Fundamentos de la Ética y la Moral: Acción Humana y Conciencia
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1. La ética como reflexión sobre la acción moral
El comportamiento animal se caracteriza por el instinto, mientras que la acción humana se define por el aprendizaje y el comportamiento abierto y libre. La conciencia moral nos permite juzgar las acciones como buenas o malas.
1.1 Moral y ética
La moral es el conjunto de juicios relativos al bien y al mal destinados a dirigir la conducta de las personas. Ejemplo: el deber de respetar a los mayores, la prohibición de apropiarse de lo ajeno o el cumplimiento de las normas.
La ética es una reflexión sobre la moral. Se pregunta por qué consideramos válidos unos comportamientos y otros no. La moral y la ética se distinguen y se complementan. Según Aranguren, la moral es una "moral vivida", mientras que la ética es una "moral pensada". Desde el comienzo de la humanidad, ha existido un gran interés por regular, mediante normas, las acciones de las personas.
1.2 Carácter, conciencia y madurez moral
El ser humano, ante una situación, reflexiona y toma una decisión actuando de acuerdo con ella. La libertad es la capacidad para decidir y elegir entre varias opciones. Cuando el ser humano actúa de acuerdo a las costumbres y de manera correcta, es moral. Y cuando se salta las normas y actúa de manera incorrecta, es amoral.
El carácter se forja día a día con nuestras acciones y, a la vez, influirá en nuestras acciones concretas. A una persona respetuosa le será más fácil respetar a los demás. Nuestra conciencia moral va creciendo progresivamente.
Kohlberg afirma que todas las personas seguimos unos esquemas universales de razonamiento, pasando por tres niveles:
Nivel preconvencional
En este nivel, las normas se respetan solo teniendo en cuenta las consecuencias de premio o de castigo. Se divide en:
- Estadio 1: Obediencia y miedo al castigo. No hay autonomía, sino que son agentes externos los que dictan lo que hay o no que hacer. Es el estadio propio de la infancia y de algunos adultos, como los delincuentes.
- Estadio 2: Favorecer los propios intereses. Asumimos las normas si nos favorecen. Las cumplimos por egoísmo. Es propio de los niños y de los adultos que dicen: "te respeto si me respetas".