Fundamentos del Juego: Teorías y Características Esenciales en la Educación Física
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1. Definición de Juego
Según la Real Academia Española (RAE), en primer lugar, se otorga el significado de "acción de jugar". Este es el sentido más preciso y genuino, lo que nos conduce a pensar que las demás semantizaciones son el resultado de la transmisión de esta idea más allá de su núcleo de significado original.
Perspectivas de diversos autores
Son muchos los autores que han ofrecido definiciones sobre el juego y sería muy extenso reproducirlas todas. Por ello, vamos a sintetizar las definiciones en cuatro grandes grupos, siguiendo la clasificación de J. Paredes Ortiz:
- Sully (1902) y Millar (1968): Consideran que el término juego no debe ser usado como sustantivo, sino como un adverbio que nos permita describir cómo y en qué condiciones se realiza la acción de jugar. Desde esta perspectiva, el elemento específico del juego es la libertad de elección y la ausencia de coacción.
- Ch. Bühler (1931), K. Bühler (1933), Rüssell (1965) y Avedon-Sutton-Smith (1971): Afirman que el juego se define por una dinámica de placer funcional y de tensión hacia el gozo.
- Piaget (1961): Entiende el juego como un proceso de participación en el medio que permite la asimilación de la realidad para incorporarla al sujeto.
- Dehoux (1965), Bekoff (1972), Norbeck (1974) y Blanchard-Cheska (1986): Insisten en los elementos biológicos y culturales que este implica.
Podemos intentar dar una definición uniendo los aspectos característicos del juego, concluyendo que se trata de una actividad alegre, placentera y libre que se desarrolla dentro de sí misma, sin responder a metas extrínsecas. Implica a la persona en su globalidad, proporcionándole medios para la expresión, la comunicación y el aprendizaje.
Rasgos y Características del Juego
A continuación, se presentan los rasgos más aceptados por la comunidad educativa y deportiva:
- El juego es fuente de alegría, júbilo y placer: Una de las motivaciones más importantes para participar en un juego es la diversión que proporciona la realización de la tarea propuesta. La comprobación de esta característica es sencilla mediante la observación directa de cualquier grupo realizando una actividad lúdica.
- El juego constituye un fin en sí mismo: No supone un medio para conseguir ninguna otra cosa posterior; lo verdaderamente importante es el acto de jugar, no lo que se pueda conseguir al ganar.
- El juego es espontáneo, voluntario y libremente elegido: De la característica anterior se deduce que debe ser una elección libre. Esta característica encierra una paradoja: el juego es algo libremente aceptado, pero con normas de obligado cumplimiento. La normativa es necesaria para la propia existencia del juego y, por ello, no puede negarse.
- El juego propicia el aprendizaje: Debemos entender que un juego es, en esencia, un problema a resolver. Gana aquel que ha pensado la mejor solución válida según el reglamento y es capaz de ejecutarla de forma eficaz. No obstante, jugar no siempre implica la necesidad de ganar. Los psicólogos infantiles destacan su importancia para determinar el estadio evolutivo de la inteligencia observando, entre otros aspectos, los juegos que el niño realiza.
- El juego es una forma de expresión: La actividad lúdica es estudiada con frecuencia como una forma de representación simbólica de sentimientos, preocupaciones y experiencias personales.
- El juego implica una participación activa: No se puede jugar siendo un simple espectador. Es importante no confundir esto con la idea de que siempre requiere una actividad física intensa; existen multitud de juegos sedentarios que no dejan de ser considerados como tales.
- El juego posee puntos de encuentro con las "conductas serias": En algunos casos, los juegos infantiles suponen un entrenamiento para conductas que no les están permitidas por su peligrosidad, permitiendo imaginar dichas tareas. El ejemplo más evidente es el de los niños y niñas que juegan con muñecas o asumen roles de adultos.
- El juego constituye un "mundo aparte": El juego absorbe al jugador hasta el punto de perder la noción del espacio y el tiempo. Esto ocurre frecuentemente en los niños, quienes pueden olvidar la hora de regresar a casa por estar inmersos en la actividad con sus amigos. El juego tiene puntos de encuentro con la realidad cotidiana y otros que la excluyen de ella.