos medidas proteccionistas, pero también intensificando los cultivos mediante el empleo masivo de abonos y nuevas máquinas.

Desde mediados de siglo se emplearon masivamente:

  • El guano del Perú.
  • Los nitratos de Chile.
  • Las sales potásicas alemanas.

Aunque a finales de siglo ya fueron sustituidos por abonos químicos. Estos empezaron a desarrollarse desde 1841, gracias a las investigaciones de Justus von Liebig, quien determinó los elementos químicos necesarios para cada cultivo.

3. Mecanización y Especialización de los Cultivos

En cuanto a la mecanización, la iniciativa la seguía teniendo EE. UU., donde la escasez de mano de obra la hacía imprescindible. En 1846, Cyrus McCormick patentó la segadora mecánica, y años después se inventaron la gavilladora y la cosechadora. Estas máquinas llegaban a Europa pocos años después de su invención, pero se generalizaron más lentamente por el predominio de las propiedades medias y pequeñas.

También se produjo una especialización productiva, desarrollándose los cultivos industriales, forrajeros y los cultivos de consumo diario (hortofrutícolas), destinados a los crecientes mercados urbanos.

4. El Desarrollo de la Ganadería y la Revolución del Frío

La ganadería tuvo también un desarrollo enorme para abastecer a los mercados de las ciudades industriales. Se desarrolló su carácter intensivo y estabulado, con el empleo de piensos compuestos (desarrollados también a partir de las investigaciones de Liebig). Además, fueron apareciendo nuevas especies más productivas por selección genética:

  • La cabaña porcina tuvo un desarrollo enorme para la producción de carne y grasa.
  • La cabaña vacuna destacó para la obtención de productos lácteos y carne.

En cambio, la ganadería lanar sufrió un destacado retroceso por la competencia de las fibras vegetales, por una parte, pero sobre todo por el desarrollo de enormes rebaños en los extensos pastos de Australia o Argentina. A partir de 1880, con el desarrollo de los sistemas de refrigeración y congelación, se industrializó la producción de carne, lo que permitió a los «países nuevos» competir en los mercados internacionales.

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