Fundamentos de la Ética: Del Acto Moral a la Búsqueda de la Felicidad en Aristóteles y Epicuro

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El Acto Moral

Se consideran actos morales aquellas acciones que son susceptibles de ser aprobadas o rechazadas por la sociedad. Las personas realizan acciones de forma consciente o inconsciente, voluntaria o involuntariamente. Sin embargo, para que un acto pueda ser juzgado como moral, debe realizarse de manera consciente y voluntaria. Sin estas condiciones, la persona no es libre para elegir si actúa de una u otra forma. Estos actos humanos tienen consecuencias sociales, es decir, pueden ser valorados positiva o negativamente por los demás.

El Juicio Moral

Un juicio es toda proposición u oración en la que se afirma o se niega algo de un sujeto. Existen diferentes clases:

  • Juicios de hecho: Describen un hecho o afirman algo sin expresar una opinión personal.
  • Juicios de valor: Afirman o niegan el valor de algo determinado, según esté o no de acuerdo con unas normas de referencia que quien emite el juicio considera como válidas.
  • Juicio moral: Es un tipo de juicio de valor cuyas normas de referencia son morales y, como consecuencia, valora una acción o una conducta determinadas.

Los Valores Morales

Un valor moral es la cualidad que poseen las acciones humanas según hagan avanzar o no al sujeto en su proceso de humanización. En la filosofía, las teorías éticas se pueden clasificar principalmente en dos grandes grupos:

Éticas de fines (Teleológicas)

Afirman que el ser humano tiene un fin determinado en la vida y que las acciones son buenas o malas en función de si nos acercan a ese fin.

Éticas del deber (Deontológicas)

Buscan la manera de garantizar que las normas morales puedan ser universales y obligatorias para todos, independientemente de las consecuencias o fines de las acciones.

La Ética de Aristóteles: El Aristotelismo

La ética aristotélica es una ética finalista, ya que considera que el interés de las acciones humanas se orienta a conseguir unos fines concretos. Sigue el eudemonismo, porque el fin último que persigue es la felicidad (eudaimonia).

Los Bienes y la Felicidad

Aristóteles observa que los seres humanos, cuando piensan y actúan, lo hacen para conseguir unos fines que el filósofo llama bienes. El bien supremo, aquello por lo que los seres humanos trabajan no como un medio para conseguir algo, sino como un fin en sí mismo, es la felicidad. El filósofo muestra que la felicidad de cada ser consiste en el ejercicio de la actividad que le es más propia: la actividad racional.

Las Virtudes

Para alcanzar la felicidad, es necesario desarrollar las virtudes. Aristóteles distingue dos tipos:

  • Virtudes intelectuales (dianoéticas): Son los medios de los que se vale el ser humano para ejercer la actividad de la razón, como la sabiduría y la prudencia.
  • Virtudes morales (éticas): Son la fuerza que lleva al ser humano a actuar de modo que consiga alcanzar el bien propuesto. Aristóteles las define como el término medio entre dos extremos viciosos (uno por exceso y otro por defecto).

La Ética de Epicuro: El Epicureísmo

Los epicúreos buscaban una vida tranquila y sin perturbaciones. Se les llamó hedonistas porque el fin que buscaban era el placer (hedoné), pero alcanzado por medio de la razón y la prudencia.

El Placer como Fin

Para Epicuro, la felicidad reside en la ausencia de preocupaciones (ataraxia) y de dolor físico (aponía). El verdadero placer no consiste en los excesos, sino en un estado duradero en el que el alma está tranquila y el cuerpo no tiene dolor.

La Virtud como Camino

La virtud es el camino para conseguir este estado de placer y consiste, fundamentalmente, en la tranquilidad de ánimo. La persona virtuosa es quien posee la técnica y la sabiduría para calcular y elegir aquellas acciones que le proporcionen el máximo placer con el mínimo dolor posible.

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