Cómo Gestionar las Rabietas Infantiles: Estrategias Psicológicas Efectivas
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Las Rabietas: Comprendiendo el Comportamiento Infantil
Se trata de comportamientos coléricos mediante los cuales manifiestan su frustración por la incapacidad de hacer o conseguir algo que desean.
¿Por qué se producen las rabietas?
Cuando los niños y niñas quieren una cosa la quieren inmediatamente, no tienen espera. Si no consiguen lo que pretenden, aparece la pataleta o rabieta. La rabieta es un conflicto entre los deseos de autonomía del niño o niña y las limitaciones que se le imponen. Hay otros factores que facilitan su aparición: que la criatura no haya dormido lo necesario; que tenga hambre; que se sienta incómoda...
¿Qué se puede hacer para evitar las rabietas?
- Hay que procurar evitar las situaciones y circunstancias que pueden ser fuente de frustración o que facilitan la aparición de rabietas, como hambre, sueño, exceso de actividad, etc.
- La escuela y la familia deben compartir normas razonables, claras y coherentes.
- Se deben mantener las normas para que el niño o niña tenga claro dónde están los límites.
- Hay que enseñarle a verbalizar sus sentimientos y expresar su frustración y su enfado de una manera mínimamente adecuada.
Pautas de actuación ante las rabietas
- Hay que mantener la calma, sin gritar ni zarandear a la criatura.
- No se debe intentar razonar en el mismo momento, ya que probablemente no escuchará.
- No debe concedérsele en ese momento lo que quería, para no reforzar su conducta.
- No hay que darle otra cosa que sepamos que le gusta para que se calle, ya que lo pediría en cada rabieta.
- Es bastante eficaz intentar distraer al pequeño desviando su atención hacia otra actividad u objeto.
- Si no se logra controlar la rabieta, se puede adoptar una actitud de indiferencia y hacer como que se ignora su conducta.
- Se puede utilizar la técnica de tiempo fuera, dejándolo solo, para que se calme, en un espacio sin peligros durante unos minutos.
- Si la escena ocurre en un sitio público, se debe procurar llevarle a un sitio tranquilo.
- Una vez que la rabieta ha finalizado, no se le debe castigar ni gritar, sino darle seguridad y afecto.