La Generación del 98: Pensamiento, Estética y Evolución Narrativa
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El Ensayo en la Generación del 98
En el Idearium español, Ángel Ganivet reflexiona sobre los males de España y los vincula con la Reconquista, periodo en el que, a su juicio, se gestó una mentalidad individualista contraria a los ideales comunes.
Por su parte, Miguel de Unamuno aborda temáticas recurrentes tanto en sus ensayos como en sus novelas:
- Preocupación por España: En obras como El porvenir de España, sostiene que la solución a los problemas nacionales reside en una mayor europeización.
- Metafísica y religión: Unamuno, quien se definía como agnóstico (deseoso de creer pero incapaz de hacerlo), explora la angustia existencial en La agonía del cristianismo y Del sentimiento trágico de la vida.
Finalmente, Azorín destaca por sus descripciones impresionistas del paisaje, las cuales sirven como punto de partida para sus reflexiones sobre la identidad española, especialmente en su obra Castilla.
Evolución de la Novela
El género novelístico experimenta una profunda transformación. Los relatos se pueblan de personajes angustiados, donde la psicología prevalece sobre la acción. Sus características principales son:
- Abandono de la estructura ordenada del relato.
- Aparición de la novela de aprendizaje y formación.
- Reducción de la extensión de los párrafos (al prescindir de descripciones extensas).
- Acortamiento de los capítulos.
- La novela se convierte en un vehículo de conocimiento filosófico.
Ejemplos clave de 1902 son: La voluntad (Azorín), Sonata de otoño (Valle-Inclán), Camino de perfección (Pío Baroja) y Amor y pedagogía (Unamuno).
Autores y Estilos Narrativos
1. Pío Baroja
Se caracteriza por el uso de una técnica impresionista, descripciones imprecisas y una acción narrativa fragmentada. Su obra es a menudo descrita como un «cajón de sastre» por la mezcla de modalidades textuales. Destacan: El árbol de la ciencia y Zalacaín el aventurero.
2. Azorín
Destaca por su tono lírico y sus descripciones minuciosas, que llegan a cobrar mayor importancia que la propia acción. Sus personajes suelen dividirse entre activos y pasivos. Destacan: La voluntad y Antonio Azorín.
3. Valle-Inclán
Su obra presenta una clara evolución. Sus primeras creaciones se definen por una estética modernista, caracterizada por una prosa rítmica, el uso de símbolos y personajes decadentes.
4. Miguel de Unamuno
Sus novelas mezclan narración, diálogo y reflexiones filosóficas. Apenas hay acción, centrándose en el conflicto existencial del personaje frente al mundo. Unamuno acuñó el término «nivola» para definir sus obras, donde el personaje principal se construye a medida que avanza la trama. Destacan: Niebla, San Manuel Bueno, mártir y La tía Tula.