Fundamentos de la Psicología Educativa: De la Taxonomía de Bloom al Desarrollo Cognitivo
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La Taxonomía de Bloom en la Educación
La Taxonomía de Bloom es un sistema educacional lógico-psicológico creado para organizar y sistematizar los procesos de enseñanza y evaluación. Desde una perspectiva pragmática, Bloom buscó homologar los criterios mínimos de evaluación y establecer una relación lógica entre la educación escolar y superior. Su propuesta se basa en la psicología cognitiva y constructivista, tomando como referencia la psicología evolutiva de Piaget para respetar los procesos madurativos del estudiante. Aunque considera los dominios cognoscitivo, afectivo y psicomotor, su mayor desarrollo e impacto histórico se centran en el dominio cognoscitivo, organizado jerárquicamente en una progresión de complejidad creciente, representada habitualmente como una escalera:
- 1. Conocer: Describir, identificar y reconocer las partes componentes de un objeto de estudio.
- 2. Comprender: Clasificar, explicar y ejemplificar dichos componentes para asegurar que se entiendan antes de actuar.
- 3. Aplicar: Ejecutar, hacer y usar los conocimientos previamente comprendidos en ejercicios prácticos. (Los niveles 1 al 3 se consideran lo básico para manejar un contenido).
- 4. Analizar: Descomponer un todo ya identificado en sus partes constitutivas para observar, integrar y comparar el fenómeno de forma profunda.
- 5. Sintetizar: Nivel generativo que permite producir o construir resúmenes o conceptos superadores, logrando integrar incluso las contradicciones u opuestos de sus componentes.
- 6. Evaluar: Valorar el conocimiento adquirido, medir la efectividad de los pasos seguidos y diseñar o planificar estrategias y modelos de aprendizaje efectivos; este último nivel involucra fuertemente el dominio afectivo por el interés que se tiene que tener para aprender.
El Conductismo en la Educación: La Declaración de Watson
Surge con la declaración de Watson, quien propuso un manifiesto para que la psicología superara el estructuralismo y el funcionalismo de la época. Su objetivo principal era fundar una disciplina científica basada estrictamente en el estudio de la conducta manifiesta, eliminando los elementos filosóficos y metafísicos que, según él, interrumpían el ejercicio científico y afectaban la evidencia empírica. Para Watson, la psicología debía centrarse en lo que fuera registrable y observable, dejando atrás los procesos inferenciales e introspectivos.
Esta propuesta tomó como antecedentes el conexionismo de Thorndike y las investigaciones de Pavlov sobre el condicionamiento animal, bajo la premisa de que los seres humanos pueden ser estudiados mediante estudios comparados con animales. El programa conductista se define bajo la consigna de predecir y controlar la conducta. En el ámbito educativo, esto se tradujo en una búsqueda por automatizar hábitos y controlar procesos naturales a través de una ciencia que permitiera encontrar la conexión entre conductas. Skinner continuó y radicalizó este programa de Watson, suprimiendo cualquier filosofía de la educación para centrarse exclusivamente en el control del ambiente a través de estímulos y respuestas. En este contexto, se enfatiza el concepto de umbral de respuesta, indicando que un estímulo requiere una intensidad determinada para que el sujeto emita la conducta que se busca predecir y controlar.
Diferencias entre el primer y segundo Skinner
La diferencia radica en una evolución teórica y un cambio de estrategia ante la complejidad de la realidad:
- El primer Skinner: Diseñó un programa científico de conductismo radical enfocado en el campo estimular observable y medible, aislando variables. Su lógica descartaba lo epistemológico y buscaba predecir y controlar los actos mediante el control estricto del estímulo y sus leyes de reflejo (umbral, latencia, magnitud, etc.).
- El segundo Skinner: Representa una autocrítica o revisión de su propuesta radical tras enfrentar problemas de explicación, especialmente en el aula. Skinner admite que fue un error estratégico omitir ciertos componentes y comienza a validar e incorporar al análisis variables como la conciencia, los sentimientos, lo afectivo y la intencionalidad, reconociendo que el ser humano es mucho más que un autómata que responde mecánicamente a estímulos ambientales.
Psicología Cognitiva según Arancibia
El surgimiento de la psicología cognitiva representa un verdadero cambio epistemológico que vino a redefinir el programa de la psicología educacional. Bajo el modelo conductista clásico, la educación se limitaba a comparar desempeños individuales basándose de forma exclusiva en la conducta manifiesta. El cognitivismo quiebra este esquema al postular que existe un espacio intermedio crucial entre el estímulo ambiental y la respuesta del sujeto: el proceso cognitivo. En lugar de ver al estudiante como un receptor pasivo, el enfoque cognitivo concibe la mente humana como un sistema activo de procesamiento de información, estudiando funcionalidades como la atención, la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas.
Etapas del Desarrollo Cognitivo
Esquemas
El concepto de esquema debe entenderse como la unidad básica de la organización de la actividad mental, que evoluciona de forma permanente mediante un ciclo funcional impulsado por la necesidad. El desequilibrio es una condición constante del sujeto. La inteligencia es el resultado de la interacción genética entre la herencia biológica y el campo estimular, donde el esquema funciona como el mecanismo para lograr la concordancia del sujeto con el medio a través de la asimilación y la acomodación.
Esquema sensoriomotor (0 a 2 años)
Se define por la asociación entre percepciones y movimientos antes de la aparición del lenguaje. Se caracteriza por la transición entre el mundo interno (el yo, centro de satisfacción de necesidades) y el mundo exterior (lo que no se puede controlar de forma inmediata). El desarrollo consiste en ampliar el control interno hacia el exterior, desde acciones reflejas hasta la motricidad fina.
Etapa preoperacional (2 a 7 años)
Se caracteriza por la aparición del lenguaje y la capacidad de representación. En el pensamiento predomina la asimilación egocéntrica y el juego simbólico. El pensamiento suele ser rígido e irreversible. En el plano afectivo-moral, la simpatía hacia el adulto da paso a una valoración unilateral y al respeto, favoreciendo la obediencia y la moral heterónoma.
Pensamiento formal
En este estadio surge la necesidad crítica de coordinar intereses propios con los de los demás, lo que viabiliza la colaboración. Para colaborar, el sujeto se ve obligado a descentrarse, reconocer las
diferencias entre los intereses ajenos y propios (hacer distinciones entre A y B), y establecer una regla común y constante que no cambie. Esta búsqueda de constancia funciona como el organizador lógico que da paso a la racionalización, permitiendo comprender de manera operacional que en el mundo existen cantidades y lógicas reversibles. En el plano ético, la moral transita hacia la autonomía para asegurar que la coordinación sea justa y que los intereses comunes valgan. El documento enfatiza que este avance se consolida a través del juego; sin la experiencia del juego, este proceso se vuelve lento y complejo.
8. Pensamiento abstracto
El pensamiento abstracto se consolida en la adolescencia (a partir de los 11-12 años) y marca el paso de lo concreto a lo hipotético-deductivo. Los esquemas de la etapa anterior se vuelven insuficientes debido a los cambios biológicos y orgánicos del sujeto, lo que crea la necesidad de pensar más allá del campo vivencial y concreto. El adolescente ya no necesita el apoyo de la percepción para razonar, sino que es capaz de elaborar teorías y sistemas propios sobre el mundo.
Estas teorías surgen de sus propias elaboraciones y, en general, tienen como propósito transformar o mejorar las condiciones del mundo. De este modo, el pensamiento racional adquiere un carácter hipotético-deductivo, permitiendo analizar posibilidades, formular hipótesis y proyectar cambios futuros.
En el ámbito afectivo-moral, se produce una diferenciación entre el yo y la personalidad. El adolescente comienza a actuar en función de un programa de vida, construyendo pautas de relación y formas de ejercer roles sociales. Este programa de vida suele tener un carácter reformador, orientado a transformar aspectos de la realidad que considera necesarios. Finalmente, la adolescencia se supera cuando la personalidad deja de ser solo reformadora y se vuelve realizadora, logrando concretar sus proyectos e integrarse de manera activa en la sociedad adulta.
4. Esquemas
El concepto de esquema debe entenderse como la unidad básica de la organización de la actividad mental, que evoluciona de forma permanente mediante un ciclo funcional impulsado por la necesidad. Por tanto, el desequilibrio es una condición constante del sujeto, ya que surge de una necesidad o interés que rompe el estado previo. Esta necesidad impulsa una acción hacia el ambiente, el cual entrega una respuesta. A partir de esta interacción, el sujeto asimila la nueva información incorporándola a sus estructuras previas.
Sin embargo, el proceso no termina ahí, pues la estructura debe acomodarse para integrar lo nuevo, lo que a su vez genera un nuevo estado de equilibrio más estable y, de forma contraria, hace emerger nuevas necesidades. Por tanto, la inteligencia es el resultado de esta interacción genética entre la herencia biológica y el campo estimular, donde el esquema funciona como el mecanismo para lograr la concordancia del sujeto con el medio. Es fundamental comprender que toda conducta (motriz, intelectual o afectiva) responde a este ciclo de asimilación y acomodación.