Fisiología del Dolor y Ecografía Musculoesquelética del Hombro
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Fisiología del Dolor: De la Nocicepción a la Percepción
El proceso del dolor se divide en cuatro fases fundamentales:
- 1ª Fase, Transducción: Es el proceso donde un estímulo lesivo se convierte en señal eléctrica en los nociceptores, sensores de alto umbral y detectores de amenaza tisular (no "receptores de dolor"), utilizando canales como el TRPV1 para el calor, ASIC para cambios de pH y P2X para el ATP liberado por daño celular. Esta señal viaja por fibras A-delta (rápidas, para el primer dolor agudo) y fibras C (lentas, para el dolor tardío y difuso), pudiendo aparecer una sensibilización periférica si mediadores inflamatorios bajan el umbral del nociceptor.
- 2ª Fase, Transmisión: El impulso se conduce al Sistema Nervioso Central, llegando al asta dorsal de la médula, que actúa como primera estación de filtrado donde se liberan excitadores como el glutamato y la sustancia P. Desde allí, la información asciende por el sistema neoespinotalámico (lateral) hacia las áreas somatosensoriales SI y SII para localizar y cuantificar el estímulo, y por el sistema paleoespinotalámico (medial) hacia la ínsula y el sistema límbico para gestionar el componente afectivo y autonómico, explicándose el dolor referido por la convergencia de fibras en neuronas WDR.
- 3ª Fase, Modulación: Comprende los mecanismos que amplifican o atenúan la señal, destacando la Teoría de la Compuerta, donde la activación de fibras A-beta de tacto frena la señal de las fibras C, y el control descendente coordinado por la sustancia gris periacueductal (PAG), que puede ser inhibitorio (vía opioides, GABA o noradrenalina) o facilitador.
- 4ª Fase, Percepción: Se produce la integración final y consciente de la experiencia en la "neuromatrix", que carece de un centro único del dolor y se divide en tres dimensiones: la discriminativa (SI/SII) para ubicar la sensación, la afectivo-motivacional (ínsula/CCA) para el sufrimiento y la urgencia, y la evaluativa-cognitiva (prefrontal/memoria) para interpretar el significado y riesgo de la amenaza.
Ecografía del Hombro: Protocolo y Técnica
Para el seminario sobre dolor anterior de hombro y sospecha de lesiones del manguito rotador, el procedimiento comienza con la elección de un transductor lineal de alta frecuencia, entre 7 y 18 MHz, ajustando la profundidad (DEPTH) y el foco (FOCUS) para obtener una resolución óptima de las estructuras superficiales.
Exploración Sistemática
La exploración requiere colocar al paciente sentado con el brazo en posición neutra y el codo a 90° para evaluar el tendón del bíceps en la corredera bicipital mediante cortes transversales y longitudinales, usando como referencias óseas el troquín y el troquiter. Para el estudio del supraespinoso y la bursa subacromial, el hombro debe situarse en hiperextensión y rotación interna máxima con la mano en la zona lumbar, permitiendo visualizar en el monitor el patrón fibrilar hiperecoico normal del tendón o hallazgos patológicos.
Consideraciones Técnicas
Es fundamental manejar el fenómeno de anisotropía, propiedad de las estructuras fibrilares de cambiar su ecogenicidad según el ángulo de incidencia, asegurando que el haz de ultrasonido incida a 90° para no simular una patología inexistente. Finalmente, se deben buscar signos de bursitis mediante la detección de imágenes anecoicas (negras) que representen líquido en la bolsa subacromiodeltoidea y calcificaciones, que se presentan como bandas hiperecoicas con sombra acústica posterior.
Patología del Supraespinoso: Hallazgos Ecográficos
El estudio del supraespinoso permite identificar diversas alteraciones clave para el diagnóstico clínico:
- Tenosinovitis: De origen inflamatorio, traumático o degenerativo. Se manifiesta en procesos agudos por un aumento del grosor difuso e hipoecogenicidad (edema), mientras que en estadios crónicos el engrosamiento es heterogéneo y puede presentar calcificaciones.
- Rotura del tendón: Pueden ser parciales (en ojal o intrasustancia) o totales. Los signos incluyen áreas hipoecogénicas localizadas, adelgazamiento focal o un escalón brusco. En roturas masivas, el deltoides asienta directamente sobre la cabeza humeral.
- Bursitis subacromial-subdeltoidea: Se evidencia por la presencia de líquido rodeando la articulación, mostrándose como una imagen anecoica en forma de bolsa.
- Atrapamiento subacromial: Se caracteriza por un compromiso de espacio entre el acromion y la cabeza humeral, traduciéndose en una disminución del espacio acromiohumeral y, en estudios dinámicos, en una pérdida de armonía y rugosidad de las fibras superiores.