Fundamentos de Climatología y Biogeografía de la Península Ibérica y Canarias

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El Climograma: Representación de Temperaturas y Precipitaciones

Los climogramas son gráficos en los que se representan las temperaturas y las precipitaciones de un lugar a lo largo de un año. Es una manera sencilla para reconocer el clima de un lugar.

Cómo hacer un climograma

Se dibuja en una gráfica siguiendo estos pasos:

  • En el eje vertical izquierdo se colocan las temperaturas (ºC).
  • En el eje horizontal se sitúan los meses del año (doce espacios, con el nombre de cada mes en el centro).
  • En el eje vertical derecho se representan las precipitaciones (mm).

En cada eje deben aparecer las unidades (grados centígrados y milímetros), teniendo en cuenta que la escala de precipitaciones debe equivaler al doble que la de temperaturas a la misma altura. Por ejemplo, si en la escala de temperaturas marcamos 5, en la de precipitaciones deberá figurar 10.

Después, se señalan los puntos de temperatura de cada mes y se unen con una línea roja. Las precipitaciones se representan mediante barras azules, una para cada mes.

La zona que aparece cuando se cruzan la curva de temperatura y las precipitaciones se llama periodo seco, y observando el eje horizontal se puede determinar cuándo comienza y cuándo termina. La presencia o ausencia de este periodo, junto con la evolución de las temperaturas y las precipitaciones durante las estaciones, permite caracterizar un clima y entender la vegetación de ese lugar.

Concepto de Microclima

El microclima es un clima local de características distintas a las de la zona en la que se encuentra, que condiciona la actividad de los organismos que habitan en ese espacio reducido. Depende sobre todo de la orientación y el relieve. Según hacia dónde mire una zona (sur, este, oeste o norte), recibe más o menos sol y calor en distintas horas del día. Además, el relieve y la vegetación protegen del frío y del viento, creando condiciones climáticas propias que pueden permitir el crecimiento de una vegetación especial.

Dinámica de la Vegetación

Los cambios que ocurren en el paisaje vegetal se deben a la propia evolución de la vegetación, porque esta va cambiando según las condiciones del medio, y también por las modificaciones que provoca el ser humano. Estos cambios no pasan por casualidad, sino que siguen unas pautas concretas llamadas sucesiones.

La vegetación de un ecosistema tiende a llegar a un estado llamado clímax o comunidad climácica, que es un estado teórico de máxima estabilidad y de mayor eficiencia ecológica. El proceso que sigue la vegetación hasta llegar a ese clímax se llama sucesión, y el conjunto de etapas por las que va pasando desde el ecosistema inicial (cada vez con más complejidad) se llama serie evolutiva.

Sucesión Ecológica

Por tanto, una sucesión ecológica es un proceso de evolución que ocurre porque el ambiente físico se modifica, ya sea por causas internas o externas a la comunidad. Este proceso termina cuando se forma un ecosistema biológicamente estable (el clímax), que puede mantenerse por sí mismo.

Las sucesiones pueden ser de dos tipos:

  • Progresivas: Cuando la vegetación avanza hacia fases más maduras, estables y desarrolladas (hasta el clímax).
  • Regresivas: Cuando va hacia fases más degradadas.

En la gestión de la vegetación es muy importante saber si se está avanzando (progresión) o retrocediendo (regresión). Para eso, hay que identificar la serie de vegetación y su dinámica, porque cada serie tiene unas etapas de regresión que se reconocen por especies características, que actúan como bioindicadores y nos indican en qué estado de evolución o regresión está la vegetación.

Conceptos Fundamentales de Fitogeografía

La fitocenosis es el conjunto de especies vegetales que viven en una zona determinada y que forman una comunidad, porque comparten unas mismas condiciones ambientales, como el clima, el suelo o la humedad. No es solo una mezcla de plantas, sino una comunidad en la que las distintas especies se relacionan entre sí y ocupan un lugar dentro del ecosistema.

La vegetación potencial es la vegetación que habría de forma natural en un lugar si no hubiera intervención humana y si el ecosistema hubiera podido evolucionar hasta su estado más estable. Es decir, representa la comunidad vegetal que mejor se adapta a las condiciones de ese sitio (clima, suelo, relieve, etc.) y que correspondería al estado de equilibrio o clímax.

El piso bioclimático es cada una de las franjas o niveles en los que se divide un territorio según sus condiciones de clima, sobre todo la temperatura y las precipitaciones. Cada piso tiene unas características ambientales concretas, y por eso en cada uno se desarrolla una vegetación diferente, adaptada a esas condiciones.

La Cliserie

La cliserie es una forma de representar cómo va cambiando la vegetación en un territorio según cambian las condiciones del medio, sobre todo con la altitud (y también con la orientación, temperatura o humedad). Es decir, muestra cómo, al subir una montaña, van apareciendo distintos tipos de vegetación porque el clima no es el mismo en todas las zonas: abajo hace más calor, y conforme subes bajan las temperaturas y cambian también la humedad y el suelo.

En una montaña mediterránea, una cliserie podría estructurarse así:

  • Zona baja: Matorral y bosque mediterráneo (encinas, pinos).
  • Zona media: Bosques más frescos (quejigos o robles).
  • Zona alta: Matorrales de montaña o pastos.
  • Cima: Vegetación muy escasa, adaptada al frío y al viento.

Tipos de Formaciones Vegetales

  • Pastizales y estepas: En las zonas de mayor altitud, dominadas por plantas herbáceas y algunos pequeños matorrales.
  • Matorrales (espinosos) de montaña: En estos matorrales predominan las formas rastreras y almohadilladas de arbustos (Erinacea sp.).
  • Bosques perennes de altura: Dominados por especies de pinos de montaña y abetos.
  • Bosques caducifolios: Formados por hayedos y robledales. Sobre estos se entrelazan pequeñas formaciones boscosas formadas por otras especies caducifolias como arces, serbales, abedules y avellanos. Forman los llamados bosques mixtos caducifolios.
  • Bosques caducifolios esclerófilos: Bosques menos llamativos y de menor talla formados por especies de arces, serbales y mostajos, más resistentes a la sequía, acompañados de olmos (Ulmus sp.) y majuelos (Crataegus sp.).
  • Bosques marcescentes: Formados por quejigales y rebollares. Pueden mezclarse con los anteriores dando lugar a formaciones mixtas.
  • Bosques esclerófilos: Bosques adaptados a los periodos secos. Son los denominados bosques mediterráneos y ocupan la mayor parte de la Península Ibérica. Formados por encinas, carrascas, alcornoques, pinares y sabinares.
  • Matorrales xerófilos: Forman maquias o garrigas (matorrales) y estepas dominadas por matas y arbustos resistentes a la sequía. Suelen acompañarse de algunas especies arbóreas. Son el resultado de la degradación de los bosques esclerófilos.

Regiones Biogeográficas

La Región Eurosiberiana

La región Eurosiberiana es propia del norte y noroeste peninsular. Goza de temperaturas suaves y veranos húmedos, lo que favorece el desarrollo de la vegetación. Coincide con la popularmente llamada "España verde". La cubierta forestal estuvo dominada por los bosques caducifolios, principalmente de robles y hayas.

La vertiente atlántica de esta región la ocupan los bosques caducifolios con especies como las hayas (Fagus sylvatica) y los robles (Quercus robur, Q. petraea). Tejos (Taxus baccata), fresnos (Fraxinus sp.), arces (Acer sp.) y los mostajos y serbales (Sorbus sp.) acompañan a hayas y robles.

En la zona pirenaica, las formaciones boscosas son de pináceas como el abeto (Abies alba) y los pinos (Pinus sylvestris, P. uncinata), que se alternan con los bosques caducifolios en los valles de mayor humedad. En la parte más meridional del Pirineo, por su orientación a solana y su protección de los vientos húmedos del Atlántico, aparecen condiciones propias tanto para las especies eurosiberianas como para las mediterráneas, destacando entre ellas el pino silvestre (Pinus sylvestris), el quejigo (Quercus faginea) y el roble pubescente (Quercus humilis). La degradación de estos bosques da lugar a matorrales de poca envergadura formados por brezos (Erica sp.), aliagas (Ulex sp.) y junciformes (como la Genista sp. y el Cytisus sp.).

La Región Mediterránea

La región Mediterránea, que se corresponde con la llamada "España parda", ocupa el 80% de la Península y Baleares. Se caracteriza por unos veranos cálidos y secos, condiciones que someten a la vegetación a un notable estrés hídrico. Estuvo ocupada por bosques perennifolios, donde predominaba la encina y, en algunos lugares, el pino carrasco. Sin embargo, dependiendo del clima y de los suelos, estas especies daban paso a otras como, por ejemplo, las sabinas o, en las zonas más áridas, a formaciones abiertas de especies herbáceas o matorral.

Los bosques arbóreos que todavía pueblan esta región son bosques de especies de hojas perennes y duras, capaces de soportar periodos secos prolongados. Son los llamados bosques esclerófilos. Las especies más importantes son las encinas y carrascas (Quercus ilex ssp. ilex y Q. ilex ssp. ballota), los alcornoques (Q. suber), los melojos (Q. pyrenaica), los quejigos (Q. faginea), los algarrobos (Ceratonia siliqua) y los acebuches (Olea europaea ssp. sylvestris).

Por degradación, pueden transformarse en matorrales xerófilos adaptados a ambientes secos, ricos en labiadas (Thymus sp., Lavandula sp., Rosmarinus officinalis, etc.), jaras (Cistus ssp.) y estepas de gramíneas como el esparto (Stipa tenacissima). En esta región son muy importantes los pinares (Pinus halepensis, P. nigra, P. pinaster y P. pinea) y los enebrales (Juniperus sp.) junto con los sabinares (Juniperus phoenicea y J. thurifera).

La Región Macaronésica

La región Macaronésica, a la que pertenecen las Islas Canarias, está expuesta a influencias contrapuestas: por un lado, a las masas de aire frescas y húmedas aportadas por los vientos alisios y, por otro, en algunas ocasiones, a los vientos saharianos secos y cálidos. A su vez, las diferencias de orientación y de altitud determinan una gran diversidad de ambientes.

En las islas de mayor altitud se puede observar una secuencia, desde la costa hacia la cumbre, que va desde las comunidades vegetales adaptadas a condiciones subdesérticas, en las zonas más áridas; pasando por bosques perennifolios dominados por laureles en las zonas más húmedas (la famosa laurisilva); hasta llegar a los pinares e incluso a la vegetación de alta montaña.

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