Fundamentos y Evolución de la Tipografía: Historia, Anatomía y Clasificación

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Anatomía del Tipo

El tipo es igual al modelo o diseño de una letra determinada. La tipografía es el arte y la técnica de crear y componer tipos para comunicar un mensaje; también se ocupa del estudio y clasificación de las distintas fuentes tipográficas. Una fuente tipográfica se define como el estilo o apariencia de un grupo completo de caracteres, números y signos, regidos por unas características comunes. Por su parte, una familia tipográfica, en tipografía, significa un conjunto de tipos basado en una misma fuente, con algunas variaciones (tales como el grosor y la anchura), pero manteniendo características comunes. Los miembros que integran una familia se parecen entre sí, pero tienen rasgos propios.

Partes que componen un tipo

  • Altura de las mayúsculas: Es la altura de las letras de caja alta.
  • Altura X: Altura de las letras de caja baja (las letras minúsculas), excluyendo los ascendentes y los descendentes.
  • Anillo: Es el asta curva cerrada que forman las letras "b, p y o".
  • Ascendente: Asta que contiene la letra de caja baja y que sobresale por encima de la altura x, tales como las letras "b, d y k".
  • Asta: Rasgo principal de la letra que la define como su forma o parte más esencial.
  • Astas montantes: Son las astas principales u oblicuas de una letra, tales como la "L, B, V o A".
  • Asta ondulada o espina: Es el rasgo principal de la letra "S" en mayúscula o "s" en minúscula.
  • Asta transversal: Rasgo horizontal de las letras "A, H, f o t".
  • Brazo: Parte terminal que se proyecta horizontalmente o hacia arriba y que no se encuentra incluida dentro del carácter, tal como se pronuncia en la letra "E, K y L".
  • Cola: Asta oblicua colgante que forman algunas letras, tales como la "R o K".
  • Descendente: Asta de la letra de caja baja que se encuentra por debajo de la línea de base, como ocurre con la letra "p y g".
  • Inclinación: Ángulo de inclinación de un tipo.
  • Línea base: La línea sobre la que se apoya la altura.
  • Oreja: Es la terminación o terminal que se le añade a algunas letras tales como "g, o y r".
  • Rebaba: Es el espacio que existe entre el carácter y el borde del mismo.
  • Serif, remate o gracia: Es el trazo o terminal de un asta, brazo o cola.

Historia de la Tipografía

El origen de nuestros actuales alfabetos se remonta a la antigüedad, en el primigenio uso de signos y símbolos para representar elementos naturales y actividades cotidianas. Debemos remontarnos al año 3.500 a.C., con una tablilla caliza hallada en la ciudad de Kish (Babilonia). Más tarde, los sumerios desarrollaron ideogramas; este sistema dio lugar al sistema cuneiforme sumerio de escritura, basado en sílabas que imitaban el lenguaje hablado (2.800 a.C.), que utiliza lo que podemos considerar como el primer alfabeto, cuyas letras se imprimían sobre arcilla usando una cuña.

Sobre el año 1.500 a.C. se desarrollaron en Egipto tres alfabetos: jeroglífico, hierático y demótico. Los fenicios adoptaron este alfabeto egipcio 1.000 años antes de Cristo y lo transmitieron por el mundo civilizado, de tal forma que poco después fue adoptado también por los hebreos y los arameos, sufriendo con el tiempo una evolución propia en cada una de estas culturas. También fue adoptado por etruscos y griegos, y de ellos pasó a los romanos, quienes en el siglo I ya manejaban un alfabeto idéntico al actual, a falta de la J, la W y la V.

El Imperio Romano fue decisivo en el desarrollo del alfabeto occidental por crear un alfabeto formal realmente avanzado y por dar la adecuada difusión a este sistema por toda la Europa conquistada, ya que muchas lenguas que no tenían sistema propio de escritura adoptaron el alfabeto romano o latino. La escritura romana adoptó tres estilos fundamentales: Quadrata (mayúsculas cuadradas romanas, originalmente cinceladas en piedra), Rústica (versiones menos formales y más rápidas en su ejecución) y Cursiva (modalidades de inclinación de las mayúsculas).

En Occidente, el alfabeto romano fue evolucionando y, en el siglo X, en el monasterio de St. Gall (Suiza), se desarrolló un nuevo tipo de letra comprimida y angulosa: la letra gótica. Esta era más rápida de escribir y aprovechaba mejor el papel, factores importantes pues la demanda de escritos se había incrementado notablemente. Estos escritos se realizaban a mano, primeramente en pergaminos y luego, a partir del año 1.100, en papel. La letra gótica se difundió por toda Europa, surgiendo diferentes variantes (Textura, Littera Moderna, Littera Antiqua, Minúscula de Niccoli, etc.).

En 1.450 se produjo uno de los hechos más importantes para el desarrollo de la tipografía y de la cultura humana: Johann Gutenberg (1398-1468) inventa a la vez los caracteres móviles y la prensa, creando la imprenta. El primer texto occidental impreso fue la Biblia. El trabajo de la imprenta de Gutenberg posibilitó el uso de nuevos tipos de letra. En 1470, Nicolas Jenson graba el primer tipo en estilo romano inspirándose en las Quadratas romanas; en 1.495, Francesco Griffo diseña el tipo conocido como Bembo; en 1.501, Francesco de Bolonia diseña para el veneciano Aldo Manucio el primer tipo mecánico cursivo; y en 1.545, el impresor francés Claude Garamond crea una fundición y comienza a fundir un tipo más informal que la letra romana trajana, basado en el trazo de la pluma de ave.

Desde entonces, multitud de tipógrafos aportaron su granito de arena a la creación de nuevas fuentes, entre los que destacan Alberto Durero, Giambattista Bodoni, Fournier, Didot, Caslon, Baskerville y, ya en el siglo XX, Max Meidinger (creador de la fuente Helvetica en 1.957), Cooperplate y Novarese.

Familias Tipográficas

Las familias tipográficas fundamentales para el trabajo son seis: Romano antiguo, Romano moderno, Egipcio, Palo seco, Caracteres de escritura y Caracteres de fantasía. Además, existen cuatro modificaciones relevantes: caracteres de palo seco modificados, con perfil interior/exterior, caracteres de escritura ligados y caracteres de escritura sin ligar.

Clasificación y características

  • Romana antigua: Se caracteriza por el vigor y fuerza de sus rasgos, y la anchura de su trazo, relativamente uniforme. La gracia o trazo terminal une normalmente el asta o trazo principal de la letra con una curva, dando como resultado proporciones abiertas. Las de trazo fino y medio son fáciles de leer, siendo adecuadas para libros y otros textos amplios.
  • Romano moderno o de transición: Los contrastes entre los trazos finos y los gruesos son algo más marcados. No se aprecia la curva que une la gracia con el asta de la letra. El peso en las letras redondas se distribuye simétricamente. Se utiliza para libros de texto, aunque la letra negrita es más adecuada para textos breves, como anuncios y folletos.
  • Egipcia: Su rasgo más importante es la intensidad y el grosor de su remate, así como la escasa diferencia entre los trazos verticales y horizontales. También se caracterizan por sus pies rectangulares y gruesos. No funcionan bien en textos largos, pero son muy adecuadas para la publicidad; en titulares, aportan una expresión de fuerza.
  • Palo seco (Sans Serif): Sus trazos son de un grosor uniforme y son frecuentes los diseños geométricos. Es el único estilo que permite variaciones en la familia (de la superfina a la supernegra), así como en la horizontalidad y verticalidad. Es la tipografía más usada en publicidad, pero no es aconsejable en textos amplios porque causa fatiga visual.
  • Palo seco modificado: Sus caracteres tienen remates muy pequeños y presentan mayor contraste entre trazos gruesos y finos que los caracteres de palo seco habitual. Son adecuados para textos extensos, pues sus pequeñas gracias reducen la verticalidad y facilitan la lectura.
  • Escritura (Script): Imitan la escritura caligráfica manual. No es adecuada para la composición de textos largos; se basa en los trazos de un pincel o la pluma. Es útil para envolturas o rótulos fuera del texto principal.
  • Fantasía: Es un grupo con gran diversidad de caracteres. Son muy llamativas, peculiares y ornamentadas, produciendo un gran impacto. Están basadas en trazos de pluma y pincel, como la letra gótica. Algunos diseños son ilegibles, por lo que funcionan mejor en tamaños grandes y se utilizan normalmente en palabras aisladas o frases muy cortas.

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