El Frente Popular y las Elecciones de 1936 en España

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Frente Popular

Localización del texto: El siguiente documento se trata de una fuente primaria sobre el acuerdo entre los diferentes partidos de la izquierda para las elecciones de febrero de 1936. Es, por tanto, de naturaleza política (aunque se trata realmente de un programa de carácter electoral). El texto se sitúa dentro de la II República Española (1931-1936), concretamente, al finalizar la segunda etapa de esta (1933-1936), momento en el que gobierna el bienio radical-cedista (coalición entre los partidos de derechas “C.E.D.A” y “El Partido Radical”) y en el que la política moderada llevada a cabo por Lerroux y su gabinete llegaría a su fin en las elecciones de 1936, en las cuales el Frente Popular saldría vencedor, tomando así el gobierno que, como se señala en el texto, sería dirigido por los partidos republicanos, apoyados en el Parlamento por los partidos de las clases obreras. Como decimos, el autor es colectivo, tratándose del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierdas que adquirieron este nombre inspirándose en la coalición que ya se había creado en Francia bajo el mismo nombre y que en ese momento estaba en el gobierno francés.

Destinatario: Es público, ya que se trata de un texto dirigido a los electores que deben decidirse entre distintas opciones políticas.

Análisis del texto: El tema principal del documento es dictar las bases en las que quedaría sustentado el gobierno dirigido por el Frente Popular en el caso de ganar las elecciones a las que se presentaban tras crear esta coalición de partidos.

Como ideas secundarias, encontramos en el texto que los partidos coaligados se comprometen, por un lado, a conceder una amplia amnistía (mediante una ley) de los delitos políticos y sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933. Por otro lado, esta coalición también se compromete a restablecer el imperio de la Constitución, así como a tomar medidas que mejoren la situación del campo y de los campesinos, sin que ello suponga la nacionalización de la tierra. Prometen también en este programa mejorar el sistema bancario sin llegar a nacionalizar la banca. Y, por último, prometen revisar y mejorar la legislación social sin aceptar el control obrero.

Comentario: Hasta este momento de elecciones y desde 1934 se había desarrollado en España lo que se conoce como bienio negro en manos de Lerroux. La derecha había conseguido gobernar desde 1933 porque se había unificado (creación de la CEDA), aunque incluso ha llegado a decirse que fue el recién adquirido voto femenino el que le dio la victoria a la derecha. Este triunfo de la derecha supondría una revisión de las reformas emprendidas por los gobiernos de Azaña que, en muchos casos, terminaron siendo suspendidas o anuladas. Además, los sucesivos gobiernos radical-cedistas presididos por Lerroux fueron acentuando su política conservadora al tiempo que la extrema derecha se fortalecía, como lo estaba haciendo en el resto de Europa.

Así, ante el crecimiento de los fascismos en la Europa de entreguerras, y por lo tanto, ante el temor por la escalada de la derecha, la solución de la izquierda fue el establecimiento de Frentes Populares que implicaban la alianza frente al enemigo común. Esta medida pronto pudo llevarse a cabo, pues el desprestigio del gobierno provocaría la convocatoria de las elecciones del 16 de febrero de 1936, en un momento en el que la izquierda estaba mejor organizada y unificada, mientras que el caso de las derechas era al contrario. Así pues, dejando a un lado sus diferencias, la coalición republicano-socialista se preparó para la consulta con la firma de una alianza electoral o Frente Popular, en la que estarían representadas las izquierdas y gran parte de las fuerzas progresistas.

En definitiva, el pacto del Frente Popular no era ni mucho menos un programa revolucionario, sino reformista, que hacía hincapié en el restablecimiento de la política de reformas del primer bienio, empezando por la concesión de una amnistía y el restablecimiento de la Constitución de 1931. Hace también el programa referencia a la educación, apoyando la expansión de la misma a todos los sectores de la sociedad y considerando esto favorable para el desarrollo y mejora de las condiciones de los ciudadanos. Defiende, además, tal y como se hizo en la etapa del Bienio Reformador, la enseñanza laica.

Celebradas las elecciones, los candidatos del Frente Popular arrebataban al centro-derecha sus escaños y conseguían con holgura la mayoría absoluta necesaria para gobernar. Pero, ni siquiera con el Frente Popular gobernando, ni a pesar de la buena voluntad de Azaña, llamado a formar gobierno, la vida política no conseguía recuperar la normalidad; por un lado, el proletariado se dedicaba a alterar el orden público, y por otro lado, La Falange multiplicaba sus atentados y actuaciones violentas. Convirtiéndose en la fuerza ganadora, estableció un nuevo gobierno liderado por Manuel Azaña, que subió al poder sustituyendo al anterior Presidente de la República, Alcalá Zamora. Al convertirse en presidente de la República, Azaña perdió notable capacidad de acción, pues carecía de funciones ejecutivas, las cuales estaban asignadas a la jefatura del Gobierno.

Durante los meses de junio y julio, la agitación revolucionaria fue en aumento; las derechas cada vez mostraban una mayor defensa del autoritarismo y se dedicaron a boicotear las medidas reformistas del Gobierno. Al mismo tiempo, la izquierda más radical soñaba con una revolución que impedía serenar los propósitos reformistas del Gobierno. Ambas cosas eran de extraordinaria gravedad, pero el principal peligro venía de una derecha cercana al fascismo que no estaba dispuesta a asumir ninguna reforma y por ello, esta fue preparando minuciosamente un alzamiento militar, a la vez que la izquierda radical le fue abonando el terreno. De este modo, lo que pudo haber sido un freno al fascismo y un nuevo intento de modernización de España se fue al traste por los extremismos, desembocando en los asesinatos del teniente Castillo de la Guardia de Asalto y de Calvo Sotelo (líder de la derecha parlamentaria), en el "Alzamiento" del 17 de julio, y en la posterior sublevación del 18 de julio que dio inicio a la Guerra Civil Española (1936-1939). El sueño republicano de construir una sociedad moderna y democrática que se había iniciado en 1931 se había esfumado totalmente y España, de la noche a la mañana, se vio sumida en una guerra civil.

Importancia del documento: La importancia de este documento radica en que se trata del programa electoral de la coalición de partidos de izquierdas que ganaron las elecciones de 1936 y llevarán a cabo tras su victoria. Promovieron algunas de las medidas reformadoras que, si no hubieran sido anuladas durante la dictadura del general Francisco Franco (1939-1975), España se hubiese convertido en un país modernizado muchísimo antes.

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