Fundamentos de la Atención Sanitaria: Salud, Enfermedad y Relación con el Paciente

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Conceptos fundamentales: Salud y Enfermedad

Primero de todo, me gustaría explicar qué son para mí la salud y la enfermedad.

La Salud es un estado en que un ser vivo no tiene ninguna lesión, no padece una enfermedad y ejerce con normalidad sus funciones.

Ahora bien, la Enfermedad se entiende como un estado opuesto al concepto de salud. Es aquello que origina una alteración del funcionamiento normal del organismo de un ser. Se expresa mediante síntomas y signos, y a lo largo del tiempo sigue una evolución determinada que depende de la edad y la genética del sujeto. En el transcurso de la enfermedad, el paciente sufre reacciones psicológicas que determinan su sufrimiento.

Tipos de pacientes

Cuando hablamos de paciente enfermo, distinguimos varios tipos:

  • Por edad: niños, adolescentes, adultos o ancianos.
  • Por gravedad: enfermedad leve, crónica o terminal.
  • Por condiciones: tratamiento doloroso o no, hospitalización larga o corta, cambios físicos o condición de extranjero.

El trabajo y las obligaciones de un sanitario es saber y poder distinguir cada tipo de paciente, ofreciendo ayuda y apoyo profesional.

La Personalidad y la Conducta

Es muy importante poder determinar la personalidad de cada paciente. La personalidad se compone de dos componentes:

  • Carácter: se forma a lo largo de la vida y depende del ambiente del individuo.
  • Temperamento: es la base genética, que no cambia.

Influyen varios factores como los intelectuales (la educación, el entorno familiar, la cultura, el tipo de sociedad a la que pertenece). Otros factores son los aspectos volitivos, afectivos (la emoción), los somáticos y fisiológicos. Hay que añadir la conducta del individuo, que depende de la situación y la motivación de los hechos.

Mecanismos de defensa ante el diagnóstico

Una vez hospitalizado, el enfermo recibe el diagnóstico y empieza a sufrir reacciones psicológicas importantes, denominadas mecanismos de defensa:

  1. Negación: niega el diagnóstico y busca la opinión de otro profesional.
  2. Ira: arremete contra todos, siente rabia y enfado; todos son culpables de su desgracia. El sanitario se enfrenta a esta fase con la técnica del espejo: "Si a mí me pasa esto, yo también reaccionaría así".
  3. Intelectualización: el paciente razona sobre su situación, pero no está basada en la realidad.
  4. Negociación: hace pactos consigo mismo con la esperanza de curarse.
  5. Racionalización: etapa en la cual justifica cada acto o conducta suya.
  6. Depresión: destacada por la tristeza, el llanto, el miedo, el aislamiento y la frustración.
  7. Aceptación: es el compromiso con la realidad; es la fase más difícil para él y la familia.

La labor del profesional sanitario

En estos casos es muy importante la correcta actuación del sanitario. Su ayuda principal es dar información empática, sincera y cálida. La comunicación debe ser clara, completa, asumible, detallada y no generar perspectivas falsas.

Proxemia y comunicación no verbal

El sanitario debe saber qué distancia y qué postura adoptar al comunicar una noticia. La distancia se llama proxemia. Existen cuatro tipos, pero la distancia sanitaria por excelencia es la íntima (de 0 a 0.5 m). La relación siempre provoca emociones; nos huelen y nos sienten.

La postura del sanitario define la calidad en la relación con el paciente. Debe situarse a la altura de la mirada del paciente, mirarle a la cara, con sonrisa sincera y la cara relajada. El sanitario debe tener la mejor actitud profesional:

  • No hacer preguntas cerradas, siempre abiertas.
  • Dar una correcta información.
  • Escuchar activamente.
  • Ser discreto y ofrecer apoyo constante.

Debe utilizar guantes, aunque empeoren la comunicación táctil, y hay que explicar a los pacientes el porqué: para protegerlos a ellos y a nosotros.

Por último, la figura del sanitario es fundamental para la recuperación o la estancia hospitalaria del enfermo, ya que está en contacto con él más tiempo que nadie. Su profesionalidad ayuda al paciente, independientemente de si se trata de un niño, adolescente, adulto o anciano.

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