Fundamentos de los Valores Morales: Naturaleza, Polaridad y Perspectivas Éticas
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,74 KB
1.3 Los valores morales
Parece, pues, que las normas morales son tales porque apelan a unos valores que las trascienden (están más allá), pero que, en definitiva, son lo que les da sentido. Por ejemplo, una orden como “respeta a tus semejantes” es aceptada como norma moral porque asumimos que la persona es un valor digno de respeto.
Aunque el término valor surgió en el ámbito económico para referirse a aquello que valía (o tenía un precio), rápidamente se extendió a todos los campos de la actividad humana. Básicamente, pueden destacarse dos características de los valores:
- Tienen polaridad: A todo valor le corresponde un valor negativo o disvalor. Todos los valores se constituyen en parejas de opuestos en las que uno tiene carácter positivo (valor) y el otro carácter negativo (disvalor). Así, a la belleza (valor positivo) le corresponde la fealdad (disvalor); a lo justo, lo injusto; a la bondad, la maldad; a la salud, la enfermedad.
- Tienen carácter ideal: Los valores, en tanto que fines u objetivos de las normas, señalan nuestros ideales, lo que creemos que es valioso y digno de alcanzarse. En este sentido, pertenecen al ámbito del deber ser y no al que de hecho es. Esto es fácilmente comprobable: una norma como “no debes matar” apunta o se explica con relación a un valor, a saber: el respeto a la vida. Pues bien, resulta evidente que, aunque la mayoría esté de acuerdo en que se trata de un valor (algo deseable y que debiera ser), en la realidad se suceden los maltratos, las vejaciones, la tortura y los asesinatos.
¿Existen los valores objetivos?
Aunque todas las culturas tienen un conjunto de normas que reflejan sus valores, hay numerosos indicios de que estos varían de una cultura a otra. Mientras que en una cultura la humildad es un valor, en otra lo es la ostentación y el poder. Por ello, muchos autores han cuestionado la universalidad de las normas y los valores, sosteniendo que son subjetivos y particulares de cada época y grupo humano.
Teoría objetivista de los valores
Los valores son cualidades o propiedades que están en las cosas; por tanto, son objetivos. No los inventa el ser humano, sino que los descubre en lo que lo rodea. Max Scheler ha sido uno de los filósofos que han defendido esta teoría. Según este autor, los valores residen en los objetos valiosos. El ser humano solo ha de captarlos gracias a una especie de intuición o visión sentimental. Sin embargo, la posibilidad de conocerlos dependerá, según dicho autor, de la cultura, la educación y la capacidad de cada sujeto moral. De esta manera, la diversidad de valores es solo aparente y surge de la diversidad de capacidades para descubrirlos.
Teoría subjetivista de los valores
No existen cosas valiosas en sí mismas ni valores objetivos y universales. Que algo sea considerado un valor depende de la apreciación subjetiva de cada persona o grupo cultural. Así, los valores no son más que nombres que damos a las cosas, cualidades o acciones que consideramos deseables y preferibles a otras. Uno de los autores que han defendido esta postura es Sartre. Según este filósofo, el ser humano es un ser libre y determinado, que está condenado a crearse y darse sus propios valores y normas. Por lo tanto, la diversidad de los valores no es una mera apariencia, sino que es la consecuencia de la libertad humana y la diversidad de caracteres, preferencias y convicciones de las personas y culturas.