Fundamentos del Conflicto Dramático y la Dinámica de la Intriga Teatral

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Tipos de conflictos dramáticos

Desde luego, si el protagonista consigue su objetivo sin ninguna complicación, el drama como tal no tiene razón de ser. Existen hasta cuatro tipos de conflictos si atendemos a su esquema más básico:

1. Conflicto interno

Un personaje no está seguro de sí mismo o no conoce las razones profundas de sus emociones o deseos. Estos conflictos se suelen exponer en los monólogos; también se pueden proyectar a otros personajes, objetos y animales.

2. Conflicto por la relación

Ocurre cuando se enfrentan las metas, mutuamente excluyentes, del protagonista y el antagonista. Es el más habitual de todos.

3. Conflicto de situación

Los personajes luchan contra un presente heredado de su pasado.

4. Conflicto social

Es la lucha del hombre contra su entorno, las leyes y costumbres de la comunidad. Sobre todo lo encontramos en el teatro político.

5. Conflicto sobrenatural

Tiene lugar entre un personaje y una fuerza no humana. Es muy propio del teatro simbolista e, incluso, de aquellas obras de teatro en las que lo misterioso y el mundo de ultratumba predominan.

Matices del conflicto

Hay varios matices que pueden afectar, enriquecer o condicionar un conflicto: por ejemplo, la situación (que ayuda a hacer creíble o no el propio conflicto), los estados de ánimo de los personajes, sus relaciones emocionales, las sociales y, por supuesto, el carácter o rasgos de la personalidad que los define, física y psíquicamente.

La Intriga y la Acción

Una vez el conflicto está dado, el protagonista tiene que desarrollar una estrategia para conseguir su objetivo: la ordenación de sus actos y sus inmediatas consecuencias en el desarrollo de la obra es la intriga. Dentro de ella transcurre la acción, por lo que la acción es el movimiento interno y la intriga el externo y visible.

Rafael Casado, en El abecedario del teatro (1992), lo definió como: «la sucesión de incidentes en la trama de una obra a partir del conflicto planteado, que se va complicando hasta llevar al embrollo o nudo de esta, buscando así el interés del espectador».

Salvo en el caso de que hagamos un estudio muy exhaustivo de una obra teatral al completo, no es necesario especificar la intriga del texto a comentar ya que, con total seguridad, nos faltarán datos para valorarla en conjunto. En todo caso, si el profesor decide proyectar una obra de teatro, es posible que los estudiantes puedan debatir de qué modo se ha ido articulando la intriga (sucesión de incidentes) de la obra y si les ha producido un tipo de efecto como espectadores.

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