Francisco de Goya: Biografía y Evolución Artística del Genio Español

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Francisco de Goya y Lucientes: Vida y Trayectoria

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos (provincia de Zaragoza) en 1746. Su formación inicial estuvo marcada por el estudio del barroco italiano, bajo la tutela de su maestro en Zaragoza, José Luzán –discípulo de Lucas Jordán–, y su posterior viaje a Italia. A su regreso a Zaragoza, realizó las pinturas murales de la basílica del Pilar.

Ascenso en la Corte de Madrid

Su matrimonio con la hermana del pintor Francisco Bayeu le facilitó su instalación en la Corte de Madrid en 1775, donde trabajó en los cartones para tapices bajo la dirección de Anton Raphael Mengs. Hasta los cuarenta años, Goya se limitó a pintar escenas costumbristas, en las que era difícil prever al maestro singular de las etapas posteriores.

Protegido por los duques de Osuna, se convirtió en pintor del rey Carlos III y, en 1799, en pintor de cámara del rey Carlos IV. Esta gran proximidad a la familia real le abrió las puertas de los salones aristocráticos de Madrid, consolidándose como el retratista de moda, destacando en sus obras la finura y la elegancia.

La Metamorfosis Artística: Sordera y Dolor

Hasta entonces, su vida había sido un recorrido de triunfos artísticos y sociales. Sin embargo, en 1792, una grave enfermedad le dejó sordo; a esta dolencia se le atribuye un influjo decisivo en su pintura. Si el sufrimiento es un extraordinario generador de energías espirituales, en el caso de Goya se inició una auténtica metamorfosis de su personalidad artística a través de esta experiencia de dolor personal.

  • Introspección: La sordera le inclinó al aislamiento, dejando de contemplar la sociedad como un conjunto de cuadros amables para considerar el ángulo negativo de los convencionalismos.
  • Nuevos horizontes: A la crítica amarga se sumó una imaginación febril y un mundo interior turbado, plasmado en los primeros Caprichos, obras concebidas como una libre divagación en un mundo sin sentido.

El Compromiso con la Realidad y la Guerra

Al mismo tiempo, continuó cumpliendo sus encargos como retratista; en 1800 pintó La familia de Carlos IV. A partir de 1808, la Guerra de Independencia y sus horrores intensificaron su veta pesimista y crítica. La obra de Goya dejó de ser la representación de un mundo amable:

  • El dos de mayo y Los fusilamientos del tres de mayo.
  • La serie de dibujos y grabados Los desastres de la guerra.

Estas obras señalan cotas pocas veces alcanzadas en la expresión del dolor de un pueblo y la degradación de los sentimientos, donde el ser humano se convierte en una bestia dotada de una increíble crueldad.

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