Formación reticular y funciones del tronco encefálico: vías y control neurofisiológico

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Las señales nerviosas del tronco del encéfalo

Las señales nerviosas del tronco del encéfalo se transmiten por dos caminos principales:

  • Mediante la estimulación directa de un nivel de actividad neuronal de fondo en amplias regiones del cerebro.
  • Por medio de la puesta en marcha de sistemas neurohormonales capaces de liberar sustancias neurotransmisoras específicas, facilitadoras o inhibidoras, en determinadas zonas del encéfalo.

Área reticular excitadora del tronco del encéfalo

El área reticular excitadora es el sistema general encargado de controlar el nivel de actividad del encéfalo. Esta región también se conoce como área facilitadora bulborreticular y facilita la activación cortical y subcortical.

¿Qué es la formación reticular?

La formación reticular es una de las estructuras filogenéticamente más antiguas de nuestro sistema nervioso central (SNC). Se trata de una columna irregular de células y fibras nerviosas que forma un entramado con límite difuso. Está situada estratégicamente entre importantes tractos y núcleos nerviosos, permitiendo su papel integrador.

Proyecciones aferentes

Muchas vías aferentes distintas se proyectan hacia la formación reticular desde casi todo el sistema nervioso central, lo que le confiere un papel central en la recepción y distribución de información sensorial y motora.

Proyecciones eferentes

Múltiples vías eferentes se extienden hacia el tronco del encéfalo y la médula espinal a través de los haces reticulobulbares y reticuloespinales, llegando a las neuronas en los núcleos motores de los nervios craneales y a las células del asta anterior de la médula espinal.

Control del músculo esquelético

Mediante los haces reticuloespinales, la formación reticular influye sobre la actividad de las neuronas motoras alfa y gamma, pudiendo:

  • Modular el tono muscular.
  • Modular la actividad refleja.

Control de la sensibilidad somática y visceral

Debido a su localización central en el eje cerebro-medular, la formación reticular puede influir sobre todas las vías ascendentes que se dirigen a segmentos supramedulares, afectando la transmisión de la sensibilidad somática y visceral.

Control del Sistema Nervioso Autónomo

En los niveles superiores, el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) se regula desde la corteza cerebral, el hipotálamo y otros núcleos subcorticales. Con el haz reticuloespinal, la formación reticular controla las eferencias inferiores del SNA, actuando fundamentalmente sobre el sistema cardiovascular y el respiratorio.

Control del Sistema Endocrino

La formación reticular influye sobre la síntesis o liberación de factores de liberación e inhibidores, y así puede modular la actividad de la hipófisis, afectando la regulación hormonal general.

Área reticular inhibidora

El área reticular inhibidora ocupa una posición medial y ventral en el bulbo raquídeo. Tiene la capacidad de inhibir el área facilitadora reticular de la parte alta del tronco encefálico, reduciendo la actividad de las porciones superiores del cerebro.

El tálamo como centro de distribución

El tálamo es un centro de distribución que controla la actividad en regiones específicas de la corteza, actuando como relevo y modulador de la información sensorial y motora dirigida a la corteza cerebral.

Sistema límbico

El sistema límbico es un grupo de estructuras situadas en la zona limítrofe entre la corteza cerebral y el hipotálamo. Participa en la regulación de las emociones, la memoria y diversas funciones autonómicas y endocrinas.

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