Fundamentos de la Antropología Filosófica en el Ámbito Educativo
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Importancia y sentido de una antropología filosófica de la educación dentro del discurso pedagógico
En la Antigua Grecia, el pensamiento se centraba en el orden macrocósmico. Durante la Edad Media, se introduce el concepto teológico y cristiano que ayuda a fijar el destino del hombre. Posteriormente, el nominalismo voluntarista pone en entredicho el orden cósmico y la ley de Dios. La filosofía moderna dejará de pensar en el ser para reflexionar sobre la subjetividad humana, mientras que la filosofía contemporánea busca la reunificación con la metafísica, devolviendo la primacía a lo vivencial a través de la fenomenología.
Líneas de reflexión y la crisis de la pedagogía
Observamos tres líneas principales de reflexión:
- Indagación sobre la conducta.
- Reflexión sobre las disciplinas.
- Desarrollo de la antropología psicológica.
Para mucha gente, la pedagogía es simplemente un arte de la práctica, lo que provoca que la pedagogía quede vacía de contenido, convirtiéndose en un mero recetario. La antropología filosófica muestra un camino cuyo fin es difícil de alcanzar, casi utópico, centrándose en el conocimiento del ser.
La búsqueda del saber y la humanización
Octavi Fullat afirma que el saber nunca es poseído, sino constantemente anhelado, por lo que siempre se puede profundizar más. Debemos reivindicar lo utópico, dejando de lado la falsa satisfacción inmediata. Educar es ayudar a que el ser humano se humanice; por ello, el educador debe contar primero con una idea antropológica más o menos afianzada para poder ayudar y guiar al educando.
Fundamentos de la comprensión antropológica
Para una mejor comprensión de la antropología, debemos considerar:
- La educación no es posible sin una imagen del hombre.
- El hombre es el único animal que necesita saber lo que es, y necesita saber lo que es para poder serlo.
La necesidad de una imagen parece evidente, ya que la persona es el eje fundamental de la educación. Para saber hasta dónde puede llegar y qué puede llegar a ser, debemos conocer aquello con lo que trabajamos: capacidades, actitudes y valores que nos lleven a construir el tipo de persona más social que mejorará a la sociedad. Aquí, el educador debe aportar su perspectiva para que la mejora coincida con su criterio y el de la sociedad.
El desafío de la existencia y la libertad
El hombre debe aprender a ser lo que es. La persona debe decidir ser de una u otra manera, debiendo aprender primero qué es una persona y tener iniciativa para ser como quiere ser. José Ortega y Gasset dice que el hombre debe hacerse a su existencia, enfrentándose a un desafío lleno de problemas. El hombre debe obrar de forma inteligente, no irracional ni de forma animal; si bien esta forma de obrar no es innata, de ahí la necesidad de aprender a ser lo que se es.
El proceso educativo está propuesto a la libertad, por lo que este fin podrá o no lograrse, aunque se den todos los medios necesarios. Lo importante no es lo que hace el educador con el educando, sino lo que hace el educando consigo mismo, ya que interviene la voluntad, la cual no podemos modificar externamente.