Fundamentos de la Ética de Reiner: Valores, Egoísmo y Moralidad
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Resumen de Reiner: La naturaleza del bien y el mal
Reiner parte de una observación fundamental: todo lo que existe se nos presenta como grato, ingrato o indiferente. A ese núcleo objetivo que hace que algo sea digno de aprecio lo denomina valor, y a su contrario, disvalor. Los valores no se inventan, sino que se descubren en la realidad.
Tipología de los valores
Existen dos tipos fundamentales de valores:
- Valores condicionados por la necesidad: Su valor depende de que resulten útiles a alguien. Se subdividen en:
- Relativos a sí: Satisfacen la necesidad propia y son solo subjetivamente importantes.
- Relativos a otros: Satisfacen la necesidad ajena y son objetivamente importantes.
- Valores absolutos: Su valor reside en lo que son en sí mismos, independientemente de su utilidad. Son gratos incluso cuando perjudican (por ejemplo, la valentía del enemigo nos inspira respeto aunque nos dañe) y son siempre objetivamente importantes.
La fórmula clave de Reiner establece que los valores objetivamente importantes equivalen a la suma de los valores absolutos más los valores relativos a otros. La vida ocupa un lugar especial: como bien propio es un valor condicionado por la necesidad, pero contemplada objetivamente es un valor absoluto, el soporte de todo lo demás y el valor de los valores.
El egoísmo y su legitimidad
Reiner reconoce que cada persona tiene derecho legítimo a satisfacer sus propias necesidades, clasificándolas en:
- Vitales: Indispensables para existir.
- De desarrollo: Favorecen las capacidades.
- De comodidad: Ni vitales ni dañinas.
- Nocivas: Dañan la salud.
El egoísmo pierde su legitimidad en dos situaciones: cuando colisiona con valores objetivamente importantes y cuando satisface necesidades nocivas. La exigencia moral de renuncia presenta una gradación: es más rigurosa la exigencia negativa (no atentar), menos rigurosa la de proteger y aún menos la de realizar activamente.
Distinciones en la vida moral
Es crucial diferenciar entre lo bueno y lo malo frente a lo moralmente verdadero y falso:
- Lo bueno y lo malo: Opera ante la colisión entre un valor subjetivo y uno objetivo. El problema es de voluntad: el agente sabe qué debe hacer pero batalla para quererlo.
- Lo moralmente verdadero y falso: Opera ante la colisión entre dos valores objetivamente importantes. El problema es de conocimiento: el agente quiere hacer el bien pero desconoce cuál opción es la correcta.
Para orientarse, Reiner propone principios de preferencia: prevalece el valor de mayor jerarquía, las exigencias negativas preceden a las positivas, a igual valor prevalece el mayor en cantidad, y es decisiva la urgencia de la carencia a eliminar.
Mal ordinario frente a la maldad
Reiner distingue dos formas de mal:
- Mal ordinario: Consiste en anteponer un valor subjetivo a uno objetivo por egoísmo. Es la forma más frecuente, motivada por el interés propio.
- Maldad: Consiste en destruir deliberadamente un valor objetivo sin buscar beneficio propio. El disvalor es el fin en sí mismo; es más rara pero más grave.
Ante la objeción relativista, Reiner sostiene que la distinción moral fundamental no depende de los valores particulares, sino de las categorías generales de valor (subjetivo versus objetivo), las cuales son absolutas.