Filósofos presocraticos dualistas

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[Presocráticos]. El término presocrático hace referencia a los filósofos anteriores, al menos ideológicamente (ya que Demócrito no lo es en cuanto a nacimiento), a Sócrates. Reinterpretaron de forma racional algunos de los problemas que constituyen la base del pensamiento mítico: el origen, movimiento y transformaciones de los fenómenos naturales. El mito explica los cambios: lluvias, maremotos, tormentas... a partir de la intervención de unos dioses con figura y pasiones humanas; de unos dioses que, según su estado de ánimo, pueden sembrar bienes o desgracias sobre los hombres. Pueden parar el viento o producir la tempestad. Siendo así, resulta difícil averiguar el clima, si podemos o no viajar, comerciar, aventurarnos en el mar, etc. Siempre podemos recurrir al truco de intentar sobornar a los dioses mediante sacrificios, ofrendas o súplicas; pero nada garantiza el éxito. Y en caso de desastre tendremos que pensar que algo ha fallado, que hemos ofendido a los dioses en algo.

Los filósofos presocráticos intentan buscar un principio racional, un principio “constante” en la multitud de fenómenos naturales. Hay algo que permanece a través de los cambios, algo que está debajo de todo lo que se transforma, como su base, como su sustrato básico. Ese sustrato básico no era captado mediante los sentidos, no era un principio sensible, sino racional. Sólo la razón puede captarlo. Entonces ¿por qué algunos le llaman agua, otros aire, otros fuego, ...? Por analogía, lo más parecido en el mundo natural es algo que esté en continuo cambio, ligero, maleable, y penetre en todo (el aire); o algo que se libere al final de todo proceso de destrucción, que se libere cuando la forma sensible desaparece (:el fuego). Si en realidad estuvieran hablando del agua, aire o fuego como elementos naturales, tendrían que admitir que si podemos captalo por medio de los sentidos. No es así. Por ello, es una mera comparación con lo más parecido que encuentran en la naturaleza visible; pero una comparación insuficiente.
Anaximandro no se atreve a compararlo con ningún elemento natural, no se atreve a determinar, a fijar, la naturaleza de ese primer principio, y lo denomina lo indeterminado (el apeiron).”

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