Fuerzas Militares al Inicio de la Guerra Civil Española (Julio 1936)
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Las Fuerzas Militares al Inicio de la Guerra Civil Española (Julio 1936)
Este documento se basa en una gráfica de barras múltiple que ilustra la naturaleza militar del conflicto al comparar los efectivos disponibles por los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil Española: republicanos y sublevados. La gráfica no sigue una secuencia cronológica, sino que refleja la situación al comenzar la Guerra en julio de 1936.
Descripción de la Gráfica
En el eje horizontal, los combatientes aparecen clasificados en diferentes categorías: Oficiales, Tropa, Ejército en África y Milicias, además de la suma total. Para cada categoría, se presenta una columna para las fuerzas leales a la República y otra para las fuerzas sublevadas, incluyendo las cifras absolutas. En el eje vertical, se muestra el número de efectivos en intervalos de 20.000.
Fuerzas sublevadas y leales a la República al estallar la guerra civil (1936)
Interpretación de los Datos
Respecto a los datos más significativos, se aprecia un cierto equilibrio de fuerzas entre ambos bandos al inicio del conflicto, aunque con importantes matices:
- Oficiales: El 58% se suma a la sublevación.
- Tropa: El equilibrio es casi perfecto, con un 49,6% para los leales y un 50,4% para los sublevados.
- Milicias: Presentan un saldo ligeramente favorable a la República, con un 53%.
- Ejército en África: Se muestra en un 100% de parte de los sublevados, lo cual contribuye a desequilibrar finalmente las cifras totales.
Análisis por Categoría
Según la información proporcionada por la gráfica, el Ejército se dividió prácticamente en dos. Aunque los principales dirigentes del Alzamiento fueron generales, no faltaron oficiales en la zona controlada por el gobierno republicano. Aunque un 42% de los oficiales permaneció leal a la República, este dato puede resultar engañoso, ya que el Ejército Popular no hizo uso de todos ellos por desconfianza respecto de sus intenciones. Cabe destacar también el predominio de la oficialidad más joven en el apoyo a la sublevación. La presencia o ausencia de oficiales profesionales contribuiría a la eficacia del resto de fuerzas militares.
Entre la tropa se aprecia un gran equilibrio, a pesar de que, en líneas generales, su actuación estuvo condicionada por la actitud que tomaron los mandos de sus respectivas unidades.
En ocasiones, especialmente en la marina, la tropa logró reducir a sus propios mandos sublevados, pero sin su presencia, los barcos republicanos resultaron ineficaces por falta de una dirección profesional. En un intento de liberar a la tropa de acatar las órdenes de sus superiores, el gobierno de José Giral decretó la disolución del ejército regular.
El Ejército colonial de África se sumó de forma casi unánime a la sublevación. Los pocos mandos que intentaron impedirlo fueron inmediatamente fusilados por los rebeldes. Constituía la parte del ejército más habituada al combate y mejor dotada de medios. A su cabeza se colocó Franco quien, tras lograr cruzar el Estrecho, dirigió un avance imparable hasta las puertas de Madrid. El apoyo de los "africanistas" a la sublevación se explica fundamentalmente por el rechazo que entre ellos provocó la Ley de Reforma Militar de Manuel Azaña.
Tras la sublevación, Casares Quiroga fue sustituido por José Giral, quien, además de disolver el Ejército regular, distribuyó armas entre los partidos y sindicatos dispuestos a defender la República frente a los golpistas. De este modo, adquirieron protagonismo las milicias de las organizaciones obreras (socialistas, anarquistas, comunistas), así como nacionalistas y republicanas. Sin embargo, su actuación estuvo orientada por sus respectivas direcciones políticas, careciendo en los primeros momentos de una coordinación eficaz para la lucha. En cambio, las milicias falangistas y carlistas fueron militarizadas desde el comienzo, convirtiéndose de hecho en unidades que actuaban bajo la disciplina militar.
Conclusión
En definitiva, a pesar del aparente equilibrio de fuerzas inicial, la presencia de más oficiales experimentados, la participación del Ejército de África y la militarización temprana de las milicias de voluntarios permitió a los sublevados tomar la iniciativa durante gran parte de la guerra. En la gráfica analizada no aparecen reflejadas las tropas internacionales que apoyarían a ambos bandos a partir de 1936.